El rechazo de la UEFA al que se sumaron otras Confederaciones continentales frenó el intento del ingreso de sociedades que manejarían el negocio de los Mundiales, entre otros eventos. El suizoitaliano impulsaba una corporación con vínculos con el presidente de EE.UU.
Por GABRIEL MICHI (*)
Estaban en la cima de la ola. Envalentonados por el éxito de taquilla del Mundial de Futbol que acaba de concluir. Y que lo hizo con múltiples récords. Desde una asistencia que superó los 6,5 millones de espectadores en los estadios hasta los números de facturación. Tanto para la FIFA (unos 15.000 millones de dólares) como para los EE.UU. (unos 20.000 millones), sin contar con la imagen que fue vista por miles de millones de personas en todo el planeta. La "sociedad" entre el titular de la FIFA, Gianni Infantino, y el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no disimulaba su excitación por el éxito obtenido en ese torneo, cuya Copa quedó en manos de España que derrotó en la Final a la Selección de Argentina por 1 a 0. Y, aprovechando el viento a favor, decidieron hacer pública una de las jugadas más arriesgadas y polémicas de la historia de la Federación Internacional del Fútbol y Asociados: la virtual privatización de los Mundiales y otros torneos de relevancia, a través de la venta del 20% de una corporación donde la FIFA pondría en juego todo los derechos y negocios en torno a la elite del deporte más popular del planeta y que favorecería a una empresa de la familia del Jared Kushner, el yerno de Trump. Pero, enseguida, los rechazo se hicieron escuchar con fuerza. Los primeros en poner el grito en el cielo fueron los europeos a través de la UEFA que votaron por unanimidad boicotear todos los torneos que realice la FIFA hasta que no abandone la alocada idea. Y a la UEFA se sumaron otras corporaciones continentales en el mismo sentido, como la asiática (AFC) y la de Norteamérica y Centroamericana (CONCACAF). Y así la todopoderosa dupla Infantino/Trump sufrió una contundente derrota. Y el jefe de la FIFA tuvo que anunciar que se dejaba atrás semejante iniciativa. Esta es la cronología del fracaso más categórico y doloroso ese "sociedad":
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28 de julio: La FIFA anunció su intención de crear una filial de 20.000 millones de dólares para gestionar la Copa del Mundo y otras competiciones organizadas por ella y recaudar 4.200 millones de dólares. Consistía en crear una nueva entidad comercial llamada FIFA Forward Enterprise (FFE) para administrar los derechos de televisión y patrocinios del Mundial. El proyecto contemplaba vender una participación minoritaria del 20% a inversionistas privados, con el fondo Thrive Eternal del empresario Joshua Kushner (hermano de Jared Kushner, esposo de Ivanka Trump) como principal interesado.
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28 de julio: La UEFA (Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol) criticó la medida en un comunicado contundente, afirmando que la propuesta de la FIFA "cruza una línea que los organismos rectores del fútbol nunca deberían cruzar". Y agregó: "Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo".
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29 de julio: La CONCACAF (Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol) afirmó no haber sido consultada antes de que la FIFA presentara la propuesta. "La CONCACAF tuvo conocimiento de este asunto únicamente a través de informes de los medios de comunicación y, posteriormente, mediante un comunicado de prensa. Nos preocupa profundamente la falta de debido proceso", declaró en un comunicado.
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29 de julio: La AFC (Confederación Asiática de Fútbol) expresó su decepción por el hecho de que se hubiera presentado una propuesta de tal magnitud antes de que las confederaciones miembro tuvieran la oportunidad de examinar el plan. "Tales iniciativas deben basarse en los principios de buena gobernanza, transparencia y consulta significativa", señaló la AFC.
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29 de julio: El medio británico Times denunció que Infantino había enviado una carta a todas las asociaciones miembros indicando que recibirían 40 millones de dólares cada una si aceptaban la propuesta antes del 19 de septiembre. Sin embargo, si rechazaran el paquete de 10.000 millones de dólares, que estaría disponible a partir del 1 de enero del próximo año, se reduciría a los 2.700 millones que se ofrecían anteriormente.
