Ese miércoles 21 de enero falleció a los 91 años un ícono del tango uruguayense, René Crosignani. Marcó un época y a generaciones de músicos que siguieron sus pasos. Además de intérprete fue un gran difusor del género durante casi tres décadas en la radio pública. Reproducimos un extenso reportaje realizado en la edición gráfica en el año 2006.
REDACCIÓN de EL MIÉRCOLES
Cantor de tangos. Nació el 4 de octubre de 1934 en Colonia San Anselmo, departamento Colón, Entre Ríos.
Estaba casado con Mary. Tenía una hija, Rita, y tres nietos. Fue el menor de tres hermanos: Rubén (95 años) y Dora (fallecida).
En 1950 vino a vivir a Concepción del Uruguay. Como cantor integró diferentes formaciones. En 1952, René y su hermano Rubén (bandoneonista), se incorporaron a la orquesta típica de Omar Ducret, y debutaron en Caseros.
En 1953, junto a su hermano, se integraron a la orquesta Videla-Vinzón, que debutó en el Club Rivadavia.
En 1957 su hermano Rubén Crosignani formó su orquesta, con siete integrantes, incluyendo a René. En 1967, comenzó Yumba 4 cuya formación inicial era: Carlos Asín en guitarra, Héctor Cacho Sarrot en contrabajo, Rubén Crosignani en el bandoneón, Bubi Vacca en el piano y René como cantor.
En 1986 René comenzó su programa de radio La noche y sus estrellas, que condujo por LT11 Radio General Francisco Ramírez hasta el año 2015 cuando fue levantado del aire, junto a otros programas.
Con 7917 emisiones, difundió el tango por la radio pública a lo largo de 29 años.
En 2007 publicaron el libro 55 años con el Tango. Rubén y René Crosignani 1952-2007. Anecdotario, que está acompañado del disco 55 años con el Tango.
En 2012, René y Rubén Crosignani editaron el disco 60 Años a puro Tango. Ese mismo año se conformó Yumba 3, integrada por René y Rubén, acompañados de Gustavo Ibarra en guitarra.
En 2015 fueron homenajeados por la Universidad de Concepción del Uruguay en el ciclo documental Nombres Propios del Centro de Producción Multimedial.
En 2017 el Concejo Deliberante de Concepción del Uruguay, designó con el nombre "Hermanos Crosignani" a la calle pública N° 328 (Ordenanza N° 9952).
En 2019 cumplió 67 años de música junto a su hermano y en noviembre fueron homenajeados por la Municipalidad, despidiéndose de los escenarios en el marco del ciclo "Tango al aire libre", en la Plaza Columna del Barrio Puerto Viejo. (Ver enlace a esa nota).
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La siguiente entrevista fue realizada por Javier Kolker el 4 de enero de 2006 en el número 196 de semanario EL MIÉRCOLES. También forma parte de la selección de entrevistas en el libro "Voces nuestras", editado por la Editorial El Miércoles.
"El tango es nuestro folklore y no lo tenemos que desvirtuar"
En este especial de Pan y Circo, nuestro cronista, como para no privarse de nada y que no quede
nada en el tintero, le dio amplio desarrollo a esta serie de preguntas a una leyenda de la música uruguayense.
Rene Crosignani llega a El Miércoles anticipándose media hora a la cita, y cuando este cronista aparece, apurado a más no poder, lo encuentra charlando amigablemente con todos los presentes.
Uno de los nuestros lo acribilla a fotos y le pide disculpas. «Ningún problema», dice René. Vamos a una oficina donde el aire no existe –el aire propiamente dicho, no el acondicionado–, lo que nos anticipa el resto del día: calor agobiante e inhumano. René toca en la orquesta de tango Yumba 4 hace más de cincuenta años y tiene un programa radial del género: La noche y sus estrellas (lunes a viernes de 20
a 21 por LT11) desde hace veinte.
