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La fantasía de la meritocracia en tiempos de balotaje

"Ir contra la meritocracia no es ir contra el mérito. Hay un valor importantísimo en el esfuerzo que pone una persona o una familia detrás del trabajo. Lo que está mal es creer que todos partimos de un mismo lugar de inicio y con los mismos elementos".

 

Por JUAN CRUZ BUTVILOFSKY  (*)

Cada oficio tiene su maña, a medida que acumulás experiencia le vas encontrando la vuelta. La crisis ha modificado las mañas de los que viven en los márgenes del sistema. Los contenedores se convirtieron en camas, refugios y escenario de equilibristas que buscan en lo que nos sobra al resto.

Este viernes por la mañana llovía mucho y era lluvia acumulada, esa que pesa más. Eran casi las 8 AM y un muchacho de no más de 35 años maniobraba para poder conseguir algo en el contenedor frente al Flamingo de Paraná. En una mano tenía un paraguas con todas sus varillas quebradas y en la otra buscaba dentro del contenedor. Desistió del paraguas en pocos segundos.

Según el fandom de la meritocracia, ese muchacho estaba ahí por pura voluntad. Ante la posibilidad de elegir un trabajo digno, registrado y remunerado él eligió esto por pura pasión. Antes que un buen desayuno en familia, darle un beso al hijo y salir al trabajo, prefirió la comodidad de una vida bajo el frío, la lluvia y los restos de basura. Según el fandom de la meritocracia, se trata de pura voluntad.

Américo Schvartzman es uno de los ex convencionales de nuestra Constitución provincial que firmó el documento en donde se pide el voto por Massa frente al temor de Milei. En el marco de una charla que tuvimos en FM Universidad se refirió a la meritocracia como una fantasía, como algo irreal. Es así.

Afirmar que el pobre es pobre porque quiere cuando las estadísticas globales y locales marcan que casi la totalidad de los que nacen en determinada clase social, mueren en esa clase social, no es simplemente un error. Es una mentira objetiva, comprobable y comprobada. Es el reflejo de una simple excusa para confirmar el prejuicio de la ideología. Es la frase que encubre cierto odio de clase y la falta de empatía.

Ojo que ir contra la meritocracia no es ir contra el mérito, esa es la trampa discursiva del fandom antes citado. Por supuesto que hay un valor importantísimo en el esfuerzo que pone una persona o una familia detrás del trabajo y por supuesto que debe ser uno de los pilares de toda sociedad que quiera el progreso. Lo que está mal es creer que todos partimos de un mismo lugar de inicio y con los mismos elementos.

Lo que también está mal de la meritocracia -vuelvo a citar a Schvartzman- es esta fantasía de creer que uno es el único artífice de su destino y que lo hace independientemente de su circunstancia. "Gane quien gane yo el lunes tengo que salir a laburar igual", es una frase cierta desde el punto de vista empírico pero falaz conceptualmente. El contexto no será el mismo y ese esfuerzo de tu mérito estará condicionado por la circunstancia.

Y cuando hablamos del contexto, en parte, hablamos del Estado y su rol en la economía. Hablamos no sólo de cómo salir de la crisis sino también de como vamos a sobrevivirla, sobre todo, como la pasarán los que para comer algo se tienen que colgar de contenedores un viernes lluvioso por la mañana. El panorama está bastante claro si pensamos más allá del enojo y le ponemos un poco de corazón a la cosa.

(*) Periodista de ANÁLISIS FM Universidad

 

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