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Ante un brote masivo de Covid-19, “no habrá sistema de salud que lo soporte”, advirtió Lombardi

El director del Hospital Urquiza, Pablo Lombardi, destacó el trabajo que se viene haciendo a raíz de la pandemia de coronavirus en Concepción del Uruguay y su zona de influencia, aunque reconoció que la suerte también ha sido un factor decisivo. Lamentó la rotura del distanciamiento social en las marchas y reconoció que “no habrá sistema de salud que pueda soportar” una ‘explosión’ masiva de contagios como ocurrió en el norte de Italia.

 

Lombardi accedió a hablar sobre la actualidad del coronavirus en La Histórica y la amplia zona que atiende el nosocomio público uruguayense. En una entrevista con El Miércoles destacó el trabajo que se está realizando en salud en conjunto con los municipios del departamento, mostró sorpresa por la dispar evolución del virus en la provincia, lo que atribuyó al mencionado trabajo y también a “la suerte”. Explicó que los sistemas de salud colapsarían con una ‘explosión’ masiva de contagios como en el norte italiano. Lamentó que existan aglomeraciones de personas, puesto que una de las herramientas preventivas para que no ocurra ese potencial colapso es el mantenimiento del distanciamiento social.

 

Por Equipo de Redacción de EL MIÉRCOLES DIGITAL

 

 

¿Por qué razón hay diferencias con los casos de covid en la provincia que parecen ilógicas entre ciudades? Paraná es la más grande y las más complicada, pero Concordia sólo cuenta 30 y es la segunda ciudad más poblada de la provincia, cuando Colón tiene 51 o Diamante 67... ¿Y a qué se debe que Tala o Feliciano no registren ninguno aún?

Cuando empezamos a trabajar, a principio de la pandemia, siempre nos imaginábamos y pensábamos que cuanto más grande es la localidad y más congregación de personas haya, con más barrios populares, más compleja iba a ser la situación. Por eso, no llama la atención que una ciudad como Paraná sea la más afectada. Sí es llamativo el comportamiento de la pandemia en otras localidades. En concreto, lo que está ocurriendo en Gualeguaychú, que es una ciudad muy parecida a la nuestra, que tomó medidas similares y hasta compartimos el infectólogo. Sin embargo, tenemos muy poquitos casos en la ciudad y Gualeguaychú ya lleva alrededor de 300 casos. No sé si hay una explicación lógica de por qué nosotros tenemos 20 y ellos 300. Trabajamos parecido, intentando pesquisar de manera temprana los casos, tratando de bloquear la diseminación del virus aislando los casos sospechosos. Por qué nos ha ido mejor que a otras ciudades, no lo sé. Creo que hay una cuestión de suerte, también. Pero hemos trabajado en forma intensa y con mucha gente que no es sólo del Hospital, con la Secretaria de Salud de la Municipalidad, con la Policía, Gendarmería... Es muy valioso el aporte de la Facultad de Medicina de la UNER, que con los alumnos nos han permitido instalar un teléfono que funciona todos los días y que evacúa, por momentos, cien consultas por día, lo que nos lleva a transmitir tranquilidad a la población. Pero, por otro lado, nos sirve para tomar un caso potencialmente sospechoso y actuar rápido. También hay que tomar a los intendentes y centros de salud de las localidades vecinas. Lo que se hizo en Pronunciamiento y San Justo cuando aparecieron casos fue un trabajo en cooperación y en equipo que nos dio resultados, evidentemente.

En agosto del año pasado llegamos casi al borde de la capacidad funcional del sistema sanitario y este año tenemos camas disponibles en las UTIs. En el hospital estamos en una situación, hoy, muy cómoda en ese sentido.

¿Cómo considera que fue evolucionando la sociedad uruguayense ante la pandemia? Desde el alarmismo generalizado al principio, sobre todo en las redes sociales, casi de paranoia, hasta el otro extremo, donde parece que ya hubiese pasado todo, aún con momentos inquietantes cuando se anuncian la aparición de casos en la ciudad y la zona.

Los dos primeros meses o las primeras semanas, y el mes de abril, la ciudad quedó paralizada, me acuerdo de ir al hospital a las 18 o 19 y no había nadie en la ciudad, con una restricción nunca vista tan estricta. A medida que pasaron las semanas y que teníamos pocos casos o aislados y no se generó ningún impacto importante con respecto a estos casos, entendiendo que hay otras razones, como la económica, de bienestar psicológico o familiares, empezó a haber más movimiento, y me da la sensación de que vamos de a poquito barriendo el clima, en ese sentido. No digo que no sea comprensible, no se puede sostener una situación como la que estamos viviendo durante mucho tiempo. Es muy complejo, uno también lo padece. Hay un montón de cosas que hemos perdido en todo este tiempo, sobre todo lo referente a lo social, lo cultural, lo social, lo deportivo, todo lo que nos gusta habitualmente a la mayoría y eso ha hecho que, de a poquito, la ciudad esté yendo para otro lado, con otras inquietudes. Hay una especie de dicotomía entre lo que uno quisiera desde lo sanitario, pero viendo, por otro lado, la realidad que debe vivir la gente, va para otro lado. Más que nunca debemos ser conscientes en la responsabilidad que tenemos que tener cada uno de nosotros para poder sostener esto, porque uno sabe que potencialmente, si la situación toma escalada y se descontrola, las consecuencias que pueden tener para nuestra comunidad son grandes.

