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Réplica: "El túnel subfluvial no tiene una huella nazi"

El texto que publicó la Revista Lugares del diario La Nación sugiere en su título la participación de nazis en la construcción del túnel que une Paraná con Santa Fe,  tuvo repercusión en todo el país y principalmente en nuestra provincia; por eso desde la "Fundación para el Desarrollo Entrerriano Raúl Lucio Uranga", emitieron un informe donde, con argumentos, refutan ese encabezado periodístico. 

Por NÉLIDA DURANA y FRANCISCO URANGA (*)

Un título que conecte a Argentina con los nazis vende. Genera polémica y clics. Por eso no sorprende el título de la crónica publicada este fin de semana en la revista Lugares de La Nación: "La huella nazi en una de las obras de ingeniería más emblemáticas del país". Aunque el texto es mayormente correcto y aporta información poco conocida en Argentina, el título sugiere que hubo nazis involucrados en la construcción del túnel subfluvial. El propio texto no respalda esa afirmación

Como a veces sólo leemos el título, vale hacer algunas aclaraciones.

La crónica recorre el pasado de la empresa alemana HOCHTIEF, que construyó nada menos que el búnker de Adolf Hitler. HOCHTIEF construyó también el túnel subfluvial, como parte de un consorcio internacional junto a la italiana VIANINI y la argentina SAILAV. Esa es la supuesta "huella nazi" mencionada en La Nación.

El vínculo de HOCHTIEF con el régimen nazi no es un secreto. La propia empresa publicó en el año 2000 un libro con su historia oficial donde reconoce que empleó trabajo forzado a partir de 1939 y que su entonces director ejecutivo, Eugen Vögler, era miembro del partido nazi. Es información que nunca había sido discutida ampliamente en Argentina, y que nosotros, como miembros de la Fundación para el Desarrollo Entrerriano Gobernador Raúl Lucio Uranga, desconocíamos.

Pero la referencia a una "huella nazi" sugiere algo distinto: que hubo una participación personal de nazis en el proyecto. Y eso la propia crónica no lo respalda.

Entre la caída del nazismo y la licitación que ganó HOCHTIEF pasaron más de 16 años, durante los cuales la empresa atravesó cambios en su conducción. No está claro si alguno de los directivos o ingenieros que habían trabajado en proyectos del Tercer Reich participó también en la construcción del túnel. La crónica de La Nación no lo aborda, y consideramos que vale la pena investigarlo.

Lo que sí hace el artículo es inferir una conexión técnica entre la construcción del búnker de Hitler y el túnel subfluvial cuando dice: "Nadie preguntó dónde había aprendido HOCHTIEF a trabajar con esa precisión bajo tierra". No lo cuestionamos como recurso literario, pero resulta improbable que los desafíos técnicos para construir un refugio antiaéreo hayan sido los mismos que para hundir tubos de hormigón armado bajo un río caudaloso como el Paraná.

El texto tampoco da a entender que simpatizantes nazis argentinos hayan participado del proyecto, ni que los principales impulsores hayan tenido vínculos con el Partido Nazi alemán. No existe evidencia histórica que sostenga algo así, a pesar de que sí hubo nazis en Entre Ríos. Como destaca un artículo oportuno publicado este fin de semana por Daniel Enz, hubo treinta y ocho locales del partido nazi en la provincia entre 1936 y 1942.

Otra aclaración necesaria es que sólo hubo un oferente en la licitación pública del túnel en 1961. Algo que podría entenderse por la complejidad técnica de la obra y los riesgos financieros implicados por su escala. Había pocas empresas capaces de hacer el túnel.

HOCHTIEF construyó obras por todo el mundo después de la guerra. Y el túnel no fue el único proyecto en Entre Ríos. Como parte de un consorcio de empresas, también participó en la construcción del puente Rosario-Victoria.

La empresa nunca fue marginada del mercado internacional por su pasado. Hoy es parte del Grupo ACS, una de las corporaciones de construcción más grandes del mundo, presidida por Florentino Pérez, conocido también por ser el presidente del Real Madrid.

HOCHTIEF no es una anomalía entre las empresas alemanas que operaron bajo el Tercer Reich. Casi todas las grandes industrias del país usaron trabajo forzado y prosperaron con contratos del régimen: desde Siemens hasta Volkswagen, pasando por BMW, Daimler-Benz, Bayer y BASF, entre otras.

HOCHTIEF reconoce públicamente su pasado nazi y aportó al fondo alemán de compensación a ex trabajadores forzados, creado en el año 2000 tras demandas colectivas en tribunales estadounidenses. Que la empresa haya cumplido con un fondo creado bajo presión judicial no agota el debate sobre la responsabilidad de las firmas que prosperaron con el régimen que ejecutó el mayor genocidio de la historia, y que siguen prosperando hoy.

La crónica de La Nación plantea que en el momento de la licitación del túnel no hubo cuestionamientos a la empresa por parte de nadie: ni políticos, ni la comunidad judía, ni periodistas. Quizás sea el planteo más interesante del texto y merece rescatarlo.

La Fundación para el Desarrollo Entrerriano tiene entre sus objetivos investigar el período de gobierno de Raúl Uranga, y nos interesa abrir un debate riguroso sobre cómo fue la licitación del túnel. Nos comprometemos a revisar el material de archivo disponible en Entre Ríos y otras fuentes que puedan arrojar luz sobre preguntas concretas, como qué se sabía entonces sobre los antecedentes de HOCHTIEF, qué consideraciones se tuvieron en cuenta y quiénes eran los ejecutivos de la empresa que llevaron adelante el proyecto.

El túnel subfluvial fue una obra de voluntad federal que rompió décadas de aislamiento de la Mesopotamia. Dos provincias decidieron llevar adelante un proyecto sin precedentes por su cuenta ante la negativa del gobierno nacional, en medio de un momento político frágil. Hubo dos golpes de estado entre el inicio y el final de las obras, que fueron inauguradas por una dictadura militar en 1969.

Nada de esto impide revisar y debatir lo que sea necesario. Y nada de esto le quita al túnel su lugar como hito del federalismo argentino: una obra que no tiene una huella nazi, pero que sí tiene la marca de los miles de entrerrianos que cruzamos de una costa a la otra por ese túnel que nos permitió construir una vida a través del río.

(*)Nélida Durana es presidenta de la Fundación para el Desarrollo Entrerriano Raúl Lucio Uranga. Francisco Uranga es vicepresidente de la fundación.

 

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