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Vagos, haraganes y mantenidos

“Se embarazan para cobrar un plan…” “Hay 20 millones de mantenidos por el Estado…” “Los pobres son pobres porque no quieren laburar…” “Estamos hartos de mantener vagos…”

Estas afirmaciones circulan y se repiten como dogmas. No necesitan ser demostradas porque es evidente que el mal que aqueja a los argentinos es la existencia de pobres que viven del Estado.  Son falsedades, pero se seguirán repitiendo.

 

Por ANÍBAL GALLAY de EL MIÉRCOLES DIGITAL

 

Estas falsedades suelen ser repetidas  por conspicuos economistas  desinformados periodistas y políticos venales.  Estas “verdades” son tomadas luego por sectores de la clase media con fuerza de dogmas.

Será bueno en este caso analizar algunas de estas supuestas verdades y contrastarlas con los fundamentos de la estadística, en este caso venidas del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) y la propia Anses.

LA POBREZA

En el segundo semestre de 2018 la pobreza llegó al 31 por ciento, y trepó en septiembre de 2019 al 35 por ciento. Aproximadamente 15 millones de personas y ello a pesar de los objetivos del gobierno de lograr pobreza cero.

 

La clase media fogoneada por algunos medios de comunicación está dispuesta a creer estas “verdades” que no tienen consistencia, pero sirven para denostar y señalar a los pobres como culpables sobre de los problemas argentinos.

 

Hoy se necesita un ingreso de 35.000 pesos para zafar de la pobreza. La indigencia se estima en 14.000 pesos.

VAGOS QUE NO QUIEREN TRABAJAR

El INDEC muestra en su última Encuesta Permanente de Hogares que el 70 por ciento del ingreso de un hogar pobre surge de las actividades laborales. (De ese total el 48 por ciento es trabajo informal).

Y un dato ilustrativo: los ingresos provenientes de AUH, Planes de empleo, becas o capacitación implica solo el 9 por ciento del total del ingreso hogareño. Cabe aclarar por si hiciera falta, que el 85 por ciento de los hogares pobres tienen ingresos laborales. Solo el 0,5 (la mayoría indigentes) se sostiene sobreviviendo con un plan.

 

Y en el universo adolescente es más evidente. En el año 2010 hubo 67 embarazos adolescentes cada mil chicas. En el 2017 la cifra descendió a 53 por cada mil chicas. La afirmación, por lo tanto, se cae a pedazos, pero se sigue repitiendo.

 

El 15 por ciento de los pobres tiene el aporte de una jubilación o pensión. Son –según ese cúmulo de “verdades”- mantenidos por el Estado. Sin embargo en los sectores acomodados el 23 por ciento reciben jubilaciones o pensiones.

VIVEN DE LOS PLANES

Para desbaratar esta afirmación será interesante traer a colación que un hogar pobre se sostiene con ingresos laborales durante 13 días, se agregan 4 días si hay pensiones o jubilación. Un plan, cualquiera fuere, alcanza para vivir 1,5 días (un día y medio). Estos son promedios.  ¿Y el resto del mes? Reciben algún tipo de ayuda a partir de los comedores barriales u otras instituciones, y en muchos casos se endeudan con entidades financiera usurarias, u otras familias. Se agrega que en muchos casos se venden  bienes del hogar.

De acuerdo a las cifras del INDEC si se quitaran toda ayuda social directa (esto es los planes), la indigencia subiría un 2,5 por ciento y la pobreza un 1,5 por ciento.  Estas cifras provenientes de organismos oficiales echan por tierra que en los hogares pobres viven de los planes.

 

SE EMBARAZAN PARA COBRAR PLANES

Es una de las afirmaciones más brutales y falsa de todo falsedad.  El supuesto consiste en que las chicas jóvenes tienen sexo con el objetivo de quedar embarazadas y así cobrar la AUH.

La Anses informó que el 51 por ciento de quienes cobran la AUH tienen un solo hijo. Un 28 por ciento tienen 2, un 13 por ciento tienen 3, un 5 por ciento tienen 4 y un 2,5 tienen cinco.

Las AUH se crearon en el año 2009. En ese año el promedio de hijos por cada mujer era de 1,9. En 2017 el promedio descendió a 1,8. Ello desbarata la canallesca afirmación que las mujeres en general tratan de tener muchos hijos para vivir de la Asignación Universal por Hijo.

Y en el universo adolescente es más evidente. En el año 2010 hubo 67 embarazos adolescentes cada mil chicas. En el 2017 la cifra descendió a 53 por cada mil chicas. La afirmación, por lo tanto, se cae a pedazos, pero se sigue repitiendo.

La clase media fogoneada por algunos medios de comunicación está dispuesta a creer estas “verdades” que no tienen consistencia, pero sirven para denostar y señalar a los pobres como culpables sobre de los problemas argentinos.

rubengallay@hotmail.com

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