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¿Para qué cambiar si todo está bien…?

El porteño es un votante especial, por así decirlo. Hubo desazón en los medios oficialistas por los resultados de las PASO. Sin embargo el voto porteño fue altamente racional. Votó por continuar gozando de ventajas exclusivas. El porteño tiene el nivel de vida de un suizo, un formoseño se compara con un habitante de Bután y un entrerriano con un colombiano. El hombre de Buenos Aires no tiene porqué cambiar, ya que así le va muy bien.

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Por ANÍBAL GALLAY

 

Las elecciones en la ciudad de Buenos Aires dejaron elementos para el análisis, que ya fueron realizados en abundancia. Para algunos una victoria gloriosa y para otros, mucha desazón.  Sobre todo en los sectores oficialistas se vio con claridad una profunda  desilusión. Tanto que en el programa “6-7-8”, hubo divergencias. Algún panelista no se explicaba el resultado dado que en la ciudad de Buenos Aires “todo huele a podrido”.

El porteño es un votante particular, teniendo en cuenta que se trata de una ciudad particular.  Los porteños tienen agua, electricidad, veredas, asfalto, transporte barato, los mejores hospitales, los salarios más altos… y un ingreso per cápita propia de un suizo. Se puede hacer alguna comparación con una provincia  pobre como Formosa y otra de mediana envergadura como Entre Ríos.

  Formosa Entre Ríos CABA
Mortalidad Infantil (por cada 1000 nacidos) 21,2 11,0 8,8
Muerte materna cada 10.000 nacidos vivos. 15 5,2 0,9
Ingreso Per cápita (pesos) 3.000 15.000 32.000
Tasa de suicidios de jóvenes entre 15 y 19 años 14 11,8 4,2
Agua potable (% de la población que tiene agua potable de red) 75 90 100
Cloacas (% de la población que tiene servicio de cloacas) 32 67 100

 

Esto son apenas unos ejemplos, algo arbitrarios, que  no tienen otro objetivo que ilustrar acerca de las profundas diferencias entre Buenos Aires y el resto del país. Junto a Formosa se alinean Chaco, Salta, Santiago del Estero, Misiones y Corrientes, es decir casi todo el nordeste y el noroeste.

A comienzos del siglo XX, Bialet Masse escribió un libro sobre la situación de la clase trabajadora. Allí narró descarnadamente la situación de esclavitud y la más inicua explotación en los yerbatales misioneros, en los obrajes del norte y los cañaverales del Tucumán. Mientras tanto en Buenos Aires se inauguraba el Teatro Colón y se ponía en marcha los subterráneos.  Las 300 familias de la oligarquía vacuna y la pandilla de  comerciantes-contrabandistas, hacían sentir la diferencia.

Hoy por hoy  el presupuesto nacional (es decir todos los argentinos) le pagan a Buenos Aires la policía, el servicio de justicia,  los mejores hospitales del país, y los trenes. Durante un siglo todos los argentinos pagaron el servicio de subterráneos.

Un porteño pagará  unos cinco pesos para recorrer 30 kilómetros de transporte público. En el interior de Chaco y Formosa, se necesitan 40 pesos para recorrer la misma distancia,  es muy común que las maestras rurales hagan “dedo” para concurrir a sus tareas, porque sus sueldos le impiden viajar de otro modo.

Y más aún: Rodríguez Larreta promete que los hombres, mujeres y niños de Buenos Aires puede vivir mejor, mucho mejor.  Buenos Aires nunca tuvo ni  pretendió tener un proyecto nacional, salvo pensar en sí misma. Los gobiernos federales han actuado para beneficiar al hombre de Buenos Aires.  El porteño se sabe un ser superior y exige vivir como tal.

Si el PRO logró mantener para los porteños una larga lista de ventajas,  y en algunos casos verdaderos privilegios…. Es fácil explicar que sus habitantes sigan votando por rubios gobiernos.

anibalgallay52@hotmail.com

 

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