Las pymes elaboradoras de biodiésel de Entre Ríos, Buenos Aires, La Pampa y San Luis piden a la Cámara de Diputados que rechace o modifique el proyecto del Gobierno de Javier Milei que cambia el régimen de cortes de biocombustibles. "De avanzar el proyecto tal como salió del Senado, se van a ver perjudicadas las empresas pymes que hacen biodiésel (...) y muchas de ellas van a quebrar", advirtió Federico Martelli, integrante de la Cámara de Empresas Pymes Regionales Elaboradoras de Biocombustibles.
El tema ganó lugar en la agenda entrerriana luego de que el diputado nacional Guillermo Michel pidiera una reunión con la Bolsa de Cereales de Entre Ríos para conocer la posición del sector y de los productores vinculados a los biocombustibles.
Consultado por Un martillo para darle forma, por Radio Plaza, Martelli planteó que la iniciativa no deja margen para la supervivencia de las plantas pequeñas. "No hay paridad de armas, no hay equivalencia. Si una pyme tiene que competir con una gran aceitera, la gran aceitera va a ganar todas las licitaciones y va a condenar a quiebra a la pyme", sostuvo.
Del 7,5% al 4%: qué cambia el proyecto
Hoy, todo el diésel que se vende en la Argentina lleva un 7,5% de biodiésel, y ese porcentaje lo abastecen las pymes. "Ese biodiésel hoy lo hacemos todas las pymes", explicó Martelli.
El proyecto eleva el corte obligatorio al 10%, pero reserva para las pymes solo el 4%. El 6% restante quedaría en manos de las grandes aceiteras. "Si hoy las pymes hacemos el 7,5% y nos bajan al 4%, significa que la mitad de las pymes, al menos la mitad de las pymes que operan, van a quebrar", advirtió.
Las primeras en caer, según Martelli, serían las más alejadas del puerto de Rosario, "porque son las que más pagan para llevar el aceite hasta sus plantas": las de Entre Ríos, San Luis, La Pampa y el sur bonaerense.
"Una cancha inclinada"
El dirigente explicó por qué, a su entender, la competencia es desigual. Por un lado, por la escala: "Las grandes aceiteras son hasta 20 veces más grandes que una pyme". Por otro, porque controlan la materia prima. "La pyme le tiene que comprar a la aceitera el aceite de soja para competir contra la misma aceitera que se lo está vendiendo", señaló.
A eso sumó las ventajas impositivas de las grandes compañías: "Hay una cancha inclinada que impediría a las pymes seguir funcionando".
Para graficarlo, planteó el caso de una pyme de Nogoyá o de Aldea María Luisa que tuviera que competir "mano a mano contra Dreyfus, contra Cargill, contra Cofco, contra AGD, para abastecer el mercado interno". Y recurrió a una comparación: "Si vos ponés cinco autos de Fórmula 1 en el Turismo Carretera, ¿eso es una competencia? No, eso no es una competencia".
La propuesta: un segmento reservado para las pymes
Martelli rechazó que el sector se oponga a competir, como sostiene el oficialismo. "No es que no queremos competir. Queremos competir entre empresas similares", aclaró.
La cámara propone dividir el mercado en dos. "Lo que nosotros estamos planteando es que haya un segmento reservado para las pymes, que las pymes compitan entre sí en ese segmento", explicó. Esa competencia, dijo, permitiría "bajar los precios, optimizar la producción, elevar la productividad". El otro segmento sería de libre mercado, para que las grandes aceiteras compitan entre ellas.
1.500 empleos directos en juego
Según la cámara, si el proyecto se aprueba sin cambios se perderían 1.500 puestos de trabajo directos y 8.000 indirectos. Además, muchos pueblos perderían "una agroindustria que hoy está instalada en sus municipios, que genera empleo de calidad, que tributa y que contribuye al desarrollo económico de la región".
Martelli cuestionó que la medida no tiene "ninguna externalidad positiva". "¿Va a bajar el precio del biodiésel? No. ¿Va a haber más empleos? No, va a haber menos empleos. ¿Va a haber más inversión? No", enumeró. Según explicó, la Argentina tiene capacidad instalada para producir 4 millones de toneladas de biodiésel, mientras que la demanda sería de 1,2 millones.
"Lo único que hay es una concentración en pocas manos y destrucción de pymes, sin ningún sentido", afirmó. "¿Quién se beneficia de esto? ¿Se puede beneficiar algún vecino de Entre Ríos? ¿El municipio? ¿La provincia? No se beneficia nadie".
"Sabía que este proyecto tenía ganadores y perdedores"
El sector no fue consultado por el Poder Ejecutivo. Martelli recordó que el secretario coordinador de Minería y Energía, Daniel González, al presentar el proyecto en el Senado, "dijo que él sabía que este proyecto tenía ganadores y perdedores, y que los perdedores eran las empresas pymes".
Para el dirigente, se trata de "una decisión política de concentrar el negocio en pocas manos". Y vinculó a los beneficiarios con las seis aceiteras que, durante las turbulencias del año pasado, adelantaron 7.000 millones de dólares a cambio de la baja temporal de retenciones a cero.
También discutió que se trate de una desregulación. "Este no es un proyecto de desregulación. Por el contrario, está lleno de regulaciones", sostuvo. Como ejemplo, mencionó la protección al bioetanol de caña de azúcar, que tendrá asegurado un 6% del corte frente al de maíz, y la prohibición a las petroleras de vender dentro del corte obligatorio. "Contra los únicos que quieren competir las aceiteras es contra las pymes", resumió.
El voto en el Congreso
La cámara ya mantuvo reuniones con diputados de distintos bloques. Martelli describió un acompañamiento "muy fuerte", aunque con matices: "Algunos con más énfasis, otros con menos énfasis, algunos de manera más pública, otros de manera menos pública, por compromisos cruzados, por vínculos políticos, por alianzas".
Incluso entre los legisladores de La Libertad Avanza y del PRO, dijo, hay quienes se preguntan "¿por qué tengo que votar algo que manda a la quiebra una empresa de mi provincia?". Como ejemplo, recordó que en el Senado los legisladores libertarios de San Luis no acompañaron el proyecto.
No ocurrió lo mismo con los entrerrianos. Según Martelli, los senadores de La Libertad Avanza por Entre Ríos acompañaron, "sobre todo Benegas Lynch, que manifestó su posición ideológica". Y la resumió así: "El que tenga que cerrar, que cierre, el que tenga que quebrar, que quiebre".
"Para que haya agroindustria hay que cuidarla"
Martelli reconoció el crecimiento de Vaca Muerta y de la minería, que "le va a dar a la Argentina los dólares que la Argentina necesita". Pero advirtió que ese modelo no alcanza para todo el país. "En las ciudades medianas y pequeñas de la pampa húmeda, nosotros necesitamos agroindustria. Y para que haya agroindustria hay que cuidarla", sostuvo.
Por eso, pidió a los diputados que "se animen a decirle al Gobierno que se necesitan modificaciones, que no van a desvirtuar la esencia de la ley". "Hagamos un segmento para que las pymes puedan seguir produciendo y que el resto sí sea para las grandes aceiteras", cerró.
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