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Verzeñassi: La universidad que se vendió a las corporaciones

Crudo análisis del médico sobre el rol de las altas casas de estudio, con críticas al extractivismo y a los ministros de Ciencia y Agroindustria.

 

Por DANIEL TIRSO FIOROTTO

Este 21 de junio celebraremos los cien años del Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria de 1918. A propósito del aniversario recuperamos un discurso del médico paranaense Damián Verzeñassi, al momento de recibir la distinción Conciencia Abya yala en la sede de Agmer Paraná, junto a Rafael Lajmanovich y Nora Cortiñas.
Verzeñassi tiene a su cargo la Cátedra de Ambiente y Salud de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario, es impulsor de los campamentos sanitarios, y fue el expositor argentino ante el juicio simbólico a Monsanto.
En una charla improvisada, al recibir una cerámica simbólica como reconocimiento a la labor de su grupo, el joven profesional reunió temas de la historia, la salud, la educación, la ecología, y abogó por la autonomía universitaria. “Algunos creemos que a 100 años tenemos que pensar con autocrítica lo que hemos hecho con esa universidad que se alejó del pueblo, se alejó de sus raíces y en muchos casos se vendió a las corporaciones y se vendió a las necesidad des de los gobiernos de turno”, manifestó.
Vamos a transcribir fragmentos de su medulosa exposición, que en todo momento mostró advertencias sobre la situación de la universidad del siglo XXI.
PENSAMIENTO HEGEMÓNICO
“Acepto esta distinción no a título personal sino como parte del colectivo al que pertenezco, un colectivo que se nuclea en la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario, en lo que hoy es el Instituto de Salud Socioambiental, pero que nos permite encontrarnos a quienes trabajamos en la práctica final de la carrera de Medicina en la materia Salud Socioambiental; entiendo que no hay logros que no sean colectivos, los logros trascendentes son colectivos”.
“Durante mucho tiempo nos han invitado a creer que los logros son individuales, y estos espacios nos ayudan a reforzar la idea de que no es posible ninguna construcción verdadera, revolucionaria si no se hace desde un colectivo o desde varios”.
“En estos tiempos de crisis de civilización (disculpen la utilización de herramientas de la profesión médica), hay signos y síntomas que nos hacen advertir la gravedad de la situación que vivimos como especie de este planeta y particularmente en Abya yala. Signos y síntomas que están cada vez más a la vista. Quienes quieren ocultarlos, se ven obligados a usar cada vez más energías y recursos para hacerlo y ya no pueden”.
“La desertificación de nuestros territorios, la pérdida de vida de nuestros suelos… esto de estar atravesando momentos en que no tenemos certeza de que nuestra comida sea alimento, y en muchos casos con la certeza de que nos enferma”.
“Signos claros como universidades enteras al servicio de las necesidades de las corporaciones; cooptados nuestros espacios de formación, de reproducción de conocimientos, por un pensamiento hegemónico que se estructura a partir de la negación de lo que no es exactamente igual a nosotros. Signos todos de una forma de dominación que, entre otros, Raúl Zibechi ha denominado la dominación por despojo, que es el extractivismo”.
NEGACIÓN DEL OTRO
“Un extractivismo que nos viene atravesando y que para poder instalarse en nuestros territorios sin dudas necesitó hace 42 años dar el inicio del golpe de gracia destruyendo no la posibilidad de la continuidad democrática sino la posibilidad de… encontrar la forma de caminar juntos en la construcción de un futuro en este territorio para nosotros, para nuestros hijos, y como dice un hermano con el que trabajamos en Rosario, para los nietos de nuestros nietos”.
