La militante ambiental falleció inesperadamente este sábado 18 de abril, a los 66 años de edad. Su compromiso de lucha deja huellas y recuerdos que perdurarán.
REDACCIÓN de EL MIÉRCOLES
“Queridos amigos, compañeros de luchas de La Gri, a todos, a todas…muchas gracias por el cariño expresado por el amor que nos han hecho llegar de alguna u otra forma. Nadie espera una partida tan repentina y el dolor es enorme a una pérdida tan grande. Murió en su salsa, en la suya la Gri siendo la Gri… rodeada de naturaleza y protegiendo la tierra. Ahora descansa en paz y vuela alto, pajarillo. Cuando tengamos sus cenizas les avisamos y la despedimos como se lo merece… Gracias. Maive, Liu y Tadeo”
El mensaje enviado por los hijos de Eva Griselda Pais confirmaba las informaciones que unas horas antes habían volado por whatsapp dando a conocer la amarga noticia. Griselda, la Gri, la Gris, como todos la conocían, había fallecido por un infarto en Saladillo (provincia de Buenos Aires).
Griselda había nacido en Concepción del Uruguay el 23 de junio de 1959. Hizo sus estudios secundarios en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús. Ya adulta estudió Acompañamiento Terapéutico y Psicogerontología en la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), en su Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales sede Uruguay.
Activa militante ambiental, Griselda tuvo durante toda su vida un fuerte compromiso social, que la llevó a participar activamente en política, en sus inicios en el Partido Intransigente (PI), aquella fuerza de izquierda democrática que se referenciaba en la figura de Oscar Alende. Desde muy joven se visualizó en Griselda ese fuerte impulso de responsabilidad social, ya que formó parte del valiente grupo que, a comienzos de los años 80, conformaba la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), como se narra en el libro Siempre conmigo, en el capítulo dedicado a la historia de esa legendaria organización.
“Ella se incorporó cuando armamos la juventud de la APDH”, recordó Cristina Tejedor a esta redacción, amiga y compañera de Griselda, quien aún recuerda que salieron juntas a recabar datos para la confección de la primera lista de víctimas uruguayenses del terrorismo de Estado, la que se envió a la Conadep para el Nunca Más. Griselda representaba a la Juventud Intransigente en la Juventud de la APDH.
En los 90 se sumó esperanzada a la propuesta del Frente Grande y del Frepaso. Pero desde hacía ya algunas décadas, había volcado su militancia a la lucha por el ambiente sano y por una comunidad activa y atenta a su propio derecho a vivir en condiciones dignas. “Después estuvo en la asamblea ambiental, en la fundación de la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC), en la lucha contra la instalación de las papeleras en Fray Bentos, en los cortes de Gualeguaychú y Colón... Sería largo enumerar todas y cada una de las ocasiones. Hemos viajado por todos lados con Gri por la causa ambiental”, rememoró Cristina Tejedor a pedido de esta redacción.
En los últimos tiempos se había sumado a Argentina Humana, la propuesta partidaria que a nivel nacional encabeza Juan Grabois.
Griselda fue una persona de enorme sensibilidad, también para las cuestiones artísticas. Disfrutaba de la buena lectura, del cine, de la música y de la poesía, y hablaba de sus hijos Maive, Liu y Tadeo como lo más valioso en su vida.
Desde Vecinos por los Humedales y desde la Asamblea Ciudadana Ambiental uruguayense la despidieron con palabras muy sentidas y conmovedoras: “Su partida nos deja un vacío difícil de expresar. Griselda estuvo siempre presente, firme y comprometida en cada lucha y en cada causa ambiental, aportando no solo su voz y sus ideas, sino también su inquebrantable acompañamiento. Su ejemplo seguirá guiándonos. La extrañaremos muchísimo. En este momento de inmenso dolor, abrazamos con todo nuestro cariño a sus hijos acompañándolos en esta pérdida tan difícil. Griselda vive en cada causa que defendió y en cada paso que seguimos dando”.
Belen Prado, compañera de Griselda en las luchas ambientales, dijo a esta Redacción que “cuesta encontrar palabras para despedir a nuestra querida compañera”, y marcó que aunque “su partida repentina nos deja un vacío enorme”, también deja “una huella profunda a quienes tuvimos la fortuna de compartir camino con ella”. La abogada y activista ambiental recordó que Griselda fue “una de las primeras personas que me recibió con los brazos abiertos cuando comencé a transitar la militancia ambiental”.
En Vecinos por los Humedales “compartió siempre, con enorme generosidad, sus experiencias, aprendizajes, su lectura política, forjados a lo largo de un camino de múltiples luchas ambientales que contaron con su compromiso, empuje y valentía. Hoy nos queda el dolor de su ausencia, pero también la certeza que continuaremos el camino que ella junto a tantas otras personas comenzaron hace tanto tiempo atrás. Seguiremos luchando, con su ejemplo como faro, sosteniendo y multiplicando todo aquello a lo que dedicó su corazón”.
Quienes integramos la COOPERATIVA EL MIÉRCOLES tuvimos el gusto de que Griselda acompañara un tramo de nuestro camino. Y hacemos nuestras las palabras de Belén Prado: “Su voz, su convicción y su forma de habitar la lucha por la defensa de nuestros bienes comunes quedarán sembradas en cada espacio que transitó, en cada persona que acompañó, en cada causa que defendió. Hasta siempre, querida Gris”.
Fotos: archivo EL MIÉRCOLES / Facebook de Griselda / gentileza de Maive Terrile.
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