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España: un caso desgarrador que colocó al derecho a la eutanasia en primer plano

Noelia Castillo era una joven de 25 años que pidió el procedimiento para dejar de sufrir los terribles dolores tras quedar parapléjica por un intento de suicidio a raíz de una violación en manada. Su familia se opuso. Luego de una larga batalla judicial ayer consiguió su objetivo.

 

Por GABRIEL MICHI (*)

 

El caso es doloroso por donde se lo mire. Desgarrador. Abrumador. Y despertó una enorme polémica en España. Dividió aguas. Incluso entre la familia de la principal protagonista y víctima. Noelia Castillo, una joven que solicitó la eutanasia y libró una larga batalla legal con su familia por su derecho a hacerlo, recibió el jueves 26 de marzo en Barcelona la medicación para poner fin a su vida.

Tenía apenas 25 años y en los últimos dos había luchado en los tribunales incluso contra su padre que se oponía a este final que ella había decidido. Desde el 2024, ella tenía la aprobación judicial y del organismo médico de Cataluña, pero su padre, acompañado por una organización de abogados cristianos hizo lo imposible para bloquear la eutanasia.

Lo cierto es que Noelia llegó a semejante determinación después de transitar una vida plagada de padecimientos. Ella pasó gran parte de su infancia y su adolescencia en centros de cuidados ya que su familia era muy problemática.

Estando en esos institutos fue violada en varias ocasiones, la última por un grupo que cometió el abuso en manada. Noelia, quien ese entonces tenía apenas 21 años, no soportó la situación y sumergida en una profunda depresión, se arrojó de un quinto piso al vacío, queriéndose quitar la vida. Pero sobrevivió y quedó parapléjica de la cintura hacia abajo.

Los dolores en su espalda se hicieron inaguantables, como también los dolores en su alma. Y pidió la eutanasia. Siguió un largo derrotero judicial hasta conseguir la aprobación definitiva pero con la resistencia de su padre y los grupos religiosos que lo acompañaban

Mientras se desarrollaba la lucha de la familia, el caso de Noelia fue seguido de cerca en España, país que aprobó en 2021 una ley que consagra el derecho a la eutanasia y al suicidio asistido para pacientes que cumplen ciertas condiciones.

La corta edad de Castillo, la batalla pública librada por su familia para impedirlo y las circunstancias que la llevaron a solicitar la eutanasia conmovieron a la opinión pública. Pero, finalmente, los tribunales fallaron a favor de su derecho a poner fin a su vida, algo que se concretó en la tarde del 26 de marzo pese a la resistencia familiar y de otros sectores, que incluso llevaron a una amiga de su infancia hacia el lugar donde se realizó la práctica para intentar convencerla de que desista, y pese a que ella había pedido transitar esos últimos minutos en soledad. Los intentos por frenar la eutanasia fracasaron.

En una entrevista emitida por Antena 3 el día anterior la propia Noelia había dicho: “Por fin lo he conseguido, así que veremos si ahora puedo descansar. Ya no puedo más”.

Pero, aún así, su padre se opuso a su decisión hasta el final. La organización católica conservadora Abogados Cristianos que lo representó confirmó el jueves que Castillo falleció en un hospital de Barcelona, ​​donde se había congregado un pequeño grupo de personas en el exterior.

En ese sentido, la abogada Polonia Castellanos, presidenta de Abogados Cristianos, afirmó que la familia de Castillo estaba profundamente decepcionada con el resultado y creía que el gobierno español había abandonado y fallado a su hija al permitir su muerte: “La muerte es la última opción, especialmente cuando eres muy joven”, fueron las palabras de la letrada.

A este final se llegó luego de que en abril de 2024, Noelia Castillo solicitara la eutanasia a un organismo independiente en Cataluña compuesto por médicos, abogados y expertos en bioética que deliberan sobre la aplicación de la ley española vigente.

Dicho organismo aprobó la solicitud basándose en evaluaciones que calificaban su condición como grave e incurable, y que la joven de 25 años sufría un padecimiento severo, crónico y debilitante, algo alcanzado por la norma española que legalizó el suicidio asistido y la eutanasia en 2021 para quienes padecen enfermedades terminales y para personas con afecciones permanentes insoportables. El proceso consiste en presentar dos solicitudes por escrito, seguidas de consultas con profesionales médicos que no hayan intervenido previamente en el caso.