“Tengo 41 años, nací sobre el fin de 1976 y no he dejado de sentir en ningún momento el orgullo de ser parte de una tierra de luchadores, una tierra de dignidades. Y en esto el rol que ha jugado José Artigas, y no en vano ha sido ocultado y negado por la historia incluso que reproducen nuestros maestros en las escuelas, creo que debe ser reconocido. Y por qué digo recuperar la figura de Artigas como una de las estrategias que necesitamos para avanzar en la deconstrucción de esta civilización del despojo, de la negación del otro: porque como decía Artigas, ‘cuando un pueblo es esclavo de los intereses de las minorías empieza a sentir una certeza absoluta y en su seguridad de victoria sale de la oscuridad emocional e intelectual para enfrentar a las fuerzas que lo oprimen’. Esto que afirmaba Artigas lo sabían muy bien los que hace más de 40 años empezaron un proceso de destrucción de los espacios de formación de profesionales, de construcción y reproducción de saberes científicos que en realidad no eran más que un tipo de saberes que intentaba consolidarse como el saber, a partir de la negación del otro”.
EL MATE ES NUESTRO
“Vengo de la universidad y el reconocimiento que hoy recibimos tiene que ver con nuestro trabajo desde la universidad, y cuando comentaba a nuestros compañeros en Rosario… decíamos ‘qué mal que tenemos que estar, que tengamos que reconocer a los que hacen lo que hay que hacer’. Nos están reconociendo por lo que deberíamos hacer todos y cada uno de los universitarios de la universidad pública argentina, que es poner nuestra vida, nuestro saber, nuestras fuerzas al servicio de los pueblos y no de las corporaciones y los gobiernos”.
“Pero, porque no creemos que esto sea irreversible, porque somos conscientes de lo que somos capaces de hacer cuando nos juntamos, vinimos a recibir y compartir con ustedes esta tarde… El mate es nuestro. Es la forma tangible de demostrar lo que somos, hijos de esta Abya yala. Somos este territorio y nos compartimos, nos combinamos, nos rehacemos en cada mate ofrecido. Cada cebada es un gesto indiscutible de lo que este sistema necesita que no hagamos más. Es compartir. Es uno de los símbolos del compartir generoso, solidario, que hace nacer nuevas semillas; esa agua nos permite seguir intercambiando ideas, no hay discusiones irreconciliables en una ronda de mate. Y eso lo saben quienes nos han quitado hasta el mate. Parece una broma, y no lo es. Entre Ríos es un ejemplo de que no pueden, Uruguay es otro. Tenemos que rescatar este espíritu de los pueblos libres que tiene más de 200 años y que nosotros hemos aprendido gracias a compañeros de la Junta Abya yala por los Pueblos Libres que nos han permitido acceder a información y saberes que no teníamos, saberes que la universidad ha negado”.
LEJOS DE SUS RAÍCES
“Estamos próximos a celebrar 100 años de la reforma universitaria, muchos de nosotros nos sentimos hijos, o nietos de la reforma universitaria. Algunos creemos que tenemos que poner en discusión qué es la reforma universitaria, 100 años después. Creemos que ha llegado el momento de sentarnos a pensar qué significa ser reformistas a 100 años del grito revolucionario de los jóvenes que en 1918 tomaron la universidad de Córdoba con la idea de desterrar el dogmatismo religioso de las aulas y se transformaron en semillas como estas, para que florezca en América Latina y en el mundo una nueva manera de mirar el rol de las universidades en las sociedades”. (El homenajeado ser refería a semillas de ceibo y algarrobo que sembró junto a Nora Cortiñas y Rafael Lajmanovich en Paraná).
“Algunos creemos que a 100 años tenemos que pensar con autocrítica lo que hemos hecho con esa universidad que se alejó del pueblo, se alejó de sus raíces y en muchos casos se vendió a las corporaciones y se vendió a las necesidad des de los gobiernos de turno. Y por eso quisiéramos echar a la ronda de mate algunas ideas sobre qué es la reforma para nosotros hoy. Empezando por la autonomía”.
