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Triste aniversario: hace nueve años la comunidad uruguayense perdía el Museo Yuchán

En 2011, a fines de agosto, Concepción del Uruguay perdía un museo: el Museo Yuchán de las Culturas Aborígenes, obra del investigador y docente Juan José Rossi, era desalojado, para hacerle lugar a un negociado del PJ entrerriano con un empresario del mundo del juego. La comunidad uruguayense logró, unos años después, frenar ese negociado. Pero nunca recuperó el museo perdido. Juanjo Rossi, su director y propietario, fundó otro museo en Chajarí, y contó a El Miércoles Digital que el grueso del patrimonio del Yuchán partió con destino a la provincia de Buenos Aires.

 

Por A.S. de EL MIÉRCOLES DIGITAL

 

Es bueno recordarlo, porque de la historia se aprende: perdimos un Museo para que los amigos del poder del PJ entrerriano pudieran tener más maquinitas tragamonedas para esquilmar a nuestra gente, a los más pobres. Los mismos gobiernos que se dicen expresión del pueblo, de las mayorías, de los más débiles y blablabla. Esa fue la razón –aunque parezca increíble, en medio de un gobierno nacional y provincial con discurso “nac&pop”–  por la que el gobierno municipal de Marcelo Bisogni desalojó al Museo Yuchán de las Culturas Aborígenes, obra del investigador y docente Juan José Rossi, después de 18 años de labor, de una manera destemplada y urgente.

Juanjo. Al poco tiempo del cierre. En plaza Ramírez, en una de las actividades de protesta, lo que se llamó "la rossitencia".

Hay que reiterarlo para que quede claro: desalojaron un museo para hacerle lugar a un casino del conglomerado empresario conducido por Miguel Marizza –cuestionadísimo empresario, y hasta hace poco titular de la Cámara de la Construcción– que se iba a instalar en el Mercado Municipal. Después el negociado se cayó por el potente rechazo de la comunidad.

El paquete completo, como recordarán los memoriosos, incluía que Marizza se quedara con la Terminal y el Mercado para instalar su imperio de los juegos de azar, y todo eso pasó a la historia cuando asumió un nuevo gobierno, del mismo partido pero con otra mirada, que decidió dejar caer el acuerdo (la empresa se llamaba “Entretenimientos de la Costa”) porque, según interpretó el intendente José Lauritto, “no tenía licencia social”.

Hubo promesas incumplidas de todo tipo (desde el Concejo Deliberante hasta las autoridades provinciales, en las que en ese momento, paradójicamente se encontraba también el ex intendente Lauritto, que era quien le había firmado el comodato.

El profesor, escritor e investigador Juanjo Rossi se instaló en la ciudad de Chajarí, donde creó otra institución (el museo “Ivy marä ey”, ver link). De vez en cuando, en Concepción del Uruguay tenemos el honor de su visita: Juanjo viene para presentar algún nuevo libro de su autoría, para dar alguna charla en el marco de sus pasiones de siempre, o para visitar a algun amigo.

Pero el Museo ya no volvió. Ni volverá. Según explicó a El Miércoles Digital, el grueso del patrimonio del Yuchán partió hacia la provincia de Buenos Aires, para quedar en custodia de una destacada investigadora, Irma Bernal.

No valió nada para las autoridades la presencia y la función de un Museo que, durante 18 años, intentó mostrar a niños, jóvenes y adultos, sus raíces y la riqueza de nuestra cultura milenaria. Las nuevas generaciones uruguayenses perdieron esa oportunidad.

 

QUÉ FUE EL YUCHÁN

El objetivo fundamental del Museo Yuchán y sus colecciones, reunidas por toda una vida de investigación de Juan José Rossi, era difundir “el conocimiento real de toda nuestra historia emergente de la investigación arqueológica, etnográfica y antropológica y el enriquecimiento de nuestra identidad de argentinos y americanos”, con especial énfases en las escuelas de todos los niveles.

