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Muerte en la colimba

Cada 31 de mayo los jóvenes argentinos esperaban con ansiedad y alguna resignación el sorteo para el ingreso al servicio miliar obligatorio. Eso duró hasta 1994 cuando un hecho trágico ocurrido en Zapala terminó con esta obligación, aunque ya había movimientos de civiles que clamaban por su eliminación. En este artículo se recuerda un hecho de 1975 del que pocos recuerdan.

Por ANÍBAL GALLAY de EL MIÉRCOLES DIGITAL

La colimba era una carga para algunos jóvenes porque interrumpía sus estudios universitarios, su vida social sus prácticas deportivas. Para otros, los marginales de esta Argentina, significaba una pequeña oportunidad.

En 1975 un grupo de colimbas fue asesinado en el cuartel de Formosa. Formoseños venidos del monte y en la colimba accedían a algunos beneficios que sobraban en las clases pudientes.

Con cierta frecuencia aparecen en las redes sociales personas que propugnan la vuelta de la colimba. Se aclara que deberían incorporarse a este estado aquellos que no estudian ni trabajan. Sin especificarlo se proponen encerrar por un par de años a aquellos jóvenes sin recursos que viven a veces del delito, de changas o lo que fuera.

Hubo proyectos de le ley para que haya por lo menos un reconocimiento y una indemnización. La iniciativa generó el repudio y el rechazo de la agrupación HIJOS y de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre

La colimba concluyó durante el gobierno de Carlos Menem, y el desencadenante fue la muerte del joven Omar Carrasco, quien cumplía con el servicio militar en Zapala, provincia del Neuquén. Fue víctima de malos tratos, típicos de los cuarteles. Golpes, humillaciones, vejaciones eran parte de la vida militar, y el camino para “hacerse hombres”, según las convicciones de la vida cuartelera.  Hubo todo un movimiento contrario a continuar con ese llamado servicio. La guerra de Malvinas puso blanco sobre negro acerca de este sistema de soldados no profesionales.

Jovina Luna, hermana de Hermindo Luna, fallecida en junio de este año.

De todos modos, en estas líneas se intentará poner de relieve la contracara de la colimba y su aspecto positivo. ¿Tuvo aspectos positivos? Más de lo que se supone. Claro que si se pregunta a un porteño que vive en Recoleta o un cordobés de Nueva Córdoba, dirán que fue un impedimento para jugar al rugby y concurrir a la universidad o viajar a Europa.

Lo que no se suele decir, porque avergüenza, es que los jóvenes de clase alta debían compartir un año o más con los cabecitas negras, de piel oscura y hablar cansino. El intento de cohecho o coima era común. Un abogado sensible podía llegar a convencer a un profesional de la salud para salvar de la colimba a un joven de familia pudiente.

En 1914 el entonces teniente Juan Perón escribía acerca de la notable cantidad de jóvenes que en la revisación médica descubrían que estaban tuberculosos o tísicos según la jerga de la época. Perón estuvo prestando servicios en Paraná durante tres años.

El de la izquierda es Hermindo Luna asesinado por Montoneros en 1975, durante el gobierno de Isabel Perón. Hubo otros diez muertos. Del monte formoseño a la colimba y a la muerte.

Muchos jóvenes, sobre todo del norte del país aprendieron a leer y escribir en la colimba. Hubo maestros inteligentes que enseñaron las primeras letras con la revista Patoruzú.

Además de la tuberculosis mencionada por Perón, los jóvenes de zonas marginadas no habían recibido una vacuna, y las enfermedades venéreas eran algo común. No habían visitado nunca a un médico y la única medicina era los mejunjes caseros. La modesta comida, el mate cocido y la galleta, eran una especie de novedad para quienes venían con diversos grados de desnutrición. Además, jóvenes quienes a los 20 años estaban literalmente desdentados por la descalcificación. Desde ya que muchos desconocían los más básicos adelantos técnicos como la electricidad. Muchos  aprendieron en los cuarteles las normas básicas de higiene.

La colimba se puso en marcha en 1901 y su organizador fue el general Richieri, durante la segunda presidencia de Julio Roca, en el marco de un conflicto con Chile que no llegó a mayores. Roca y el presidente chileno Federico Errasuriz protagonizaron el llamado "Abrazo del Estrecho" que tranquilizó los ánimos y evitó la guerra

El término colimba es propio del lunfardo “al vesre”. Es milico y el verbo ir: colim-ba. Otra versión es que se trata de una variación del vésrico “colimi”. La revista Humor inventó que colimba significaba corra limpie barra. No tiene fundamento alguno, pero se sigue repitiendo.

Copamiento y muertes

El 5 de octubre de 1975 en pleno gobierno democrático, la organización Montoneros copó el regimiento 29 de Monte, en la ciudad de Formosa en un operativo que llamaron "Primicia". Murieron 10 colimbas. Entre ellos el soldado Hermindo Luna, formoseño.

Alguien del grupo atacante gritó: “rendite, negro que la cosa no es con vos…”. Luna contestó: “Aquí no se rinde nadie, carajo”. Fue asesinado con una descarga de metralla que literalmente lo partió en dos.

Tiempo después se hizo un homenaje a los caídos. Los padres del joven Hermindo Luna llegaron al cuartel con una vestimenta modestísima y descalzos. No hubo dinero ni para unas sencillas alpargatas.

Nunca recibieron alguna compensación del Estado. Ambos eran analfabetos. Hermindo Luna era uno de esos muchachos que llevaba sobre sus espaldas todas las desgracias de un argentino sin oportunidades, y que se describen en estas líneas.

Hubo proyectos de le ley para que haya por lo menos un reconocimiento y una indemnización. La iniciativa generó el repudio y el rechazo de la agrupación HIJOS y de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Los congresales no la aprobaron. El 17 de junio de este año falleció Jovina Luna, quien hizo ingentes esfuerzos para que se reivindique la memoria de su hermano asesinado.

Se podría escribir un libro sobre los aspectos negativo de la colimba. No era el propósito de esas líneas

rubengallay@hotmail.com

 

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