En épocas de crisis económica es notable la ocupación de terrenos fiscales y la multiplicación de asentamientos sin servicios básicos y con familias numerosas viviendo en situación de vulnerabilidad.
Paraná no es ajena a esta realidad y el trabajo comunitario y vecinal se vuelve fundamental para afrontar las dificultades cotidianas. Un informe especial de Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral), y reproduce Análisis, mostró cómo se vive en Estación Parera, uno de los barrios más alejados del centro de la capital provincial.
En el último tiempo en muchas zonas de la ciudad de Paraná se vive un constante crecimiento de familias sin hogar que se van instalando en terrenos fiscales sin servicio básicos formando grandes barriadas tipo asentamientos. Esto es lo que ocurre en el este-sureste de la ciudad, a la vera de la vía del tren, en inmediaciones de calles Maya y Churruarín donde los barrios Estación Parera y Nuevo Illia van creciendo en cantidad de personas y de necesidades insatisfechas.
Cuando el municipio concretó la vinculación de la Ruta Nacional N°12 con la Avenida Circunvalación se relocalizó el asentamiento conocido como Barrio Illia y así nació el Nuevo Illia. Las 68 familias relocalizadas se encontraban ocupando terrenos pertenecientes a la Dirección Nacional de Vialidad (DNV).
Hasta allí llegamos con Cuestión de Fondo, aunque muchos vecinos, acostumbrados a la estigmatización y a que nadie se interese por sus problemáticas, prefieren no hablar, tienen resquemor a recibir a las cámaras y al periodismo. Y se ven dos realidades: los que todavía la pelean y ponen el cuerpo para mejorar la zona y los que directamente piensan que aislarse es la mejor opción.
Parece mentira en pleno siglo 21 sigamos hablando de familias que viven sin luz, ni agua, ni cloacas. Y en ese contexto, el trabajo y la contención de los propios vecinos entre sí es fundamental.
Natalia Larrea y Gabriela Londero son dos vecinas de Estación Parera que formaron la comisión vecinal –aunque hace ya un año que no funciona más por falta de vecinos que colaboren- y nos recibieron para contarnos cómo viven. En la primera parte del testimonio hablaron de las necesidades de infraestructura y servicios básicos de las barriadas de la zona, y posteriormente contaron la realidad social y de vulnerabilidad de muchas de las familias.
La estructura que funcionó como estación del tren hoy se encuentra usurpada por una familia que vive en su interior.Otra vecina del barrio, Karina Moreno, se comunicó con Cuestión de Fondo para confirmar que “esta problemática desde hace mucho tiempo la venimos atravesando quienes vivimos en esta zona de Paraná”. Y al respecto, describió: “Estación Parera es un barrio que crece, pero lamentablemente parece haber quedado en el olvido”.
“A la necesidad de recuperar el servicio de transporte ferroviario, suspendido desde hace tiempo, se suman situaciones cada vez más preocupantes: el aumento de los hechos delictivos, la creciente cantidad de personas que golpean las puertas de nuestros hogares solicitando alimentos, la falta de una red cloacal que garantice condiciones sanitarias adecuadas, la ausencia de gas natural y el deficiente mantenimiento y limpieza de cordones y veredas”, detalló.
En ese marco, planteó que “la población de esta zona ha crecido considerablemente y muchas familias viven en condiciones económicas vulnerables. Por eso, no estamos reclamando privilegios, sino derechos básicos: seguridad, salud, infraestructura, transporte y condiciones dignas de vida”.
“Quienes cumplimos con nuestras obligaciones y pagamos nuestros impuestos en tiempo y forma también merecemos que la Municipalidad de Paraná responda con obras, servicios y políticas públicas concretas. Estación Parera está en uno de los límites de nuestra ciudad, pero estar lejos del centro no significa que debamos estar lejos de las prioridades del Estado. Necesitamos funcionarios que recorran el barrio, que escuchen a los vecinos, que conozcan de cerca nuestras necesidades y, fundamentalmente, que actúen. Porque gobernar también significa estar presente donde más se necesita”, reclamó.
Y concluyó, contundente: “No queremos seguir siendo un barrio olvidado. Queremos ser parte de una Paraná que crezca con igualdad, dignidad y oportunidades para todos”.
La presencia de las instituciones como las escuelas o el Centro de Salud –que también está alejado, en barrio Las Rosas- son fundamentales en estos barrios. Y logramos el testimonio de la directora de la Escuela Primaria N°146 “Bases”, Carina Deval. Comparte edificio con la escuela secundaria N°17 “Juan L. Ortíz” y con un aula satelital de la escuela primaria de adultos “Victoriano Montes”.
La cooperadora es fundamental para el sostenimiento de la escuela, que el año próximo cumplirá 75 años. El 11 de octubre se realizará un bingo para recaudar fondos que se usan para el mantenimiento de la infraestructura, porque es un edificio añejo, y demás necesidades cotidianas.
El trabajo municipal
Desde la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de Paraná se informó a Cuestión de Fondo que “los problemas más significativos del asentamiento son la cuestión dominial fundamentalmente en los terrenos del ferrocarril, y la falta de agua y electricidad”. Además, se remarcó que “en su mayoría son sectores con trabajo informal, por ende, con problemas de ingreso y subsistencia básica”.
Se consignó que hay tres comedores y merenderos asistidos por el municipio: el Merendero “Pies Descalzos” de barrio Nuevo Illia que funciona miércoles y viernes asistiendo a 193 personas; el Merendero “La Chocita” ubicado en Gobernador Maya y Churruarín de barrio Estación Parera que funciona los martes y sábados con asistencia a 100 personas y el Comedor/ Merendero “La Fortaleza” del barrio Nuevo Illia que funciona miércoles y viernes y donde asisten 76 personas.
A los merenderos se les entrega leche (no producto a base de leche), cacao y harina para hacer torta o pan casero, más el aporte de los productos del Banco de Alimentos. En los comedores se dan alimentos secos: fideo, arroz, puré de tomate, aceite, lenteja, papa, cebolla, zanahoria, calabaza, huevos y pollo.
No obstante estos datos, quienes viven en la zona y trabajan en las instituciones nos aseguran que estos lugares ya no están funcionando.
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