Presentaron el libro “Los caminos de Leonor”, relatos de Betina Scotto, editado por cooperativa El Miércoles. Fue en la noche de este jueves en el Espacio Laurel.
REDACCIÓN de EL MIÉRCOLES
En una hermosa noche, este jueves 27 de noviembre fue presentada la publicación Los caminos de Leonor, libro de relatos de la docente, periodista y escritora Betina Scotto. El trabajo fue publicado a través de la editorial cooperativa El Miércoles y el encuentro, marcado por un clima grato y ameno, fue en el Espacio Laurel. La presentación estuvo a cargo de dos escritores uruguayenses, Marga Presas y Hugo Luna, quienes dieron sus miradas sobre la lectura de la obra de Betina.
Criaturas vivientes
El poeta Hugo Luna, amigo y compañero de trabajo durante muchos años de la autora, destacó que desde el primer texto “vemos la distancia que guarda Leonor con lo que sería el mundo real… su mirada crítica, de fina ironía…”. Señaló que la narrativa de Betina Scotto “va al hueso y su verosimilitud está dada por la economía de recursos, la simpleza de su lenguaje, la certeza y la familiaridad que le imprime a sus personajes, donde, claro, se destaca Leonor, quien le da nombre al libro”.
Luego recordó que para Julio Cortázar “los cuentos son criaturas vivientes, organismos completos, ciclos cerrados, que respiran. Y en estos textos podemos oír la respiración de Leonor”. Para cerrar sus anotaciones apuntó que el cuento, “como la fotografía, al recortar, crea una nueva realidad. La realidad de Leonor está dentro de estas historias que la muestran permeable al mundo a pesar de su aparente distancia. Una vecina nuestra en este universo posmoderno y bélico que se aferra a su coraza como náufrago a la balsa sin dejar de escribir un poema o de dibujar estos caminos que, juntos, recorremos hoy”.
Desafío y riesgo de escribir
A su turno, la escritora Marga Presas señaló “la soledad del autor”, marcando que “para poner en acto la escritura es necesaria la soledad, el encuentro íntimo con el sí mismo, con una misma en este caso”. Sin embargo, “al decidir publicar su primer libro, mi vieja amiga Betina (no amiga vieja porque esta amistad reverdece, siempre), ha tenido andamios, sostenes que hacen de esta realización un homenaje a la amistad”. Dijo que “si bien se necesita de un espacio y un tiempo en soledad, en intimidad, escribir y publicar se transforman en un acto colectivo. Betina no se olvida de eso. Y es agradecida”.
Luego refirió que hay momentos “en algunos de los cuentos, en los que las experiencias de vida, las anécdotas que algunos allegados conocemos se filtran entre los pensamientos de la protagonista. Pero aun así, hay que diferenciar entre la vida personal de la autora y los caminos de la narradora. Leonor es una voz ficticia, creada por Betina, para contarnos historias dentro de los relatos. No es una representación fiel de la historia particular de la escritora. Aun cuando podemos reconocer coincidencias en sus pensamientos”.
“En Los caminos de Leonor, aparece la escritura como ocupación y como preocupación, ironías acerca de las dudas, el entusiasmo o falta de, las pretensiones de quienes escribimos, los concursos literarios. Hay desafío y riesgo en la escritura de ficción. Desafío de buscar en el mundo visible y cotidiano aquello que está sumergido u oculto. Riesgo de asomarse a una pregunta que abre camino a otras preguntas que habilitan la sorpresa y la posibilidad de que lo que llamamos mundo real, la realidad, ya no sea plana y previsible. Una manera de extender el mundo de quien escribe y de quien lee”, concluyó Marga.
Nadie escribe solo
Después la propia autora leyó un relato de Leonor (“Corazas”), se mostró muy satisfecha por la presencia de público y reflexionó sobre esa red colectiva que implica la concreción de una obra literaria, agradeciendo a quienes participaron de ella; muchas de esas personas, presentes en el hermoso patio de Espacio Laurel.
Betina contó cómo nacieron los relatos de Leonor. Y añadió: “Para mí la narración es inherente a la condición humana: no podemos ser humanos si no somos narrados”. A pedido del público, debió leer otro cuento (eligió “El desfile de moda”, que fue muy celebrado por la concurrencia). Como una suerte de cierre de aquella reflexión, esbozó la frase del título: “Nadie publica solo”, marcó la escritora, y Hugo Luna añadió: “Y nadie escribe solo”.
Luego los presentes compartieron un brindis, aprovecharon para llevarse su ejemplar firmado y conversaron animadamente con la narradora.
La autora de Los caminos de Leonor
Betina Scotto es uruguayense, profesora de Literatura. Su trabajo siempre estuvo relacionado al periodismo, a la docencia y a la organización de diversas actividades culturales. Se desempeñó como docente en la enseñanza media y universitaria. Hizo periodismo en medios gráficos y en radio. Fue directora de FM 91.3, radio UNER. Coordinó talleres de expresión escrita y participó de otros; tuvo a su cargo la edición de diferentes publicaciones, libros y revistas. Algunos de sus ensayos, cuentos y otros textos están publicados en antologías y revistas.
Los caminos de Leonor es un conjunto de relatos donde el hilo conductor es la voz singular de la protagonista, Leonor, que comparte sus dudas, sus perplejidades, sus certezas y su particularísimo humor, comentando las vicisitudes de la vida cotidiana.
En la contratapa del libro, la escritora Belén Sigot señala: “La voz de Leonor tiene mucho de carcajada agria, de retorcijo ácido en el estómago. Es que lo que la narradora ve y dice ver, lo que piensa, lo que nos destapa con natural gesto es justamente lo que pretendemos ocultar tras la apariencia de los manejos amables del vivir en sociedad”.
Y añade: “Es la mirada sabia y transparente de la niñez, aunque Leonor ya no sea una niña, sino una adulta que tuvo que jugar, como todos nosotros, el juego de la hipocresía. Pero a Leonor eso ya no le importa: en cada palabra suya se está desquitando de ese precio que pagó bien pagado. Sabe ser cínica y certera, y no engaña ni se engaña”.
El libro tiene 110 páginas, cuenta con ilustraciones especialmente realizadas para esta obra por Luis Alberto Salvarezza y fue editado por las ediciones cooperativas EL MIÉRCOLES.
Fotos: Gentileza Pedro Parpagnoli.
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