Después de charlar larga y apasionadamente con él, comento con amigos la nota. Todos coinciden en la estatura de leyenda uruguayense alcanzada por este hombre afable y sobre su calidez personal. Aquí,
la entrevista, salpicada de anécdotas y mates amargos.
La bohemia
¿Siente que aún se mantiene ese espíritu bohemio, eso de ir a tocar sin ensayar o con poco ensayo?
-En mi caso eso nunca existió. Lo que pasa es que antes tocábamos instrumentados, como le decimos. Éramos ocho músicos así que había que ensayar lunes, miércoles y viernes a rajatabla. Hoy, lo que se toca acá, en el interior, es el tango a la parrilla. A la parrilla significa que cada músico inventa la parte que va a hacer, hace su propio arreglo. En eso están hermanados el tango y el jazz. Los instrumentistas de jazz improvisan sobre una base. En cambio, el que toca instrumentado en una orquesta se rige por lo que está escrito en la partitura.

¿Cómo era la noche uruguayense –en lo que al tango se refiere– hace muchos años?
-Nosotros tuvimos el privilegio de poder tocar acá. No debe haber ciudad en la provincia que tenga la noche que tiene Uruguay. Siempre fue característica. En los años 50, los viajantes se venían a dormir los fines de semana porque acá estaba la joda. En esa época tocábamos jueves, viernes, sábado y domingo en la confitería Ramírez, que hoy es la Rys. Donde termina la Rys –todo lo que hoy es el kiosco hasta el correo– había una pista de baile al aire libre y en el fondo estaba el rancho, que en el año 56 o 57 tuvo un palco giratorio, la orquesta iba girando mientras tocaba. Era excepcional. En esa época vinieron Armando Pontier, Alberto Marino –que cantó una semana en la confitería–, Alberto Castillo, Floreal Ruiz, todos los mejores.
¿Cuándo se decidió a cantar usted?
-Lo que pasó fue que mi hermano empezó a estudiar bandoneón en Buenos Aires y yo me puse a cantar a la par de él. Canté con Ducret y después con los hermanos Serante.
René rememora cuando a los 22 o 23 años, con su orquesta formada por ocho músicos, viajaban por la provincia para tocar en los carnavales y hasta llevaban un piano alquilado. Para trasladarlo (toda una novedad para la época) viajaban en camión por caminos de tierra. Lo tapaban con una lonita y ellos iban en la caja, cuidando el instrumento. "A veces nos llenábamos de tierra y éramos unos monos cuando llegábamos. Igual, en la pista de baile, la gente se amontonaba para ver el piano. Nosotros tuvimos la suerte de ser semi–profesionales. Juntábamos la plata que ganábamos en los carnavales, y con eso nos íbamos a Buenos Aires… Y la reventábamos escuchando tango".
Recuerda también que fue telonero de Osvaldo Pugliese cuando vino a Rivadavia en el 86. Cree que no hubo otra orquesta como esa, que Pugliese fue un símbolo. Dice que tiene una foto con Roggero, "el bandoneón de Pugliese".
¿Sabe de dónde viene la leyenda de que Pugliese trae buena suerte para los músicos?
Pugliese fue muy combatido por sus ideas políticas. Estuvo prohibido en la época de Juan Domingo Perón. Muchas veces lo metían preso antes de tocar y después lo soltaban. Entonces la orquesta iba a tocar igual y ponía un clavel rojo arriba del piano. Cuando Perón volvió al país, casi al final de su vida, lo mandó llamar y le pidió perdón. Ahí creo que nació el mito de Pugliese. Tenía una barra de seguidores grande, todos se vestían de negro. También existe el mito de un tango mufa, que trae mala suerte… Por las dudas nunca lo pasé al aire en la radio (risas).
Díasde radio
"En veinte años llevamos cinco mil y pico de programas, lo hacemos todos los días. Es difícil no repetirse. Yo voy tratando de incluir música más desconocida, que tal vez la gente no escuchó. Debo tener entre 15 y 16 mil temas entre compacts, casetes y discos, una colección bastante completa. Uno siempre trata de
renovarse y conseguir material".
