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El adiós a Juan Echeverría

Falleció en el hospital Urquiza en la madrugada de este jueves 4 de julio Juan Bautista Amadeo Echeverría, de 86 años. Era jubilado del Correo. Vendía libros y militaba en el Partido Comunista de Concepción del Uruguay. Sufrió torturas y vejaciones durante la última dictadura. Sus testimonios fueron claves en la condena a represores que actuaron en nuestra ciudad en los años 70.

 

REDACCIÓN de EL MIÉRCOLES

Juan había nacido el 1º de septiembre de 1937. Desde muy joven adhirió a las ideas del Partido Comunista y en varias ocasiones a lo largo de su vida sufrió persecución por ello. Incluso fue dejado cesante en su trabajo como telegrafista en el Correo del Estado. También fue detenido en varias ocasiones, e incluso en una de ellas, en 1971, trasladado a la cárcel de Villa Devoto, por el temible delito de pintar paredes con consignas de su agrupación política.

Juan celebrando el fallo contra El Moscardón. (Año 2019).

Pero cuando peor la pasó fue a partir de 1976, cuando se inicia la dictadura cívico militar. Pese a que salvó su vida, Juan fue una de las víctimas uruguayenses del terrorismo de Estado. Una de las que, felizmente, pudieron contar los abusos y agravios que sufrieron.

La primera detención en ese período la sufrió en 1977 en casa de la familia Montesinos, tras lo cual fue llevado a un calabozo de la Gendarmería y allí golpeado. Meses más tarde, también sufrió la detención en Banco Pelay y fue trasladado a una casa en las afueras de la ciudad, donde volvió a ser torturado junto a otras personas, entre ellos Carlos Stur.

Uno de los días de los juicios en el Juzgado Federal de La Histórica.Junto a Carlos Stur.

Estos hechos fueron plasmados en sus correspondientes denuncias y testimonios en los diversos juicios que se llevaron adelante durante los últimos años contra los responsables locales de la represión ilegal.

Uno de esos juicios se desarrolló en noviembre de 2019 en el Tribunal Oral Federal (TOF) de Concepción del Uruguay, el de la denominada “Causa PC”, en la que fueron investigados casos de privación ilegal de la libertad, agravada por torturas, contra tres militantes del Partido Comunista de esta ciudad, en enero de 1978. Ellos eran Carlos Julián Stur, Juan Bautista Echeverría y Eladio Bochatay. (Ver: “Esperé 42 años...”).

En esa causa estuvieron  imputados y condenados el ex efectivo de la Policía Federal Julio César Rodríguez, a quien apodaban “Moscardón Verde”, y José Luis Palacios, ex integrante de las Fuerzas Armadas (ya fallecido).

“Tenía una sonrisa esperanzadora”

“Lo conocí cuando volví a mi ciudad a mediados de 1979 desde La Plata. Con muchos compañeros intentábamos frenar el terrorismo de Estado, resistiendo. Él estuvo al frente del Partido Comunista y llevó coherentemente acciones en toda su vida en defensa de las causas populares”. Con estas palabras lo recordó la antropóloga, docente y militante de derechos humanos Malisa Grianta.

“Hasta hace muy poco participaba de las marchas y actividades que se hacían fundamentalmente en resistencia a lo que nos está pasando con Milei y su runfla gobernante. A pesar de que su salud los últimos tiempos no lo acompañaba tenía la vitalidad de un joven militante y una sonrisa esperanzadora”, agregó.

En las listas negras de la Policía de Entre Ríos, desde antes del golpe

En el libro Siempre conmigo. La historia de las víctimas uruguayenses del terrorismo de Estado (El Miércoles, 2023), se cuenta que ya antes del golpe de 1976, Juan estaba incluido en las infames “listas negras” elaboradas por la Policía Entrerriana y vigentes todavía durante el gobierno peronista de Enrique Tomás Cresto.

Esas fichas fueron preparadas en las delegaciones departamentales de la Dirección de Inteligencia de la Jefatura Provincial de Policía, a las cuales se les envió un radiograma (un tipo de comunicación oficial que se distribuía a través de las centrales y estaciones de radio de la fuerza) donde se les ordenaba enlistar a “ciudadanos de ideologías izquierdistas” y en particular “afiliados o simpatizantes del PC”.

