Un proyecto gastronómico con fuerte anclaje social sostiene desde hace más de una década una propuesta que combina trabajo, producción de alimentos e inclusión. A través de la elaboración de viandas y la atención de eventos, construyeron una experiencia laboral que pone en el centro el derecho al trabajo y la autonomía.
La iniciativa nació hace trece años con un objetivo claro: generar oportunidades laborales para personas con discapacidad en un contexto donde la inserción formal era prácticamente inexistente. “El proyecto surge para abordar la inclusión desde el trabajo, no desde el asistencialismo”, explicó el integrante de la Cooperativa de Trabajo Codauquen Ltda., Mauricio Echeverría.
El referente detalló que, en sus comienzos, el espacio funcionaba como un ámbito de talleres, pero carecía de una estructura productiva que permitiera sostener ingresos. “Había cocina y carpintería, pero faltaba la pata comercial, la posibilidad real de vender y generar trabajo”.
Con el tiempo, la experiencia fue transformándose y ampliando su oferta. Actualmente elaboran viandas que se distribuyen semanalmente, prestan servicios para eventos sociales -como casamientos, cumpleaños y celebraciones- y gestionan un café en el marco de un programa educativo destinado a personas adultas mayores, articulado con la universidad pública local.
El equipo de trabajo está integrado hoy por ocho personas asociadas. Como en gran parte del sector, la situación económica impacta de lleno en la actividad. “Es un año muy duro, con subas y bajas constantes en las ventas”, reconoció el dirigente. En ese contexto, los eventos privados y algunas contrataciones institucionales permitieron sostener el funcionamiento.
Echeverría advirtió que incluso quienes valoran el trabajo realizado deben ajustar sus consumos. “Muchos clientes nos piden que no los saquemos del grupo de difusión, pero nos dicen que hoy no pueden comprar. Vendemos comida, y cuando el bolsillo aprieta, eso se siente”, expresó.
Chef de profesión, el cooperativista llegó al proyecto hace nueve años y hoy coordina el área de cocina y formación. “Después de muchos años en restaurantes y salones, encontré acá un espacio que no cambio por nada. Me levanto contento para ir a trabajar”, afirmó. Para él, la posibilidad de transmitir saberes y acompañar procesos personales es una de las mayores satisfacciones.
El referente subrayó que el valor del proyecto no está solo en producir alimentos, sino en cómo se organiza el trabajo. “Acá cada persona tiene voz y voto. Son adultos, toman decisiones y crecen. No se trata de ocupar un lugar simbólico, sino de crear y participar”, remarcó Echeverría.
El entramado con otras organizaciones resulta clave para la sostenibilidad. Compran insumos a otras experiencias de la economía social y se articulan con instituciones educativas y culturales. “Es una lógica de darnos una mano entre todos. Cooperar también es eso”, explicó.
De cara al futuro, el grupo proyecta abrir su propio espacio de café gestionado íntegramente por personas con discapacidad y seguir ampliando el plantel de trabajo. “Queremos crecer en número y en inclusión”, sostuvo el dirigente, y destacó la necesidad de contar con acompañamiento estatal, no en forma de subsidios, sino de oportunidades concretas de trabajo.
Fuente: Elaboración de El Portal de las Cooperativas a partir de entrevista realizada en el programa Nuestras Cooperativas, en Show CDC Multimedios (General Roca, Río Negro).
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