René explica que cuando comenzó a hacer su programa tuvo una buena idea: dedicar los miércoles a pasar artistas locales. El primero fue Alberto Etcheverry, un gran cantor de tangos uruguayense, desconocido para buena parte de la gente. Juntó grabaciones caseras, de actuaciones en radio, en boliches, en cenas y reunió 23 temas del cantor, todos rescatables.
"Usted no me va a creer pero cuando pasé a Etcheverry por radio tuve que grabar entre 60 y 70 cassettes, la gente me lo pedía. Yo fui a hablar con la viuda y le propuse darle todo el material que tenía para que lo edite y se gane unos pesos. Quedo así. Nunca pasó nada".
¿Era tan bueno era o forma parte de la leyenda?
-Era muy bueno. Pero también era un hombre que le dio a la noche, algo que no hicimos nosotros (risas). Tenía un bar, y en una pared estaba escrito a rajatabla ‘El alcohol es el peor enemigo del hombre. El que le huye es un cobarde’.
Grandes valores
¿Cómo era el proceso de grabación de discos en la época de Carlos Gardel?
-En esa época se cantaba en una bocina y grababan todos al unísono. Ahora se graba todo por separado y cuando está lista la mezcla viene el cantor y pone la voz escuchando la orquesta por los auriculares. Lo que pasa es que el cantor de tango nació con la orquesta –salvo Gardel, Ignacio Corsini y Agustín Magaldi, los
primeros solistas– entonces, los tipos se adaptaban al director, que era el que llevaba la batuta. El cantor solista, en cambio, podía elegir su repertorio, cantar a piacere, hacer cortes y que la orquesta siga tocando, pero tenía que ser un consagrado.
A todos los que pasaron por su orquesta, Aníbal Troilo los iba largando para que despeguen. Les decía que si no se iban los echaba, para ayudarlos.
Mucho se hablade Roberto Goyeneche, que la última fue su mejor época, otros que la primera etapa es insuperable…
El Goyeneche que cantó con Troilo es el Goyeneche a pleno. Después se fue como solista y, en los últimos
tiempos, el tipo se tenía que defender porque le faltaba voz. Lo veía por televisión y temblaba, pero el problema es que la gente lo miraba. Si lo escuchabas cómo decía el tango… Acá hubo dos profesores para los cantores: Roberto Rufino y Goyeneche, que fueron los que mejor dicción le brindaron al tango. Las comas y los puntos los pusieron ellos.
¿ Por que cree que no hubo un sucesor de Goyeneche?
-Cuando murió Goyeneche el hombre a sucederlo era Rubén Juárez. Es un muy buen cantor y un gran bandoneonista. Hace todo bien. Creo que lo que le impidió ser número uno es que se ató un poco al bandoneón.
René cuenta que se sabe fehacientemente que Goyeneche es nacido en Urdinarrain, aunque la versión oficial diga que fue en Floresta. La madre del Polaco venía viajando en tren, no aguantó hasta Buenos Aires, y dio a luz en Urdinarrain. Unos días después siguió viaje.
"Yo le hice un reportaje a la señora que atendió el parto –asegura–, pero no tuve la precaución de cuidar el cassette y perdí ese dato. La partera murió, y aunque después fui al hospital de Urdinarrain a ver si encontraba algo, me dijeron que no hay nada, que en aquella época no se asentaban los partos. Me
acuerdo que una vez fuimos teloneros del Polaco en Gualeguaychu y en escena dijo que sabía que
su nacimiento fue cerca de allí, en Urdinarrain, y que no se iba a morir sin conocer ese pueblo».
¿Por qué no surgen compositores nuevos?
-Creo que el tango es un folklore, que no lo tenemos que desvirtuar. Hay prácticamente muy pocos escribas nuevos (Eladia Blázquez; Cacho Castaña; Chico Novarro). Sin embargo, creo que el tango es la música que más ha evolucionado.
