La coyuntura económica dificulta sumar clientes privados, pero la cuadrilla continúa con prestaciones integrales en escuelas y edificios. La distribución de excedentes sin intermediación patronal permite sostener derechos laborales.
La Cooperativa de Trabajo Coembotá Ltda. nació en 2009 como respuesta al cierre de una empresa privada que dejó sin empleo a cientos de trabajadores. Lo que comenzó con 25 personas decididas a sostener sus fuentes laborales se transformó en una organización integrada por 70 asociados que presta servicios de limpieza, mantenimiento de edificios, electricidad, corte de pasto y parquización.
El presidente de la entidad, Octavio Aquino, recordó que el origen estuvo marcado por la incertidumbre, pero también por la decisión de organizarse. “De las 700 familias que quedaron sin trabajo, 25 creímos en esta forma de organizarnos. Nos capacitamos, nos informamos y le metimos para adelante”, contó Aquino.
Recuperación y primeros pasos autogestionados
Antes de conformarse como entidad autogestionada, el grupo realizaba las mismas tareas para una empresa privada cuyo principal cliente eran escuelas públicas. Tras la quiebra, debieron comenzar prácticamente desde cero.
“No teníamos ni escobas ni nada. Habíamos recuperado la parte administrativa, pero para comprar los primeros insumos hacíamos arroz con pollo y lo vendíamos para juntar dinero”, recordó el referente. Con el paso de los años lograron consolidar la actividad y ampliar la cantidad de asociados, manteniendo la prestación de servicios tanto para organismos públicos como para empresas privadas.
Actualmente la organización reúne a 70 familias que dependen directamente de la actividad diaria. Sin embargo, el contexto económico plantea nuevos desafíos.
“Hoy todas las organizaciones estamos un poco atrincheradas porque conseguir nuevos clientes está complicado. En el sector privado muchas veces buscan alternativas informales que resultan más baratas”, explicó el titular. Aun así, destacó que existe una importante lista de personas interesadas en incorporarse, muchas de ellas provenientes de empresas privadas del mismo rubro.
Distribución equitativa y mirada comunitaria
El presidente remarcó que una de las principales diferencias con el modelo empresarial tradicional radica en la distribución de los ingresos. “Acá no hay un empresario que se lleve todas las ganancias. Los resultados se reparten entre quienes trabajan y eso hace una gran diferencia”, afirmó la autoridad.
Además, señaló que la experiencia permitió que muchas familias pudieran sostener los estudios de sus hijos. “Hemos visto chicos que terminaron carreras universitarias y hoy ejercen como profesionales gracias al trabajo que realizaron sus padres dentro de la organización”, valoró el entrevistado.
Más allá del crecimiento alcanzado, el mayor logro, según el dirigente, fue construir una cultura basada en el trabajo colectivo. “Lo más lindo que tiene esta forma de organización es el pensamiento en conjunto. Nos conocemos todos, conocemos a nuestras familias, compartimos los buenos y los malos momentos. Esa mirada comunitaria es algo que hoy hace mucha falta”, concluyó Aquino.
Fuente: Elaboración de El Portal de las Cooperativas a partir de entrevista realizada en Radio Atlántica (Mar de Plata, Buenos Aires).
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