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30 de julio: Las naciones miembros de la UEFA realizaron una reunión virtual de emergencia y votaron por unanimidad a favor de boicotear la Copa del Mundo y otras competiciones de la FIFA en protesta por la propuesta. En un comunicado marcaron fuertemente la cancha: "La Copa del Mundo no puede ser tratada como un producto de inversión. Es uno de los mayores legados deportivos del fútbol. Ha sido construida a lo largo de generaciones por jugadores, selecciones nacionales y aficionados de todos los continentes. Ninguna parte de ella debería entregarse jamás a inversores privados. La Copa del Mundo no está en venta".
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30 de julio: La CONCACAF también celebró una reunión en la que rechazó la propuesta de venta de participaciones de la FIFA, mientras que la Federación Mexicana de Fútbol dijo que estudiaría la propuesta antes de decidir su posición: "El debate reforzó la necesidad de una mayor transparencia y una gobernanza adecuada. Por estas razones, la CONCACAF y sus 41 asociaciones miembro han rechazado la propuesta", dijeron desde esa Confederación.
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30 de julio: El jeque Salman bin Ebrahim Al-Khalifa, presidente de la AFC y actual vicepresidente sénior de la FIFA desde abril de 2018, calificó de " totalmente inaceptable " la falta de consulta por parte de Infantino. "La AFC está profundamente preocupada porque las acciones unilaterales de la FIFA parecen socavar los cimientos mismos del fútbol continental, que se basan en la solidaridad, la cooperación y la transparencia", escribió en una carta dirigida a las 47 asociaciones miembro del organismo asiático.
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31 de julio: La FIFA anunció que seguiría adelante con el proceso de consulta para la venta de la participación. Y, en un comunicado, desafió: "Nuestro proceso de consulta previsto se vio interrumpido por informaciones erróneas en los medios de comunicación. Proseguiremos con este proceso de consulta para garantizar que cada asociación miembro tenga la posibilidad de expresar su opinión basándose en hechos".
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31 de julio: Los asiáticos de la AFC respaldaron la oposición de los europeos de la UEFA y los americanos de la CONCACAF a la propuesta de la FIFA, afirmando que "se solidariza" con esos organismos. "El hecho de que la situación haya llegado al punto en que la posibilidad real de un boicot a la Copa Mundial de la FIFA se haya convertido en tema de debate público debería preocupar a todos los que se preocupan por el futuro de nuestro deporte. El fútbol nunca debería haber estado en una situación así", agregó.
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31 de julio: Carlos Cordeiro, asesor principal de Infantino, renunció en protesta por la propuesta, calificándola de "un mal negocio para el fútbol". Y en su carta de despedida adujo: "Quiero dejarlo claro: no tuve ninguna participación en esta propuesta y me opongo a ella de forma inequívoca".
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31 de julio: Infantino dijo que la FIFA había descartado el plan. "Tras haber escuchado atentamente todas las opiniones, ha quedado claro que el proyecto ha creado divisiones de tal naturaleza que, independientemente del nivel de apoyo, ya no redundan en beneficio del objetivo planteado en primer lugar", señaló en un comunicado.
Así, en cuestión de apenas cuatro días desde que trascendió el polémico plan privatizador, quedó abortado. Al menos por ahora. Y eso fue una dura derrota para la todopoderosa dupla Infantino-Trump que venía saboreando el éxito del Mundial y construyendo esa "sociedad" llena de gestos polémicos: la entrega del "Premio FIFA de la Paz" al mandamás de la Casa Blanca (al no haber recibido el Nobel); el armado una oficina de la FIFA en la Torre Trump; la creación de una comisión especial del gobierno estadounidense -encabezada por el propio republicano- para seguir al detalle la organización del torneo que se jugó en su país (junto, en menor medida, a México y Canadá); el levantamiento -a pedido del magnate- de la suspensión Folarin Balogun, máximo ídolo de la Selección de EE.UU., para que pudiera jugar un partido después de una expulsión; y hasta la instauración de los "cooling breaks" (pausas de hidratación) y el show del entretiempo en la Final, al estilo Super Bowl, tal como era el deseo de Trump, generando cientos de millones extras en publicidad, más allá de que chocaban con el espíritu y la tradición del Fútbol. Todo parecía sellar la coronación del poder de a esa dupla. Pero tuvieron el más duro revés. Y perdieron este partido. Aunque seguramnete buscarán revancha.
(*) Artículo originalmente publicado en mundonews.com.ar. Se reproduce por gentileza de su autor.
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