Vale aclarar que ya en su momento la ley recibió fuertes críticas de los partidos políticos conservadores y de la Iglesia Católica. Y, ahora, del padre de Castillo quien había apelado la decisión del organismo catalán.

En agosto de 2024 un tribunal suspendió la solicitud de eutanasia mientras deliberaba y analizaba el caso. A través del bufete Abogados Cristianos, el padre de Castillo argumentó que la enfermedad mental de su hija la incapacitaba para tomar la decisión de poner fin a su vida.

Pero, finalmente, un tribunal de Barcelona falló a favor del derecho de Noelia a la eutanasia. Fue entonces que los abogados de su padre volvieron a apelar y el caso llegó finalmente al Tribunal Supremo español.

En enero de 2026, el tribunal ratificó los derechos de la joven. Pero los Abogados Cristianos hicieron un último intento por detener el procedimiento apelando ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que denegó la solicitud a principios de este mes de marzo.

Antes de que Noelia finalmente falleciera el jueves -tras la aplicación de un sedante y luego, ya inconsciente, la droga que termina con su vida- Castellanos reiteró la opinión de su cliente de que la joven padecía un trastorno de la personalidad y afirmó que el caso era un ejemplo de cómo la ley de eutanasia no beneficia a los ciudadanos: "Creo que esto demuestra el fracaso de la ley y que debe ser derogada urgentemente. Nos dijeron que era una ley para casos muy extremos, para personas muy enfermas, prácticamente moribundas. Aquí vemos que se está utilizando para acabar con la vida de una joven de tan solo 25 años que tenía toda la vida por delante y que padecía una enfermedad tratable", algo que contradice la opinión de los médicos que intervinieron en el doloroso caso y también de la propia Noelia.

Quizás por tanta resistencia de su padre -su mamá tampoco quería este final pero aceptaba la decisión de su hija- Noelia afirmó que no quería que su familia estuviera presente cuando muriera, alegando que no la habían comprendido.

Reconoció la enorme atención mediática que había recibido su caso. “Ningún miembro de mi familia está a favor de la eutanasia, obviamente, porque soy otro pilar de la familia. ¿Pero qué pasa con el dolor que he sufrido durante todos estos años?”.

Mientras, un grupo de defensa de los derechos de las personas con discapacidad en Madrid pidió una revisión de la ley española sobre la eutanasia, añadiendo que era esencial mejorar los recursos para las personas con discapacidad, enfermedades crónicas o en situaciones de alta dependencia. Javier Font, presidente de la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidades Físicas y Orgánicas de Madrid, señaló: “Antes de facilitar la muerte, el sistema debe garantizar de forma efectiva las condiciones para vivir con dignidad”.

Lo cierto es que España no es el único país europeo donde la eutanasia es legal: ya son 9 las naciones del Viejo Continente que tienen leyes que permiten a las personas que sufren un dolor insoportable acceder a la muerte asistida. Aunque hay diferentes criterios en cada país.

Y, por otro lado. el suicidio asistido médicamente implica que los propios pacientes ingieran una bebida o medicamento letal recetado por un médico, mientras que la eutanasia implica que los médicos o profesionales de la salud, bajo estrictas condiciones, dejen si vida a pacientes que cumplen ciertos requisitos administrándoles una inyección letal a petición suya, previo aplicación de un sedante que los deja en coma inducido y que puede ser ingerido directamente por el propio protagonista o por uno de los profesionales de la salud que asistan al procedimiento .

Desde que España aprobó su ley de eutanasia, 1.123 personas han recibido medicamentos para poner fin a su vida hasta finales de 2024, según el Ministerio de Sanidad del país. Hoy Noelia engrosó ese número, después de una larga y dura batalla judicial que la enfrentó con su propia familia. Pero antes de morir aclaró: “La felicidad de un padre o una madre no debe estar por encima de la felicidad de una hija.” Y así llegó el final de una historia desgarradora que puso a la eutanasia en en el centro de la escena.

(*) Artículo originalmente publicado en mundonews.com.ar. Se reproduce por gentileza de su autor.

 

 

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