“Mientras el Gobierno muestra indicadores macroeconómicos, en los barrios crece el endeudamiento de las familias. Cada vez más argentinos recurren a tarjetas, créditos informales o préstamos para pagar alimentos, servicios y alquiler. El ajuste no desaparece: se traslada al bolsillo de la gente y se convierte en deuda cotidiana”, remarcó la legisladora nacional uruguayense.
Tras el mensaje brindado en la noche del 1º d emarzo por el presidente, Javier Milei, al inaugurar el período de sesiones ordinarias del Congreso, la diputada nacional Marianela Marclay lanzó duras críticas y aseguró que “el Gobierno celebra planillas de Excel mientras millones de argentinos sienten el peso del ajuste en su vida cotidiana”.
“En cadena nacional Milei habló de equilibrio fiscal, pero no dijo que ese equilibrio se sostiene con jubilaciones que pierden frente a la inflación, universidades desfinanciadas, prestaciones de discapacidad en riesgo y trabajadores con menos derechos”, expresó la legisladora.
Marclay recordó que en estos años “se vetaron leyes que buscaban recomponer haberes jubilatorios, garantizar financiamiento universitario y declarar la emergencia en discapacidad. Cada veto tuvo consecuencias concretas”.
En materia previsional sostuvo: “No se puede hablar de orden cuando nuestros adultos mayores eligen entre medicamentos o alimentos. El superávit no puede construirse sobre esa realidad”.
Sobre la universidad pública afirmó que “no es un gasto, es desarrollo y movilidad social, especialmente en el interior del país”. Y respecto de la reforma laboral, advirtió que “flexibilizar no es modernizar, es debilitar derechos conquistados”.
También se manifestó en contra de la baja de la edad de imputabilidad: “La inseguridad no se resuelve criminalizando adolescentes, sino invirtiendo en educación, prevención y oportunidades”.
La diputada agregó un punto central que, según afirmó, estuvo ausente en el discurso presidencial: “Mientras el Gobierno muestra indicadores macroeconómicos, en los barrios crece el endeudamiento de las familias. Cada vez más argentinos recurren a tarjetas, créditos informales o préstamos para pagar alimentos, servicios y alquiler. El ajuste no desaparece: se traslada al bolsillo de la gente y se convierte en deuda cotidiana”.
Finalmente, Marclay dejó una definición política sobre el rumbo del país: “Un país no se mide sólo por su superávit, se mide por cómo viven sus jubilados, sus trabajadores y sus jóvenes. Si el equilibrio se logra afectando derechos, no es orden: es retroceso. Y frente al retroceso, nuestra responsabilidad es plantear una alternativa que vuelva a poner a las personas en el centro”.
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