Entre las personas “fichadas” había de las más diversas profesiones, estratos sociales y credos religiosos, incluso un puñado de sacerdotes considerados peligrosos por ser simpatizantes del llamado Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, los curas vinculados a la Teología de la Liberación o “la opción por los pobres”, que había permeado fuertemente a las filas de la Iglesia Católica en los años ‘70.

Alli figura Juan, de la siguiente manera:

“Juan Bautista Amado Etcheverría (sic): argentino. Domiciliado en Kennedy nº 461 piso 2. Telegrafista. Nacido el 1 de septiembre de 1937.año 1974 dejado cesante en correos telecomunicación Nación por actividades comunistas. El 16 de agosto de 1971 fue detenido pintando murales en aerosol propagandas comunistas, infracción Ley 17.401 indagado por cámara Federal y trasladado al penal de Villa Devoto Buenos Aires”.

Tras conocerse el fallo contra los represores en el Juzgado Federal, sobre calle Supremo Entrerriano.

Despedida

Desde el PC de Concepción del Uruguay recordaron su pasado militante y lo homenajearon en las redes sociales: “No te despedimos querido Juan, tu sangre roja sigue en la de los miles de camaradas que luchamos por cambiar el mundo, que luchamos contra toda injusticia, que luchamos por la patria socialista”, expresaron en las redes.

“Vivió como pensaba”

“Era una persona inteligente, sensible y consciente de la época que se vivía y de cómo se debía luchar para conseguir la igualdad de todas las personas”, resumió Mirta Bochatay, “siempre vivió como pensaba, siempre estuvo cerca de los que sufrían, siempre tuvo una palabra de aliento y nunca renunció a sus ideales que los conservó hasta el último día. Irreemplazable, intachable”.

"No hay cielo para los comunistas"

También el docente y compañero de militancia en el PC, Alejandro Bernasconi, tuvo palabras de despedida y homenaje para con Echeverria.

Por ALEJANDRO BERNASCONI

Dijimos hoy, muchas veces, al saber de tu muerte, “se nos fue un pedazo de historia”. Escribimos hoy, muchas veces, al saber de muerte, “se nos fue un imprescindible”.

La verdad es que no quiero despedir más compañeros y camaradas. Les he dicho muchas veces que traten de no morirse, que hagan lo posible por mantenerse vivos. Al menos aguanten hasta que no sea yo quien deba despedirlos.

Dirán que es sólo un parte del instinto egoísta para evitar el dolor y las tensiones. Es cierto. Pero como no puedo evitar la muerte, sí puedo evitar las despedidas. Aunque siga siendo una trampa superflua al dolor.

Decimos hoy, Juan, “nos queda un pedazo de historia”. Escribimos hoy, Juan, “nos queda un imprescindible”.

Sucede que ambas cosas son a la vez. La dialéctica nos es enseña que cada acontecimiento es, a la vez, muchas cosas. Y que coexisten contradictoriamente.

No es que “son y no son a la vez”, son todas a la vez. Las vidas son huellas en el tiempo vivido y por vivir. Huellas de tiempo construido que hacen posible la vida de otros. Es la forma compleja en que se reproduce nuestra especie (además, o después, o durante el coito).

Pensé mucho lo que contabas que te cagabas de risa cuando las torturas. Eran los nervios, decías. Y que cagarse y reírse eran reales. Seguramente ni te cagabas, ni te reías. Fue la forma de procesar el miedo y las convicciones. Orgullosamente comunista, “soy Juan Echeverría secretario del PC de Concepción del Uruguay”… El miedo y las convicciones coexistiendo; otra vez, la dialéctica.

Pero no era sólo ese maridaje de temor y convicciones, sentías pena de tanta brutalidad e ignorancia, dijiste. Con el mismo sentido insistías en que el problema no eran los torturadores, ni los milicos, sino los autores intelectuales, a quienes debía juzgarse. Sentido de justicia y claridad de análisis, antes que el odio.

Llegamos a tiempo para reconocerte, aunque seguramente no fue suficiente. Ni para vos ni para tantos camaradas que nos precedieron: el Negro Perdomo, Eladio Burgos, Jorge Impini, los hermanos Montesino, los hermanos Díaz…, y tantos que nos faltan.