¿Por qué cree que la poesía de los antiguos tangueros, como la de los viejos roqueros, es tan superior a la de los músicos de hoy?
No sé por qué, pero es así. Hay letras hermosas. Mire un ejemplo: Naranjo en flor, cuando se habla del agua blanda (Era mas blanda que el agua/ que el agua blanda) se habla también del agua dura. El agua dura era la salobre, de pozo. En cambio la blanda era la de lluvia o la de río. Es una metáfora, pero para entenderla hay que tener conocimiento de época.
Nuevos aires
"Lo bueno del tango actual –no vamos a hablar de la metálica porque no la voy– es que hay muy buenos músicos jóvenes. Uno de los casos es Adrián Enrique, un muchacho de acá que tiene un porvenir espectacular. Es muy estudioso. Se pasa ocho, diez horas estudiando y ya toca con los grandes en Buenos Aires. Lo que nos falta en Uruguay son bandoneonistas".
¿El tango es un género difícil de tocar?
-Sí, pero es una música de la que se pueden extraer muchas cosas nuevas. Al tango viejo le están sacando cosas nuevas. Nos identifica, y para mí no hay que quitarle el sabor. Una zamba tiene que ser una zamba y
con el tango pasa lo mismo.
¿Ve alguna nueva corriente dentro del tango de hoy?
-En los tiempos en que surgió Astor Piazzolla, los tangueros tradicionales decíamos que lo que hacía era música de Buenos Aires, no tango, hasta que lo fuimos aceptando. Pasa es que Piazzolla trajo algo distinto, con una calidad de arreglos bárbara, que creo que no lo tiene la metálica (electrónica) de hoy. Me parece que está muy lejos de aportar algo novedoso.
Hablamos del resurgimiento del tango en la ciudad, de la cantidad de opciones que tiene el público interesado en escucharlo, en bailarlo. René manifiesta que el renacer vino de la mano del baile: "Si el tango no volvía con el bailarín, hubiera quedado escondido en algunos salones. Hay mucha gente grande que volvió a bailar, otros que fueron a aprender algunos pasos y el joven que se acercó, tal vez por curiosidad. Y algunos bailan muy bien... Eso sí, hay que diferenciar el baile de palco del verdadero".
¿Cómo es eso?
-El de palco es exhibicionista, es el de los bailarines que viajan al exterior. Ése no es el tango que se baila en nuestro país, sino nadie lo podría bailar, sólo los profesionales.
En el de salón el bailarín no levanta los pies del suelo, camina y hace mover a la compañera.
¿Será que el baile gusta tanto porque es algo estético, elegante a la vista?
Sí, pero además es un buen ejercicio. El bailarín que no baila hace mucho tiempo y de pronto lo hace por dos horas, al otro día lo siente. Es como un futbolista que juega sin entrenar. Lo mismo pasa con músicos y
cantores. Los cantores de acá nos tuvimos que hacer a los ponchazos. Yo empecé a los 17 y me acuerdo que cantaba dos noches seguidas y a la tercera no podía ni hablar, porque cantaba con la garganta. Los años te dan experiencia, te enseñan que tenés que cantar con el pecho, saber respirar. No es fácil...
"Poroto Missorini es ireemplazable"
Pocos días antes de realizada esta entrevista falleció Poroto Missorini, seguramente el bandoneonista uruguayense más reconocido y prestigioso. René habla de él y se lo nota dolorido, sorprendido por la pérdida.
"No hay alguien en Uruguay que pueda hacer lo que Poroto. Por ejemplo, si un cantor le decía que no le quedaba cómodo un tango, él podía tocarlo en cualquier tono. Es algo difícil de conseguir. Si el que cantaba entraba en el tono equivocado, Poroto lo arreglaba enseguida, seguía al cantor. Claro que tenía una base de estudio. Acá los instrumentistas de bandoneón son contados con los dedos. Poroto Missorini es ireemplazable. Era el músico que acompañaba a todos los cantores que venían de afuera. Y para escuchar a un cantor toda una noche hace falta un fuelle.
