De frente al imputado Juan Ruiz Orrico, declararon padres, madres y parejas de las cuatro víctimas fatales del choque ocurrido hace un año y ocho meses en la Ruta Provincial 39. Además de recordarlos, pidieron la sentencia máxima posible en este caso: seis años.
Fotos y Texto: REDACCIÓN de EL MIÉRCOLES
En una jornada repleta de emociones, con la tensión a flor de piel, llegaron los testimonios de los familiares directos de las víctimas fatales de lo sucedido en la madrugada del 20 de junio de 2024, sobre la Ruta Provincial número 39, en inmediaciones del kilómetro 123, cuando Brian Izaguirre, Lucas Izaguirre, Leandro Almada y Axel Rossi, cuatro jóvenes trabajadores avícolas de Basavilbaso, perdieron la vida luego de que el Chevrolet Corsa en el que viajaban a cumplir con su jornada laboral fue embestido frontalmente por un Volkswagen Passat oficial conducido por Juan Enrique Ruiz Orrico, entonces presidente del Instituto Portuario Provincial de Entre Ríos (Ipper).
Las pericias oficiales determinaron que Ruiz Orrico conducía con un nivel de alcoholemia de 1,59 gramos por litro de sangre, superando ampliamente los límites legales vigentes y configurando un supuesto agravado conforme al Artículo 84 bis del Código Penal.
Lágrimas incontenibles
La emotividad de los relatos golpeó y conmovió a los presentes en la repleta sala del Tribunal de Juicio y Apelaciones de Concepción del Uruguay.
La apertura fue con Viviana Noemí Pitman, trabajadora social de la Secretaría de Desarrollo Social de Basavilbaso, quien habló de su intervención en la elaboración de informes socio ambientales de los familiares de las víctimas. Gráficamente señaló que en todos encontró cuadros de devastación, donde algunos de los fallecidos eran el sostén organizacional y emocional de las familias: “Varios de ellos se encontraban con tratamientos psiquiátricos y psicológicos. Incluso, no pueden procesar la alimentación o conciliar el sueño”, ejemplificó.
A su turno, dieron sus testimonios: Nélida Lorena Dubini (madre de Brian y Lucas Izaguirre); María de los Ángeles Benítez y Roberto Gustavo Rossi (padres de Axel Rossi); y María Cornelia Jaime y Ramón Donato Almada (padres de Leonardo Almada). Fueron minutos en que rememoraron esa jornada que les cambió la vida para siempre.
”Después que pasó todo, empezó la lucha para que el culpable de la muerte de mi hijo pague. Era un joven trabajador. Brian era el único árbitro federal de Basavilbaso, tenía un futuro tremendo. Lucas era nuestro bebé. No tienen idea del silencio de mi casa... Se habla con las fotos...”, lamentó Lorena Dubini, con la camiseta que Brian vestía al momento de fallecer entre sus manos. “No sabe el daño que provocó. No se lo deseo ni a usted, Orrico”, le dijo al imputado.
Al igual que Dubini, María de los Ángeles Benítez no dejaba de mirar al acusado, a quien tenía de frente al declarar. “Él no sólo mató a Axel, me mató a mí. No puedo entrar a su habitación. Veo su auto, lo espero todos los días. A Orrico no lo perdono”, y le preguntó, a modo de pregunta, como también hicieron los demás declarantes: “¿Qué precio tienen la vida de sus hijos?”, al tiempo que no dejaba de acariciar su remera, que tenía impresa una fotografía de Axel.
En este marco, es bueno recordar que Ruiz Orrico, varios días antes del comienzo del debate hizo –por medio de sus abogados- una oferta económica multimillonaria, a manera de resarcimiento, a los familiares de los muchachos, lo que le fue rechazado de plano.
Cuando declaró Roberto Gustavo Rossi, no dudó en definir como “enemigo” al ex funcionario, cuando el fiscal le leyó “las generales de la ley” (NdelaR: formulismo procesal que se les lee a los testigos antes de dar testimonio). Pese a eso, se mostró calmo y templado en sus casi diez minutos de intervención: “Todo cambió, no hay alegría. Es durísimo seguir. Hay días en que nos derrumbamos más que otros... El señor este nos llevó la mitad de nuestras vidas”, disparó. Comentó, luego, que debió abandonar su oficio de camionero “por miedo a hacer algún daño por andar tenso arriba de un vehículo”. “Ahora trabajo en un taller”, agregó.
En sus 22 minutos de comparecencia, María Cornelia Jaime no pudo contener las lágrimas. “En mi casa no festejamos como antes, no hacemos celebraciones, sólo hacemos una reunión... Él (su hijo Leonardo) iba a trabajar, no a andar de vago como él (por Ruiz Orrico)”, a quien -al igual que había hecho Benítez- le pidió que lo mirara. “Usted es un asesino. Sabe que salir alcoholizado a la ruta es un crimen”, le espetó.
Jaime contó un episodio que suma más a su indignación. Fue cuando debió ir al Hospital Justo José de Urquiza a reconocer los cuerpos con los demás familiares. “Nos trataron como a perros. Los policías nos rodeaban, lo cuidaban a Orrico, como si los chicos hubiesen sido responsables”, aseveró y, al igual que sus antecesores en el estrado, pidió la pena máxima de seis años de prisión.
Tras ella vino el testimonio de Ramón Donato Almada: “Tengo un hijo menos y lo extraño un montón”, deslizó brevemente, ya que no podía expresarse por la emoción y el esfuerzo por contener su gran tristeza.
Por último, hablaron Milagros Anabella Villalba, mamá del hijo de Lucas Izaguirre, y María Fernanda Korenchuk, última pareja de Brian Izaguirre y madre de sus hijos. Se centraron, fundamentalmente, en la consecuencia que sufren sus hijos por la ausencia de sus padres, resaltando el problema que tienen para socializar y cómo se dificultó el desempeño escolar de los menores.
¿Cómo sigue?
El martes 24 de febrero, a las 9 de la mañana, será la última jornada de testimonios, pero a diferencia de las anteriores están citados los testigos propuestos por la Defensa. Adelantaron que serán siete.
El viernes 27 serán los Alegatos de Cierre de ambas partes y, una vez concluidos, el juez informará si hace el adelanto de sentencia o decide postergarlo para la semana siguiente.
El juez y las partes
El vocal Darío Crespo, quien regularmente se desempeña en el Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay, está a cargo de presidir este debate.
El Ministerio Público Fiscal está representado por el fiscal Eduardo Santo, mientras que los abogados Mario Arcusin y Leandro Rosatti ejercen la querella particular.
Por su parte, los letrados Leopoldo Lambruschini, Leandro Monje y Félix Pérez asisten al imputado Ruiz Orrico.
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