En esa tarea corresponde un primer reconocimiento a nuestro compañero Alejandro Milocco, Secretario del PC Entre Ríos hasta el 2021, y en él a una generación de jóvenes comunista que posibilitó comenzar a reconstruir nuestra historia; también al Registro Único de la Verdad de la provincia, especialmente a Marcelo Boeykens y José Iparraguirre, que batallaron las causas PC I y II en las que vos y otros camaradas pudieron dar testimonio de la persecución sistemática contra militantes y dirigentes comunistas en Concepción del Uruguay; a la Dirección de Derechos Humanos de Concepción del Uruguay en la persona de Darío Barón, que acompañó y sostuvo el proceso de denuncia; y a Madres, Abuelas y Familiares que sostienen el tiempo la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia.

También corresponde nuestro saludo a tu compañera de vida Estela, y a su amigo de vida y lucha Carlitos Quinteros, dirigente de nuestras luchas históricas en el frigorífico de Concepción del Uruguay.

Con Juan me generaba siempre una tensión cada vez que nos reuníamos.

Por un lado, reclamaba la necesidad de volver sobre la lectura de los clásicos del marxismo (con 80 años sostenía un círculo de lectura de El Capital), además insistía sobre la lectura de los clásicos sobre materialismo histórico de la Unión Soviética (Juan, trabajador del Correo Argentino, había hecho la escuela de formación de cuadros del partido y había estado, en ese marco, en la Unión Soviética). Intentaba explicarle que necesitábamos otra cosa, que entre aquellas tesis y el presente se había ampliado la complejidad de producciones del marxismo en términos de diversidad de estructuraciones de clases y de relaciones de dominación y poder; … no me daba bola… miraba con desconfianza nuestro XVI Congreso… era en esos términos un marxista ortodoxo. Como mi viejo.

A la vez, me interpelaba por lo tarde que los comunistas reaccionamos ante el proceso de constitución del “kirchnerismo”... . La primera vez que escuché que debíamos aportar a constituir un frente democrático antifascista porque la peor derecha podía hacerse con la conducción del Estado Argentino por la vía de la democracia burguesa fue de él, … era fines del 2021, asumía como secretario del PC en la provincia... Como mi viejo, si estuviera vivo, nos hubiera dicho.

Si no hubieran muerto no tendría, aún, ese dilema intelectual entre la ortodoxia de los manuales y la praxis de las construcciones políticas.

Pocos días después de esos debates, Víctor Kot, Secretario del nacional del PC luego de la muerte de Patricio Etchegaray, tomo un colectivo desde Capital Federal y viajó a Concepción. Ya enfermo y congelado por el aire del colectivo se reunió en casa de Juan con varios camaradas. Queda en nuestra memoria ese encuentro, para compartir y sanar heridas posibles. También un escrito de Juan elaborado para el Comité Central del Partido sobre esa historia.

Juan es nuestra historia de clandestinidad y proscripciones. Cesanteado, preso y torturado en todas las dictaduras que le tocó vivir. No perdió las convicciones, ni la valentía, ni la claridad de análisis de análisis posible. Crítico y orgánico, a la vez.

Es nuestra historia nuestras contradicciones. De su ortodoxia nos lega su convicción en la progresividad de la historia, de allí su humanismo profundo, su optimismo, su ternura y su humor. Vamos a triunfar, es el destino de las luchas de clases, decías.

….

Nos faltaron unas dos décadas que quedamos solos, Juan, compartamos culpas. Si no nos hubieran faltado seguramente seríamos mejores, y si no hubieras estado seríamos sin dudas seríamos peores.

Y porque sólo somos historia apenas voy a darte un saludo, como de paso, como de encuentro para el próximo debate. Bienvenido Juan.

No hay cielo para los comunistas, sólo historia, y te quedaste del lado más lindo, para acompañarnos.

HLVS camarada Juan Echeverría!

***************

Juan Echeverría estaba casado con Estela Quinteros. No tenía hijos.

Sus restos serán cremados en el Parque Jardín de Paz. No habrá velatorio.

Sus compañeros, sus vecinos e innumerables uruguayenses lo recordarán siempre, seguramente con la frase más adecuada a su talante y su historia de militancia: “Hasta la victoria siempre, Juan Echeverría”.

 

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