El Museo se radicó en Concepción del Uruguay en 1993 y fue inaugurado oficialmente el 4 de febrero de 1996 en un predio privado, a ocho kilómetros del centro de la ciudad. En 1998 inauguró una segunda sala. El emplazamiento era ideal, pero la distancia y falta de transporte limitaba las visitas a quienes disponían de vehículos y dificultaba la participación de grupos escolares, que era objetivo prioritario del Museo.

En 2001, para solucionar esa dificultad, el entonces intendente Lauritto propuso trasladarlo a la Municipalidad Vieja. Se firmó un convenio de comodato, el traslado se concretó en 2003, y allí permaneció hasta 2011. En ese lugar el Museo desplegó y logró sus objetivos con toda amplitud. Lo demás es la historia conocida que lamentamos.

EL FINAL

Juan José Rossi se radicó en Concepción del Uruguay a comienzos de los 90, y desde entonces desarrolló una amplia labor en la región, desde sus clases en la Uader y escuelas, sus cursos de capacitación docente en diversas ciudades y pueblos de la provincia, y sus incontables aportes en medios de comunicación, libros y artículos sobre la historia y cultura de nuestro continente. Uno de sus principales logros, tras una vida dedicada a la investigación de nuestro pasado común, fue el Museo Yuchán de la Culturas Aborigenes, que brillaba en Concepción del Uruguay.

A fines de agosto de 2011, y tras 18 años de labor, el ‘Yuchán’ cerró sus puertas. En una carta pública, su propietario y director explicaba las razones, que eran varias. Por un lado fue desalojado de un día para otro, a pesar de una difusa promesa de traslado del Museo al edificio del Correo (la Casa de Urquiza), sin proporcionarle un lugar alternativo y apropiado para alojar las miles de piezas patrimonio del Museo, que incluían cerámicas y piezas de alto valor artístico e histórico.

Rossi tuvo en su momento un comodato renovable con la Municipalidad por cinco años (de 2003 a 2008) pero la gestión de Marcelo Bisogni no lo renovó, lo cual facilitó el desalojo compulsivo y derecho a reclamo judicial. Hubo promesas incumplidas de todo tipo (desde el Concejo Deliberante hasta las autoridades provinciales, en las que en ese momento, paradójicamente se encontraba también el ex intendente Lauritto, que era quien le había firmado el comodato.

LA MEMORIA DEL YUCHÁN

Es difícil valorizar los contenidos y colecciones que muestran los cimientos de nuestra identidad y del devenir humano milenario anterior y posterior a la invasión europea. Ese filón de información producía en los visitantes del Museo una toma de conciencia imprescindible para las nuevas generaciones: esa era la labor que el Yuchán realizaba de forma conceptual y filosófica, didáctica y estética, a través de objetos, gráficos contundentes, fotografías, textos, biblioteca pública gratuita y asesoramiento permanente a quienes solicitaban ayuda sobre la temática expuesta.

Como dijo el propio Rossi en su momento: “En eso deberíamos imitar a los actuales europeos y a muchas de nuestras ciudades que valoran todo su pasado como una única y maravillosa historia”.

Casi dos décadas de trabajo de hormiga con las escuelas, instituciones, medios de comunicación, comunidad toda y turistas, sin que su director recibiera un solo peso del erario público, ni algún tipo de honorarios ni viáticos a nivel personal, ni tampoco la Institución tuviera algún apoyo financiero de la Municipalidad.

JUANJO ROSSI, HOY

Radicado en Chajarí, donde reorganizó parte de su material en una nueva institución, llamada Museo Ivy marä ey (la Tierra sin mal, en guaraní), consultamos a Juanjo Rossi, quien nos dice hoy: “Sinceramente, ¡extraño “al Yuchán”! Extraño a la gente de Concepción del Uruguay, a la fuerza de los estudiantes de Historia en la Uader, a los jóvenes y escolares cuya satisfacción y ganas de conocer nuestra historia se reflejaba y rebotaba en susrostros sonrientes, libres y extrañados ante la evidencia y belleza del patrimonio exhibido, por el silencio ominoso e imperdonable del sistema educativo y político”.

