Las dificultades vinculadas con las distancias no impidieron mantener en funcionamiento la elaboración de quesos en El Soberbio. La actividad requiere recorridos diarios para reunir la materia prima y coordinar el abastecimiento de una planta que trabaja con productores de pequeña escala.
La Cooperativa Agropecuaria Sarandí Ltda. comenzó sus gestiones aproximadamente en 2003, cuando un grupo de productores de El Soberbio, Misiones, buscó darle valor agregado a la leche producida en sus chacras y generar una alternativa complementaria a las actividades agropecuarias tradicionales.
Con el acompañamiento de la Cooperativa Tabacalera de Misiones y su plan de diversificación productiva, los pequeños productores comenzaron a organizarse para reunir la materia prima y avanzar en la elaboración de quesos. “Vimos la posibilidad de poder juntar esa materia prima entre los diferentes productores, pequeños productores de la agricultura familiar”, explicó la integrante de la entidad, Cristina Silva.
La producción láctea se consolidó en una región donde la actividad no contaba con una trayectoria histórica y presenta dificultades vinculadas a la geografía. Los terrenos quebrados complican el recorrido de los camiones para recolectar la leche y, además, las tareas administrativas, comerciales y de gestión son asumidas por los propios productores.
“No existe la figura del gerente que sale a hacer los trámites, las compras, las ventas o a ver el mercado. Todo lo hacen los productores”, señaló Silva, quien lleva 21 años vinculada al proyecto y fue reconocida en 2024 por su trayectoria dentro del cooperativismo.
Actualmente, el principal producto es el queso barra, elaborado en piezas de entre tres y cuatro kilogramos, considerado la producción estrella de la organización. Cuando aumenta la disponibilidad de materia prima, también elaboran ricota y queso cremoso. “Siempre la demanda superó nuestra producción, porque tenemos un muy buen producto y siempre se logra poder vender toda la producción”, destacó.
La participación de las mujeres también ocupa un lugar central dentro de la experiencia. Desde sus comienzos tuvieron presencia en las tareas directivas y de gestión, y actualmente la presidencia y la conducción de la planta elaboradora están en manos de mujeres.
Para los asociados y asociadas, la lechería representa una actividad complementaria dentro de las chacras, donde también se desarrollan producciones destinadas al autoconsumo y a la venta. “El pequeño productor no baja los brazos porque es su vida, es su forma de vivir y van remando, como dicen, por ahí corriente arriba y por ahí corriente abajo”, concluyó.
Fuente: Elaboración de El Portal de las Cooperativas a partir de entrevista realizada en el programa La Guardia Alta, en Radio Mega Corrientes (Corrientes).
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