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Pablo Huck y Ernesto Frutos. Minutos antes de escuchar la sentencia de 17 años contra Moya.

Los testimonios de las víctimas tras la sentencia contra el cura Moya 

Conocido el fallo del juicio, tras abrazos, lágrimas y emociones compartidas con sus familiares, amigos y sus abogados representantes, tanto Pablo Huck como Ernesto Frutos, denunciantes en la causa contra el cura Marcelino Moya, accedieron hablar con los medios periodísticos. Mostraron su conformidad con la sentencia, desean que esta situación se constituya en un mojón para que en Villaguay como en Seguí aparezcan más denuncias, ya que están “seguros” que hay más víctimas de este sacerdote.

 

Nota relacionada: Por abusos: El cura Moya fue encontrado culpable...

 

Texto: J.R.D de EL MIÉRCOLES DIGITAL

 

Pablo Huck: “Son banderías que en vez de ser políticas son dogmas religiosos”

“Todavía no caigo porque todo esto que uno presuponía y debía darse así se dio. Este proceso arrancó en el 93-94.  Estoy sumamente feliz, contento, agradecido a los abogados, familia, novia, a todos los que me han ido apoyando. En un mundo de tanta ambivalencia e hipocresía que exista gente comprometida con la verdad incluso dentro de los Tribunales, que hayan tenido la claridad y valentía de condenarlo. Yo no tenía dudas pero no todo es tan simple. Es un claro mensaje a la sociedad que si uno denuncia estos delitos- aún con lo difícil que es hacerlo por el proceso interior, por la ignorancia de parte de la sociedad la falta de compromiso-, hay condena” dijo al principio este hombre hoy médico que en aquellos años en que era abusado estaba ingresando a la adolescencia.

Más suelto y relajado aconsejó “en principio hay que hablar, lo que salga de uno. Durante muchos años estuve haciendo terapia, eso muy aliviador, empieza un proceso de mejor calidad de vida. Después todo se va dando, el primer paso es que haya otro, que exista otro al que uno se lo cuenta. Estos perversos lo que buscan es el reasegure del silencio, pudiendo romper eso con un vecino, con un hermano, con un tío, un familiar, es un primer paso de un proceso largo. Por eso insisto: Moya estuvo diez años en Seguí (departamento Paraná), no hay manera que no haya víctimas en esa localidad, que se le ahorre lo que fue un proceso de 20 años para mi, que se ponga manos ahí, como psicoterapias o grupos pedagógicos a la ayuda de esos chicos, porque esto es una rosca muy grande, hay mucho silencio, te afecta en todas las esferas de tu vida. Al hablarlo es una primera manera de sacarlo de tu mundo interior y poder simbolizarlo, de empezar a entender qué fue eso que en primer momento no sabés. Porque en mi caso, un referente, un cura, donde nuestro lema era ‘virgen hasta el matrimonio’ y ‘la masturbación un acto egoísta´ y este tipo nos termina poniendo la mano encima, eso visto desde una cabeza de un chico de 13 años no se entiende, cuando lo empezás hablar se le empieza a dar una cierta lógica que en el mejor de los casos se puede llegar a esta instancia, si hay denuncia eso tiene condena” sentenció.

"Me di cuenta que son banderías que en vez de ser políticas son dogmas religiosos en los que claramente hoy no hay que ser muy inteligente para concluir que las religiones separan y no unen" (Pablo Huck sobre la Iglesia Católica).

Huck no ahorra elogios a las organizaciones colectivas que dan contención a las personas que pasan por este tipo de situaciones: “En la red de sobrevivientes de abusos sexuales eclesiásticos nos autodenominamos sobrevivientes y ¿por qué?, sino quedás atrapados en conductas evasivas, como el consumo de sustancias, te hundís en una depresión, hay suicidios, el que sobrevive lo hace justamente por una cuestión de un otro, una cuestión humana y cuando te diste cuenta que hiciste un trabajo simbólico y de entendimiento –explicó y luego dio un ejemplo concreto- lo que me movilizó, la última gota que colmó el vaso fue cuando me dijeron: ‘mirá, Moya está en Seguí, es apoderado legal de un colegio y es cura párraco del lugar’. Ahí ya no dependía de lo que a mí me había pasado, era qué podía ser yo para prevenir a esos otros de las garras de este delincuente”.

“Sin dudas que puede haber otras víctimas en Villaguay,” aseguró y luego lamentó “conseguimos condena, estará 17 años preso, pero este clase de tipos nacen y mueren así –porque la prisión no es tan efectiva en readaptar- , así que cuando cumpla la condena, tenemos de vuelta en la calle a un perverso y abusador” anticipó.