Juanjo, presentando “La Historia saboteada de Abya yala (América)” en la sala del Rectorado de la UNER. (7 de junio de 2017).

El investigador afirma que “el Yuchán fue comido por la ignorancia y soberbia política, pero la existencia es vida, muerte y vida. Siempre es así... si nos lo proponemos, como nos sugiere el maravilloso mito guaraní Ivy marä ey, la Tierra sin mal. No fue fácil el destierro forzoso… pero aquí estamos, plantados en la Chajarí amiga, con el mismo ímpetu aunque con fuerzas que van reclamando lentamente mayor descanso en la reflexión, en el pensamiento, en la historia y cultura de nuestra Abya yala, en la milenaria tierra fecunda en crecimiento. En este nuestro extremo norte, custodiado por el Uruguay y Mocoretá sigo el sendero de Yuchán, bien acompañado en mi familia y con el apoyo de gente que, a su manera, también busca “la tierra sin mal”…”

 

EL YUCHÁN, A LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Pese a su edad (Rossi supera los 80 años) asegura que “sigo construyendo el mismo sendero del Yuchán para llegar, con la gente, al conocimiento y vivencia de nuestra auténtica historia y cultura de miles de años que un día fuera tapada (solamente tapada, aunque también arrasada) por un invasor increíblemente soberbio, aferrado a sus intereses y ciego para mirar y ver “al otro”, a la humanidad preexistente que venía haciendo historia desde 40 mil años antes de su arribo”.

En la Entre Ríos de Urribarri, en esos años en que el actual embajador en Israel se creía un nuevo Urquiza, siempre las prioridades pasaban por otro lado, en general cercano a los bolsillos de los principales mandatarios.

“Lo intento en las clases del Museo Ivy marä ey, en los cursos de capacitación docente, con mis charlas en escuelas y encuentros de adultos. Igual que en Uruguay pero acotado por los años que me permiten pensar más y andar menos. Solo quiero agregar a toda la comunidad de Uruguay que el Patrimonio del querido museo Yuchán finalmente ha partido para instalarse en la ciudad América, del noroeste de la Provincia de Buenos Aires, donde será instalado para quedarse bajo la custodia definitiva de una gran amiga e historiadora, Irma Bernal deBertone, también ella escritora de temas afines a los míos. Será una luz en tierras de tehuelche y mapuche, así como el ‘Ivy marä ey’ de Chajarí navega en tierras de guaraníes, charrúas y chaná, nuestros antepasados y contemporáneos, para darnos cuenta que somos una única humanidad con diferentes culturas”.

 

NO OLVIDAR

Pese a los reclamos desde sectores académicos, políticos, culturales e institucionales de toda la provincia, de la adhesión de figuras como Osvaldo Bayer (quien se hizo oir en una visita a la ciudad en rechazo al cierre del Museo), pese a las múltiples gestiones y promesas, el oficialismo decidió que las máquinas tragamonedas de un empresario cuestionado, eran más importantes que el recorrido por miles de años de nuestra historia.

Se le ofreció a la provincia comprar el patrimonio del Museo, en un último intento de preservar el material en la comunidad uruguayense. Tampoco hubo interés. Había otros gastos en marcha, cosechadoras truchas o estadios únicos que se volatilizaron luego. En la Entre Ríos de Urribarri, en esos años en que el actual embajador en Israel se creía un nuevo Urquiza, siempre las prioridades pasaban por otro lado, en general cercano a los bolsillos de los principales mandatarios.

Juanjo Rossi sabe que somos muchos quienes valoramos su obra y su aporte extraordinario al conocimiento de nuestra identidad, de nuestro pasado y de quiénes queremos ser. Por eso el recuerdo del Museo Yuchán. Para que al menos, a los responsables de esta vergüenza, cada tanto les hagamos saber que no nos olvidamos. Y no se trata de rencor. Se trata de buena memoria.

 

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