 

Audio de la entrevista con Pablo Lombardi.

 

LAS CANTIDADES DE CAMAS DISPONIBLES

¿Cuál es la capacidad en camas de terapia intensiva que tenía la ciudad en marzo?

En el Hospital Urquiza tenemos una unidad de terapia intensiva chica, en cuanto a números de camas. Son seis camas. Tenemos separada la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) de la Unidad Coronaria. Esta última tiene siete camas, tenemos 13 camas de cuidados críticos, más dos en la Guardia con respirador, con todo lo necesario para atender a un paciente crítico. En ese momento teníamos 15 camas potenciales en forma para atender pacientes críticos, teniendo en cuenta que, para pacientes de Terapia Intensiva, la capacidad en nuestro hospital es de seis camas en total. Lo que nosotros hicimos es tratar de mejorar la infraestructura: llegaron respiradores nuevos, monitores, instrumentos que permiten brindar una mejor atención a pacientes en esas camas. Mejoramos la Unidad Coronaria... Eventualmente, como ocurrió con la epidemia de la gripe A en el 2009, la Unidad Coronaria quedaría como una Terapia Intensiva N° 2. Es decir, sumaríamos siete camas a las seis que tenemos en la UTI y podrían usarse dos más que, en estos momentos, estamos utilizando para hacer tratamientos ambulatorios de pacientes oncológicos. Entonces, tendríamos 15 camas armadas para poder brindar a pacientes críticos la atención necesaria con el instrumental y el personal adecuado para el manejo. Potencialmente podemos, en otros lugares del hospital, crecer en ese sentido, en generar más unidades ventilatorias que sirvan para atender pacientes críticos, pero ya no sería lo ideal y lo mejor en cuanto a las características y funcionamiento, porque sería ir avanzando sobre lugares que, habitualmente, ocupan otros tipos de pacientes que también son necesarios.

Si la tasa de contagio es alta, nos va a generar problemas y vamos a tener que ir pensando en nuevas alternativas para poder dar respuestas.

¿Y en el resto de la ciudad?

Las dos clínicas privadas de la ciudad, la Cooperativa Médica y la Clínica Uruguay, pueden sumar unas 15 camas más entre ambas.

 

Se podría decir que la ciudad contaría con medio centenar de camas ante una explosión de la pandemia.

No sé si llegamos a tantas. Unas 35-40 se pueden llegar a utilizar. Se podría, en una situación de suma necesidad. Sería en detrimento de otras camas y actividades hospitalarias que se hacen todos los días.

 

Si hubiese un contagio masivo, como el que se quiso evitar a través de las distintas medidas que se tomaron, ¿qué pasaría en la atención de la ciudad que tiene menos de 50 camas de terapia intensiva?

El año pasado, a esta altura del año, cuando ni se hablaba del coronavirus, la provincia tuvo un pico de internaciones, sobre todo en las UTI, que fue crítico. Llegamos a estar en un momento en que no había capacidad para contar con un respirador para un paciente que lo necesitaba. Todo por las infecciones respiratorias clásicas que aparecen en el invierno. Cuando empezó la pandemia nos propusimos aumentar el número de UTIs con camas y respiradores en toda la provincia. Se fueron aumentando las unidades disponibles hasta duplicarlas en el sistema público. En el privado no sabría decirlo con exactitud. Se pasó en la provincia de tener 50 camas a tener unas 110 en la actualidad. Esto fue motivado por el Covid-19. Paralelamente, motivado por la falta de circulación de personas y de escolaridad, los chicos y estudiantes suelen tener cuadros respiratorios leves, pero transmiten y pueden transmitir enfermedades. Hemos visto que la cantidad de procesos infecciosos estacionales ha disminuido tanto en cantidad como en agresividad. Nos encontramos con un invierno más benévolo en cuanto a internaciones y complicaciones, generada por las aquellas condiciones, no sólo en la ciudad, sino en toda la provincia. En agosto del año pasado llegamos casi al borde de la capacidad funcional del sistema sanitario y este año tenemos camas disponibles en las UTIs. En el hospital estamos en una situación, hoy, muy cómoda en ese sentido. Estamos bastante bien posicionados.

 

¿Y si se diera esa ‘explosión’ de contagios?

