Los analistas del Siber explicaron que el escenario productivo estuvo marcado por el factor climático durante la etapa de desarrollo del cultivo. "Durante el verano se registró un período de déficit hídrico más prolongado que el observado en la campaña 2024/25", detalló el informe. Asimismo, se constató la persistencia de un "gradiente de precipitaciones con menores acumulados hacia el extremo sudeste de la provincia", una variable geográfica que afectó de manera heterogénea los lotes.
El comportamiento de los rines agrícolas mostró marcadas asimetrías según la zona de la provincia analizada. Al comparar los rendimientos estimados para este ciclo con el promedio histórico del período 2020/21–2024/25, la región meridional sufrió el impacto de la escasez de lluvias. "Únicamente la zona Sur presentó una variación negativa, con una reducción del 3 % (59 kg/ha) respecto de su promedio histórico de 1.929 kg/ha", ratificó el organismo técnico.
Por el contrario, el resto de los sectores productivos entrerrianos lograron sortear las inclemencias estivales con indicadores positivos respecto a sus propias marcas históricas. Las regiones Norte, Oeste y Este registraron incrementos del 28%, 23% y 20%, respectivamente, atenuando parcialmente la severa caída del rendimiento en el sudeste provincial.
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