¿Acá no se enseña a tocar el bandoneón?
-No, el único que enseñaba era Poroto. Él me contaba hace un tiempo que había un pibe de 18 años que pintaba muy bien, el padre le había comprado el fuelle, pero un día no apareció más. Lo fue a buscar a la casa y el padre le dijo que los compañeros de año le cuestionaban "cómo vas a estudiar bandoneón, un instrumento de viejo", y no quiso estudiar más. Lamentablemente a la Escuela de Música le falta enseñar bandoneón, porque de otros instrumentos salieron buenos elementos.
¿Gardel charrúa?
"Algunos dicen que Gardel es uruguayo pero hay registros de que es argentino. Incluso antes de hacer su último viaje, Gardel hizo un testamento y ahí declara que es argentino", asegura Crosignani.
¿Nunca había hecho un testamento y lo hizo justo antes de morir?
Claro. El problema es que en la fecha que le puso al testamento el ya se había embarcado. De eso se agarran los uruguayos para argumentar que no tiene validez.
Rene relata que en 1933, poco antes de morir, Gardel hizo en el uruguayense Teatro Gran Rex su último recital en vivo en Argentina, en un espectáculo público. "Después se tomó la lancha a Paysandú, tocó dos noches en Salto, dos en Paysandú, dos en Mercedes, cantó en un stud en Buenos Aires –en un asado de despedida que le hicieron los amigos– y en un programa de radio. De ahí partió. Igual, no es muy conocida esa actuación, no figura en ningún libro".
En realidad –como el propio René aclaró luego mediante llamando a la Redacción–, en el testamento fechado el 7 de noviembre de 1933, Gardel declara ser francés, nacido en Toulouse en 1890.
Para los defensores de la nacionalidad oriental del Morocho, ningún documento logrará que dejen de creer que nació en Tacuarembó (así se enseña incluso en las es- cuelas de esa ciudad uruguaya).
Para los detractores de esa tesis, basta con señalar que "más allá de un pasaporte, donde falsea su origen para evitar las consecuencias de su deserción al servicio militar en Francia, y algún carnet de una institución deportiva, Gardel siempre fue considerado francés".
Con lo que, de paso, se reconoce de una manera sutil el "porteñismo" de Gardel: por lo tramposo y vivo no hay dudas de su nacionalidad.
Pero sutilezas aparte, está hecha la aclaración y cumplida con don René. La polémica, por supuesto, continuará.
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En un artículo de agosto de 2006, en el semanario El MIÉRCOLES se destacó que el programa radial que conducía René cumplía 20 años, ya que había empezado en agosto de 1986. Ese programa estuvo al aire hasta 2015,cuando fue levantado.
"La noche y sus estrellas" cumplió 20 años en el aire de LT11
El programa "La noche y sus estrellas", un bastión del tango y la música rioplatense, cumplió este viernes 4 de agosto nada menos que 20 años de emisiones a través de la radio de Concepción del Uruguay, LT 11 Radio General Francisco Ramírez.

El programa de René Crosignani, "La noche y sus estrellas", llegó a este viernes a su emisión número 5.283. Pero el número redondo, el que se celebra y merece un brindis, es otro: este programa radial que se emite por LT 11 desde mediados de la década del 80, es un bastión del tango y de la música rioplatense, que acaba de cumplir nada menos que 20 años de emisiones a través de esa radio de Concepción del Uruguay.
Su conductor, René Crosignani, no oculta su alegría y se sorprende en plena actividad –es la voz de Yumba 4, uno de los más activos conjuntos tangueros de la ciudad– al contar que el viernes llegó al programa número 5.283. Un récord que la amplísima audiencia de Crosignani celebra con satisfacción.
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