Si nos pasara lo que pasó en el norte de Italia, en donde la tasa de contagios respiratorios fue altísima e inusitada comparándola con otras partes del mundo, no habrá sistema de salud que pueda soportar una cosa así. Haciendo hincapié en todas las medidas que se vienen haciendo hasta ahora logramos disminuir las tasas de contagios. Pensemos que tenemos en Terapia Intensiva menos del cinco por ciento de los casos graves y la letalidad está alrededor del dos al tres por ciento. Si no hay tantos contagios, la posibilidad de que haya pacientes graves no será alta y la posibilidad de lo que podamos hacer será satisfactoria. Si la tasa de contagio es alta, nos va a generar problemas y vamos a tener que ir pensando en nuevas alternativas para poder dar respuestas. De qué manera se terminará presentando la pandemia es también para nosotros una incertidumbre, porque no sabemos bien qué cantidad de casos potenciales tendremos en la ciudad y cuántos de ellos serán graves.

 

MEDIOS Y MARCHAS

Con el tratamiento que se hace sobre el coronavirus, ¿considera que los medios crean alarma o que ayudan a la tranquilidad? ¿Qué opinión médica en relación a las protestas y marchas que se han hecho, como por ejemplo la de ayer?

Me parece que el rol que cumple la prensa no lo puedo analizar de una sola manera. No me gusta ver programas de televisión que están contando los casos permanentemente, los muertos, hablando que se está complicando para un lado y para el otro, porque suena a un escenario demasiado pesimista, genera mucha angustia, preocupación. No es que se deba obviar esa preocupación, pero es echar demasiada leña al fuego y no sé si es bueno para el malestar general de la gente. Sí me parece muy importante que el tema no se deje de hablar, que se insista mucho en el tema de las medidas que sabemos que dan resultados, que nos cuidemos, usemos los barbijos, nos lavemos las manos, el alcohol en gel, que respetemos el distanciamiento social, etcétera. En ese sentido juegan un rol muy importante. Todo lo que sea aglomeración de personas no está bueno.

 

¿Y las marchas?

Está demostrado que genera problemas que la gente se aglomere. El distanciamiento social es uno de los recursos más importantes para poder evitar que se disemine, el virus tiene una capacidad de contagio importante y cuando no se respetan las distancias sociales es cuando más nos exponemos. Independientemente de lo que uno busque en una marcha, protesta y, con todo el sentido que tenga la gente de hacerlo y sean las razones lógicas y adecuadas para llevar adelante una protesta, en estos momentos en que se está hablando de sostener el distanciamiento social como una de las herramientas más útiles para que no nos pase esto, que no se contagie más gente y no ponga en jaque al sistema de salud.

 

Días atrás, medios de Gualeguaychú informaron sobre un hombre de 53 años, enfermo renal grave, que había muerto “con coronavirus”. Se informaba que en el hospital de allí lo sumaron a las estadísticas del coronavirus porque mostraba síntomas similares al covid (también similares a otras enfermedades respiratorias) y aunque le habían hecho tres veces el test PCR y siempre dio negativo. Sin embargo, igual lo contaron como Covid. Esto provoca algunas dudas: ¿hay alguna directiva por la que se deba sumar estos casos aunque los test sean negativos? ¿Cómo se manejan las estadísticas?

No conozco el caso, pero tiene que haber un test confirmatorio que lo avale. La certeza te la da un test confirmatorio. Hay algo ahí que está faltando, y no se transmitió bien. Si el caso sospechoso no está confirmado por una técnica -que en este caso es en laboratorio por PCR por la presencia de anticuerpos en sangre- no se puede informar como positivo. Tuvimos un caso que resonó mucho a principios de marzo, que estuvo en Brasil de vacaciones (N. de la R.: se refiere al de Jorge Urquiza), estábamos convencidos de que tenía un cuadro por coronavirus porque tenía la epidemiología, la clínica, la evolución en terapia intensiva, todo. Y nos terminó dando positivo para Influenza A, que fue el diagnóstico definitivo. El diagnóstico se informa con la certeza, no con la sospecha.

 

VACUNAS Y TIEMPOS

Sobre la anunciada vacuna que se empezará fabricar en el país, tras acuerdos con laboratorios británicos, reconoció: “No me siento capacitado para hablar de tiempos. Desconozco los procesos metodológicos de cómo se puede llegar a obtener una vacuna que realmente sea efectiva y dé respuestas en forma adecuada a la población. Siempre genera esperanza saber que, en unos meses, podríamos llegar a tener esa alternativa. Debemos esperar a ver los resultados de los primeros trabajos y testeos que se está haciendo en la población. Está abierto el tema”.

 

 

(*) Entrevista realizada este martes 18 de agosto en LT 11 en el programa “En La Víspera” que produce El Miércoles Comunicación y Cultura, Cooperativa de Trabajo Ltda.

 

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