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Urribarri, buitres y caranchos

El chofer narco no debería distraernos de un asunto tanto o más grave: el endeudamiento en que el gobierno de Urribarri está sumiendo a la provincia. Solo por las “Letras” que emite desde 2012, el Estado entrerriano ya debe casi 2.000 millones de pesos y sigue agrandando el déficit anual, previsto en 1.100 millones para 2014.

urriicarancho-copia-Goki Benítez

Por AMÉRICO SCHVARTZMAN de la Redacción de EL MIÉRCOLES DIGITAL

Ilustración: GOKI BENÍTEZ

 

El lunes 16 de junio los equipos de Alemania, Nigeria y Estados Unidos debutaban en el Mundial en Brasil. Ese mismo día, una noticia pasaba desapercibida en medio de la máxima disputa deportiva del planeta: la provincia de Entre Ríos emitía la cuarta serie de las llamadas “Letras ER 2014”, por un valor nominal de 40 millones de pesos, ampliable hasta 164 millones. Menos de un mes después, se emitiría la quinta serie, con la cual la provincia llegó a los 500 millones de pesos de deuda emitida en el año.

En el medio de las dos noticias, el juez neoyorquino Griesa falló a favor de los fondos “buitre” que el Gobierno Nacional combate denodadamente en épica cruzada. Mientras tanto, gobernadores que adscriben al oficialismo, como Urribarri, emiten miles de millones de deuda que serán alimento de futuros “buitres” que sus sucesores (o quizás ellos mismos, si siguen en el poder) dirán combatir en los años venideros. Si seguimos así, claro.

(Una aclaración importante: lo de “buitres” va entre comillas, porque para este periodista es una actitud humana –deplorablemente humana– la de querer etiquetar con nombres de animales conductas de las que solo nuestra especie es vorazmente capaz).

Hace pocos días, una nota de Jorge Riani –uno de los periodistas más valientes e insobornables que hay en esta provincia– revelaba en Análisis la tremenda deuda que el Estado entrerriano tiene en concepto de compromisos vencidos por los bonos que emite cada año desde que en 2011 comenzó a tener déficit fiscal. Déficit que en 2014 será, se calcula, no menos de 1.100 millones de pesos.

La única forma de enfrentar el problema que encontró Urribarri –que se propone gobernar el país, sí, en serio– fue emitir letras (bonos) para recuperarlos tiempo después, en la medida que puede. Si no puede, endeuda a la provincia. Y de hecho, no puede: al 17 de julio, dice Riani, “la Provincia debe 1.882,381 millones de pesos por la aventura del festival de bonos y títulos”. No pudo cancelar bonos de 2012 y 2013, y nadie sabe cómo afrontará los de 2014.

Se trata de una “bicicleta”: para afrontar los gastos corrientes, la Provincia emite bonos que al colocarlos en el mercado de valores le dan acceso a plata fresca, y cuando vencen las “Letras” las va pagando como puede. Lo grave, lo preocupante es  que esta deuda de 1.880 millones de pesos tiene como garantía el dinero que hace que la provincia siga funcionando: la coparticipación federal. Literal: la Ley faculta al Poder Ejecutivo para emitir “Letras del Tesoro u otro tipo de Obligaciones Negociables o instrumentos financieros para cubrir diferencias estacionales de caja dentro del ejercicio, y a afectar en garantía y/o cesión los derechos de la Provincia provenientes de las sumas a percibir por el Régimen de Coparticipación Federal de Impuestos Nacionales”.

Las preguntas son: ¿quién compra esas letras? ¿Hay chances de que también vayan, el día de mañana, a parar a manos de "buitres", o la provincia las podrá recuperar exitosamente? Si es así ¿cómo se paga (y cuándo) esta “bicicleta”?

Entendidos en economía consultados para esta nota específicamente aclaran que, en este caso, no hay “buitres” involucrados. Pues los “buitres”, en realidad, son otra cosa: especuladores carroñeros que compran a 10 lo que luego querrán cobrar 100. De acuerdo. Pero ¿quiénes son los que los compran? No se sabe. Uno de los economistas consultados supone que en mayor medida son bancos nacionales (y probablemente el Bersa, agente financiero de la Provincia). La pregunta sigue en pie: dado que el Estado cada vez tiene más problemas para recuperarlos ¿es posible que, en un momento de dificultades, los tenedores de esas letras activen la opción de cobrarlos mediante la coparticipación? “Por supuesto, en eso van a ser implacables”, es la escueta respuesta. De modo que (esperemos que no suceda) en cualquier momento la Provincia deberá elegir entre pagar sueldos y pagar a los tenedores. Y seguramente les pedirá “compasión”.

(Si no les llamamos “buitres” ¿les podemos llamar “caranchos”? Es un nombre más autóctono. Aunque no mucho más amable. A los que gobiernan, me refiero).

Eso es el “sueño entrerriano”, que va trocando en pesadilla. Los entrerrianos a quienes se les pagan sus sueldos con papeles impresos por la empresa comprada a testaferros de Boudou en sesiones presididas por Boudou, cobran gracias a que el Estado provincial consigue esos papeles a cambio de bonos con los que compromete pagos futuros de coparticipación que deberán solventar esos mismos entrerrianos. Y quienes emitieron los bonos les harán creer que son antiimperialistas que combaten a los especuladores que compraron los bonos emitidos por ellos mismos.

(¿Cómo había dicho Scalabrini Ortiz? ¿Cómo era aquello de que “los gobiernos que contraen deuda hipotecan el futuro de sus pueblos”?)

La provincia que administra Sergio Urribarri (ex radical, ex menemista, ex bustista, futuro ex kirchnerista) es una muestra de lo que podría ser el país si llega a Presidente. Bueno, en realidad no tan distinto a lo que hay. Quizás con menos glamour, pero con la misma capacidad de criar “caranchos”, “buitres” y otras aves de rapiña, todas ellas humanas, demasiado humanas.

 

 

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