“Es esencial que defendamos la autonomía de la universidad, pero autonomía no puede ser ‘yo hago lo que quiero, lo que a mí se me antoja, no doy explicaciones de lo que hago’. Eso es lo que quieren hacer creer que es la autonomía los dueños del poder. Nos han hecho creer que no tenemos ninguna otra cosa más que reproducir lo que nos han mandado. Para nosotros autonomía es poner la universidad al servicio del pueblo y que el pueblo defina a partir de sus necesidades lo que tenemos que hacer los universitarios por dentro porque solamente así tiene sentido nuestro accionar cotidiano”.
“Decimos esto porque entre otras cosas la cooptación de nuestras universidades es parte de la cooptación de nuestro sistema educativo que entre otras cosas tuvo como objetivo el despojarnos no solo de los territorios ancestrales, no solo de nuestras culturas sino de nuestros propios cuerpos. Nuestros cuerpos son parte de los territorios en disputa que estamos llamados a defender. Para apropiarse de nuestros cuerpos se apropiaron de nuestras cabezas, y para apropiarse de nuestras cabezas el miedo fue parte de esa siembra nefasta que hicieron. Por eso tenemos que salir, movernos y sacarnos de encima esos miedos, sacarnos de encima todavía esas lógicas de miedo para con el otro. Necesitamos recuperar la capacidad de encontrarnos como se encontraron aquellos primeros que alguna vez se dieron cuenta que si no se juntaban no iban a poder sostener el fuego que les iba a permitir vivir”.
MIRAR A LOS PALADARES
“Vivimos tiempos de terrible gravedad. Es tan grave lo que vivimos que necesitamos acciones que puedan avanzar de cuajo sobre el problema. Que vayan a la raíz. Y para poder tener acciones que vayan a la raíz tenemos la responsabilidad de quitarnos nuestros prejuicios, quitarnos nuestros sinsabores, nuestros motivos para no confiar en el que está al lado nuestro, y extender la mano como extendemos el mate para animarnos a construir una realidad que nos contenga a todos. Salir de la situación en la que estamos no es posible si seguimos mirándonos los paladares, pasándonos por los resonadores magnéticos para ver cada una de nuestras celdas y cómo vinimos hasta acá. Porque los que están enfrente a eso ya lo tienen superado”.
“Tenemos un ministro de Ciencia y Técnica en nuestro país que no tiene empacho en decir que hay que maltratar a quienes padecen una enfermedad: la comparación (que hizo) del ambientalista con el borracho demuestra dos cosas: primero, el desprecio por el que no responde a sus intereses, y segundo, más grave, que un ministro de ciencia desprecie a quienes tienen un problema de salud”.
“Tenemos un ministro de Agroindustria que no tiene ningún problema en decirles a sus coterráneos apicultores aguántense y adáptense porque esto no va a cambiar, en la incapacidad de ese ministro de darse cuenta que sin polinizadores no hay vida tampoco para él. Y esto no es expresión de un color, como decían antes: es expresión de una cultura y por eso la convocatoria es que salgamos a transformarnos a nosotros mismos, a encontrarnos con el otro, con el que hasta ahora quizá en las marchas, las instituciones, nos enojábamos, discutíamos, nos peleábamos pero no son nuestros enemigos. Pueden ser adversarios como dijo Balbín al despedirse de Perón”.
COMO LAS BACTERIAS
“Es hora de que recuperemos la alegría de poder encontrarnos y de sabernos capaces, como lo hizo Norita y tantos como ella, de transformar el dolor en energía, de transformar la angustia en fortaleza y salir adelante abrazándonos para decirles ¡no con nosotros, no con nuestros territorios, no con nuestras vidas ni con las vidas de los nietos de nuestros nietos!
Vamos a resistir como lo han hecho las bacterias que durante miles de años han logrado sostenerse en el tiempo y en los territorios a partir no de querer que todos seamos bacterias, sino de entender los tiempos y los contextos para poder adaptarse juntas, siempre juntas, en colonias capaces de soportar aún a nuestros peores antibióticos”.
(*): Artículo publicado en el diario UNO.

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