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La cooperativa Vida, más viva que nunca

Recuperada por su personal, la empresa de emergencias médicas ahora está en manos de sus trabajadores y trabajadoras: la confluencia de diferentes apoyos hizo posible que esta flamante cooperativa no solo salve casi medio centenar de puestos de trabajo, sino que además mire al futuro dando un ejemplo de esperanza y resistencia. El síndico Pascual Pontelli habló este martes “En la víspera” (el programa de El Miércoles en LT11). Aquí se cuenta la auspiciosa realidad de esa iluminadora experiencia.

 

Por AMÉRICO SCHVARTZMAN de EL MIÉRCOLES DIGITAL

 

Pascual Pontelli es el síndico de la cooperativa más joven de la región: aunque tiene más de 25 años de trabajo en lo que fue VEM S.A. (la empresa que se presentó en quiebra el año pasado, sumiendo a más de 50 personas de Concepción del Uruguay y Gualeguaychú en la zozobra y la incertidumbre sobre su futuro laboral) hoy siente que todo es nuevo.

El camino que vienen recorriendo en la conformación de la cooperativa va dando lentamente sus frutos, y en gran medida, cuenta Pascual, eso se debe al apoyo de los históricos asociados a la empresa, que en ningún momento los abandonaron, y por el contrario, los impulsaron a decidirse a continuar el servicio. Y así lo hacen, cada día, llenos de esperanza y de renovado impulso, y de una manera novedosa, que aunque tiene raíces en las mejores tradiciones entrerrianas (puesto que la provincia es pionera en el cooperativismo argentino) en la región no es frecuente: sin patrones, o mejor dicho, siendo ellos sus propios patrones.

 

LA QUIEBRA Y LA ANGUSTIA

“El 31 de julio de 2016 fue anunciado el cierre y la quiebra de la empresa VEM SA. Fue un domingo, nosotros nos enteramos el lunes, a través de los medios”, contó Pascual el martes pasado en diálogo con el programa En la víspera, que la cooperativa El Miércoles pone al aire en LT11 (los martes, desde las 21.30) y en la radio Uner (los miércoles, desde las 19). “De inmediato, decidimos no abandonar los puestos de trabajo. Al contrario: aun sin saber bien dónde estábamos parados, nos hicimos cargo de continuar con el servicio. Con mucha incertidumbre y angustia, pero fue esa la decisión. Y desde entonces, fundamentalmente, nos acompañaron los socios. Incluso nos preguntaban dónde tenían que firmar para que la empresa siguiera. Sin duda, la espalda en que nos apoyamos fue la del socio. Eso nos dio el impulso para seguir. Son parte de la familia de Vida, y nos hizo ver que no es solo un servicio por el que se paga un abono, hay una cuestión humana de por medio. Nuestra angustia fue acompañada y reflejada por el asociado”.

“Venimos desde entonces bajo la tutela de la justicia, pasamos de la empresa en quiebra VEM S.A, que al aceptar la justicia nuestra petición de continuar, se traduce en “VEM SA Continuidad”, explica Pontelli. Así vienen operando, hasta conformar la cooperativa, que es en lo que estuvieron trabajando todo este tiempo, bajo la tutela del juez y con la administración de una síndico, la contadora Mary Buffa, “con quien estamos trabajando en un ámbito cordial. Claro que nosotros hemos tenido que ceder en ciertos beneficios que teníamos como trabajadores, como es el caso de la antigüedad. Y estamos hablando de compañeros que tienen 30 años de empresa, como Marita Taborda, que está en la empresa desde que se fundó, yo mismo tengo 26 años de trabajo…”.

También, cuenta Pascual, “hay casos de compañeros que estaban jubilados, como Luis Bonus”, en los cuales al darse esta situación surgió como amor propio la inquietud de apoyarlos para hacer posible este nuevo camino. “Así fue que todos nos pusimos la empresa al hombro, y por suerte entendimos que debemos dar más de lo que estábamos dando. Y pensando en que somos socios de una cooperativa, que ya tiene número de CUIT; ya tiene matrícula, estatuto y todas las cuestiones reglamentarias, pero todavía no estamos trabajando plenamente como tal porque aun seguimos bajo la órbita judicial”.

La flamante empresa conformada por los trabajadores y trabajadoras de VIDA se llama “Cooperativa de Trabajo de Medicina, Asistencia integrada, Vida emergencias médicas Ltda. de Concepción del Uruguay”. Pero para todos ya es “la Cooperativa Vida”.

 

LA MEJOR NOTICIA

 ¿Qué es lo que falta para operar a pleno como cooperativa?

Por suerte, y precisamente por contacto de Luis Bonus, la cooperativa Río Uruguay comenzó hace unos meses a darnos una mano muy importante, porque para que la provincia pueda habilitarnos como tal, necesitamos dos ambulancias. Y gracias a la Río Uruguay incorporamos esos dos utilitarios que adaptamos para equiparlos como ambulancias de alta complejidad y que las apruebe Salud Pública de la provincia.

