En una nueva jornada de lucha por el Día Internacional de las Mujeres, organizaciones y colectivos feministas marcharon en Plaza Ramírez para denunciar la reforma laboral y los recortes en políticas contra la violencia de género.
Texto y fotos: CLARA CHAUVÍN de EL MIÉRCOLES
Fueron mujeres, diversidades, trabajadoras de la salud y la educación, estudiantes, jubiladas, emprendedoras y militantes de Concepción del Uruguay, quienes se encontraron como cada año en Plaza Ramirez, para confluir en una nueva jornada de lucha por del Día Internacional de las Mujeres. Pasaron 9 años del Primer Paro Internacional de Mujeres y Diversidades en 2017 y desde entonces cada nuevo 8 de marzo es una fecha obligada para los feminismos en todo el mundo, en especial en un presente donde la ultraderecha avanza a nivel global para seguir profundizando desigualdades históricas.
En la Argentina del gobierno encabezado por Javier Milei, la precarización de la vida para mujeres y diversidades se refleja en las estadísticas. “Lo que vemos no es libertad, es dependencia: es no poder irte de un trabajo, de una situación de violencia, de una vida que no querés. Por eso decimos claro: sin autonomía económica no hay libertad”, expresaron durante la movilización que recorrió el centro de la ciudad. Participaron diferentes organizaciones y colectivos feministas como la Asamblea Transfeminista, la Fundación Micaela García, Agmer Uruguay, ATE, MTE, Las Violetas, Poder Popular, Mujeres Unidas, Plenario de Trabajadoras y la Agrupación Carlos Fuentealba.
Los trabajos llevados adelante en su gran mayoría por mujeres –como en la docencia, la salud y el trabajo doméstico– son los salarios más afectados en la actual crisis. De acuerdo a un estudio de Ecofeminita, 23,7% es la brecha de ingresos totales entre varones y mujeres, mientras que el 68% de las tareas domésticas son realizadas por mujeres, implicando dobles y hasta triples jornadas laborales. Al trabajo remunerado, se suman los trabajos de cuidados no remunerados, además que muchas mujeres son quienes sostienen diariamente el trabajo comunitario en comedores, merenderos y espacios barriales, fundamentales para el actual contexto de ajuste económico hacia la clase trabajadora.
El gobierno nacional ya lleva un recorte del 89% del presupuesto destinado a políticas de género.
Uno de los puntos principales en esta nueva jornada de lucha en todo el país tuvo que ver con el repudio a la recientemente aprobada Reforma Laboral, la cual sólo ampliará la precariedad de las condiciones de trabajo y la desigualdad de género. Gimena García de la Agrupación Carlos Fuentealba, expresó: “La reforma laboral esclavista de Milei y apoyada por los legisladores y gobernadores del PRO, radicales y también del PJ, no hará más que agravar las condiciones leoninas de superexplotación laboral, barriendo cualquier límite a la voracidad de las patronales, sobre todo para quienes están fuera de toda registración”.
Un femicidio cada 34 horas
De acuerdo al Observatorio Ahora que sí nos ven, 43 fueron las víctimas fatales por violencia machista durante el 1º de enero y el 27 de febrero del 2026; el 72% de los agresores eran parejas o ex parejas, el 44% de esos crímenes ocurrieron en la vivienda de la víctima y el 23% en la compartida con el agresor. Asimismo, se perpetraron 72 intentos de femicidio.
El gobierno nacional ya lleva un recorte del 89% del presupuesto destinado a políticas de género. Además del cierre del Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad, se cayeron programas como Acompañar de asistencia integral para mujeres y diversidades en situación de violencia de género y el Plan ENIA de Prevención del Embarazo no Intencional en la Adolescencia, el cual entre 2018 y 2022 logró reducir a la mitad la tasa de fecundidad adolescente en las provincias donde se implementó. Asimismo, la Línea 144 sufrió un recorte del 64% y aún no cuenta con una partida presupuestaria para el 2026.
“Nos decían que estos derechos eran gastos, pero no son gastos, son derechos. Las políticas contra la violencia de género no son un lujo. Es supervivencia, es poder existir en un mundo que muchas veces nos expulsa. ¿Por qué marchamos? Marchamos porque no queremos retroceder. Porque si nuestras vidas no valen ¡produzcan sin nosotras!”, se pronunciaron hacia el final de la jornada de lucha.
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