Consultado cómo impactó en su concepción de la fe cristiana todo este proceso, lo describió con mucha calma pero seguro: “que a los 13 o 14 años sufras, más que el abuso físico, sufras este desorden en la cuestión real y simbólica de que un cura y profesor, termine abusando, tocándote cuando él mismo en clase decía que eso no se hacía, genera un cimbronazo que a muy temprana edad te descontextualiza y empezás a ver muchas cosas de otra forma, por ejemplo las instituciones como las religiosas. Hace mucho tiempo considero a la religión católica como una cuestión dogmática, la católica es de las más hipócritas que existen en lo institucional y no me refiero a quien vuelca su amor al servicio de otro a través de la Iglesia Católica. Me di cuenta que son banderías que en vez de ser políticas son dogmas religiosos en los que claramente hoy no hay que ser muy inteligente para concluir que las religiones separan y no unen. Si hay que ponerle un nombre voy por una cuestión espiritual, más amplio, más de reconocimiento y registro del otro más allá de su religión, sus ideas políticas o lo que sea. Eso también quiebra en uno y te quita ese anillo en el que podés ver a través de ser o no religioso. Acá se ventiló que Moya hizo malversación de fondos, manipulación, misoginia, abusos de poder, y es Moya, no la Iglesia Católica, pero de alguna manera lo siguen teniendo en sus filas” lamentó y a continuación enumeró “Escobar Gaviria sigue siendo cura y está preso, (Julio César) Grassi también, (Justo) Ilarraz igual. Entonces no me digas que la Institución no los encubre porque si ese no es un mensaje claro no se qué lo es” concluyó.

 

Ernesto Frutos: “Espero que esta condena sirve para que salgan"

“Estoy nervioso, pero se que todo esto pasará para mejor. Lo que me impresionó fue todo lo que sufrieron mis amigos, que algunos no lo abusaron como a Pablo ni nada por el estilo, pero pasaron de cerca la situación y cómo los perjudicó su vida, muchos tuvieron que ir al psicólogo y tuvieron problemas dentro de sus familias” confesó.

Tal como Huck cree que en Seguí, donde Moya estuvo diez años, hay personas que fueron abusadas pero se encontraron con que no sería fácil conseguirlos “cuando fueron a buscar más casos, el pueblo se cerró mucho, porque es un pueblo más chico incluso que Villaguay. Tienen miedo, no quieren hablar, espero que esta condena sirva para animarlos a que salgan. Seguro que lo que nos pasó a nosotros le pasó a mucho más gente, porque estos (por Moya)  tienen un patrón (de conducta) y lo repiten. A lo mejor viendo esto mucha gente haga su propia denuncia para poder sanar, la verdad es liberadora, por eso hay que ver el efecto cascada en el resto”.

“Éramos muchos chicos en Acción Católica, pero son experiencias muy fuertes y cada uno lo vive y procesa como puede” indicó en referencia a la posibilidad de más víctimas en Villaguay.

Con respecto a la sanción se mostró conforme: “no puede salir de María Grande, de la Provincia, pese a que la Querella había pedido la preventiva para evitar que se fugue, bueno el Tribunal consideró que esas medidas eran las adecuadas. Si no hubiese sido cura no se si hubiese recibido el mismo tratamiento, pero este país y la Constitución protegen el culto católico” lamentó

"Seguro que lo que nos pasó a nosotros le pasó a mucho más gente" (Ernesto Frutos).

“La Iglesia tiene que empezar a respetar las decisiones de la Justicia terrenal, no pueden seguir teniendo una Justicia propia, porque las investigaciones que hacen ellos son secretas, no colaboran con los fiscales, cierran y archivan todo. Cuando empezó a caer la popularidad de Moya en Villaguay al ser cuestionado, salió volando en un avión a Chipre y no lo vimos nunca más, lo protegieron, lo cobijaron, es lo que uno percibe, y no podemos saber lo que pasó adentro porque ellos no muestran los papeles. No se si esto le mueve mucho el amperímetro a la Iglesia Católica, hay muchos casos, por ejemplo Grassi fue condenado, está en la cárcel, quedó firme la sentencia tras las apelaciones, y sin embargo sigue siendo sacerdote, siquiera lo sacaron de la Orden, no sé si necesitan un número de casos para darse cuenta del daño que están haciendo cubriendo a estos personajes. Salvo que cambie la postura Marcelino Moya irá a la prisión y seguirá siendo sacerdote, la corriente es esa” anticipó.

 

Florencio Montiel y Juan Pablo Cosso: “Tiene que terminarse el encubrimiento de la Iglesia Católica”

Los letrados querellantes anticiparon que no apelaran la sentencia, ya que no les concedieron el pedido para que haya prisión preventiva para Moya “esperaremos que resolución toma la Defensa” indicaron muy conformes.

“Han sido unos años largos. Tiene la particularidad de que uno se involucra personalmente, lo conozco desde que somos chicos a Pablo, es imposible no movilizarse ante semejante juicio y testimonio” señaló Montiel.

“Consideramos que el Tribunal ha estado bien, estamos conformes. Estábamos expuestos a que los delitos prescriban pero los tratados internacionales son claros y se falló de manera justo. Se ha dado una señal, hubo abusos hacia menores y con encubrimiento de la Iglesia lo que es gravísimo y tiene que terminarse” enfatizó.

El sacerdote retirado de Concepción del Uruguay tras los alegatos finales del juicio oral y no público desarrollados la semana pasda. Este viernes fue condenado a 17 años de prisión con cumplimiento efectivo. (Foto: Archivo de El Miércoles Digital).

 

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