La Cooperativa de Seguros Río Uruguay acordó financiar la compra de dos furgones para equiparlos como ambulancias, y cuando se cerró esa compra, llegó la noticia: la resolución del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) que les otorga un subsidio no reintegrable de 2.650.000 pesos, una suma importantísima que se destinará a equipar las unidades de emergencias y a hacer algunas modificaciones edilicias, en ambas bases, Concepción del Uruguay y Gualeguaychú. La resolución formal fue recibida por Marita Taborda, secretaria de la cooperativa Vida, acompañada por Carlos Nosalevich y  Pascual Pontelli a comienzos de julio en la capital entrerriana. Fue el primer sábado de julio, día mundial del cooperativismo, en el marco de jornadas de formación docente para la implementación de cooperadoras escolares, cooperativas y mutualismo.

La resolución del INAES otorgando el subsidio a la flamante cooperativa.

Los miembros de la cooperativa cuentan también que está todo dado para que en el próximo mes la Cooperativa ya inicie sus trabajos como tal. Para eso, en parte, dependen de la autorización por parte de la Justicia del paso del activo de la empresa quebrada hacia la Cooperativa, pero ese trámite se demora porque no hay un juez a cargo: quien estaba como juez Civil, Comercial y del Trabajo (Agustín Adolfo Weimberg) tomó un cargo en Villa Paranacito (Islas del Ibicuy), y el juez que concursó y ganó el cargo todavía no tomó posesión.

Mientras, la cooperativa no detiene su actividad: gestiona y consigue enormes avances, como la compra de los furgones, que en poco tiempo serán dos unidades cero km de alta complejidad, capacitadas para canalizar situaciones muy frecuentes como traslados de alta complejidad de una ciudad a otra, o hacia la Capital Federal.

El subsidio del INAES les da tranquilidad al respecto, aunque aun no tienen la fecha de cobro. Pontelli también señaló y agradeció que “el intendente José Lauritto, afectado por lo que estaba sucediendo y también porque se veía afectada la atención en la vía publica, que es un servicio que la empresa (tanto Vida como Alerta) brindan a la comunidad, se puso a disposición y también a gente que nos asesoró para llegar a tener la matrícula como cooperativa, y en segundo término facilitó los medios para acceder al subsidio no reintegrable del Inaes”, y obtener lo necesario para ser habilitados por la provincia, “para lo cual necesitábamos dos ambulancias por base (es decir, tanto en Uruguay como en Gualeguaychú) que contaran con alta complejidad y fueran vehículos no mayores a 5 años de antigüedad”. Hay que recordar que la empresa opera en ambas ciudades, con un total de 43 personas de las 52 que había al momento de la quiebra.

 

AGRADECIDOS Y ESPERANZADOS

Pascual marca además con enorme orgullo el compromiso de trabajadores y trabajadoras de Vida en el arduo camino recorrido: “Jamás se dejó de brindar ningún tipo de servicio. Pese a todos los problemas legales y económicos que afectaron y afectan a la empresa, jamás permitimos que afectara al servicio: no hubo un día que nos faltara un médico, nunca se cortó la prestación, no hubo un día que dejáramos de brindar el servicio a nuestros socios o el convenio de vía pública con la Municipalidad, que en realidad es con la comunidad de Concepción del Uruguay. Hay un doble compromiso, muy fuerte, de cada uno de los compañeros, con la cooperativa pero también con la salud pública”.

“Tenemos que agradecer también al Banco Credicoop, que estuvieron entre los primeros que vinieron a darnos una mano, a asesorarnos y en los trámites para conformarnos como cooperativa. Nos queda muchísimo por aprender, estamos en ese camino del cooperativismo, que es una manera de brindarse al otro mediante la ayuda mutua y la búsqueda del bienestar”.

El mensaje de fortaleza y de esperanza que transmiten se basa en que “el cliente apuntala la empresa y quienes la sostienen son los trabajadores. Y nos debemos a ese cliente, ese socio que nos estuvo aguantando este tiempo”. Además, reiteró el agradecimiento a las comunidades tanto de Concepción del Uruguay como de Gualeguaychú, y a las cooperativas como Río Uruguay que apoyaron, así como el acompañamiento del intendente uruguayense. Y reivindicó “todo lo bueno que ha surgido de una mala experiencia”.

El momento en que recibieron la resolución, el Día de la Cooperación en Paraná.

 

DESAFIANDO AL PRESENTE, ILUMINANDO EL FUTURO

En muchos lugares de la Argentina se han  producido situaciones similares: trabajadores y trabajadoras que recuperan, ponen a funcionar o mantienen empresas quebradas (a veces vaciadas fraudulentamente) por sus propietarios, y se ponen al frente de su propio destino. Un camino que, incluso, tiene el apoyo teórico de la Constitución provincial, según la cual el Estado entrerriano “alentará la propiedad y gestión cooperativa de empresas por sus trabajadores” (Art. 76), pero muchas veces cuando eso ocurre, brilla por su ausencia.

El caso de la cooperativa Vida, en marcha y más viva que nunca, desafía al presente y al mismo tiempo ilumina el futuro, al mostrar un camino posible que, es de desear, sirva como ejemplo para muchas otras experiencias de la región.

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