En este texto el autor hace un repaso de la extensa trayectoria futbolística de Eduardo Cuenos, con algunos pasajes de su actividad gremial.
Por ALFREDO GUILLERMO BEVACQUA (*)
Fotos interiores: Gentileza de CUNITO ANDISCO para EL MIÉRCOLES
Foto de portada: FACEBOOK
Luego de varios días de agonía se produjo el desenlace fatal y Eduardo Ernesto Cuenos es ya el recuerdo de una vida que pudo enamorarse del sonido de aplausos y elogios de un estadio de fútbol; de enojarse y mostrar que el poder del secretario general de un gremio es real y no mera burocracia; y desde su puesto jerárquico y con personal a cargo, pudo alzar la voz y reiterar una orden.

Pero no se aturdió con la algarabía de su equipo vencedor, porque se consideró uno mas, aunque para el espectador haya sido fundamental; no golpeó la mesa con el puño, a menos que se tratara de una injusticia muy flagrante contra un trabajador, le bastaba conversar porque sabía que podía convencer; no necesitó llamar la atención de un obrero o de un empleado porque sabía mandar con sencillez y humildad.
Así era Bochón. Importantísimo entre los once, necesario cuando se discutía salarios y el Jefe que todos obedecen porque ordenaba, sin ampulosidades ni gritos.
Junto a “Pipe” Minatta, un talento futbolístico repleto de silencios y fugas, a un “Tincho” Parra, que regaba canchas con sudor, formó la base del recambio generacional de un Gimnasia que supo del sabor amargo que genera el éxito y el bullicio del rival eterno; pero que apostó a un puñado de gurises, que serían representantes de Entre Ríos en 1971, en un torneo nacional que predecía el futuro: se llamó “Con miras al ´78”, y de allí surgieron dos campeones del mundo de los 71 que, siendo argentinos, se distinguen por ese logro: Alberto César Tarantini (1978) y Jorge Alberto Francisco Valdano Castellanos (1986).
Fue desde las inferiores mensana que con constancia y paciencia lideraban Pintos y Herrera, líder en la categoría que integrara, y también lo fue en primera, sobre todo en aquel título del 1976, cuando un Gimnasia integrado por chiquilines puso en pausa a Atlético Uruguay y Engranaje.

Como todos los buenos jugadores que dio el fútbol de Concepción del Uruguay, fue llamado a reforzar el equipo que representaría a la ciudad en los Regionales o Torneos del Interior. Así tuvo la oportunidad de jugar un campeonato Nacional y enfrentar a River Plate.
Gimnasia siempre le brindó la oportunidad a sus jugadores de sumarse al equipo de la ciudad. El respondía al fenotipo clásico de los zagueros uruguayos, cuando los orientales eran los únicos que sacaban pecho en Maracaná; hoy, Independiente Rivadavia de Mendoza y Central Córdoba de Santiago del Estero, han sido vencedores de Flamengo y Botafogo en el mítico estadio.
Pero Bochón no era solo la capitán y figura de un equipo de Gimnasia campeón: era un trabajador con conciencia de clase, y por ser alguien con personalidad y vocación de servicio, fue Secretario General del gremio municipal e integró el Honorable Concejo Deliberante en el período 1995-1999.
No necesitaba discursos encendidos ni campañas publicitarias, ni siquiera el tan remanido y que genera inmediato rechazo “Gestión…” Simplemente era Eduardo Cuenos, “el jugador de Gimnasia”, pero que siempre tenía el oído dispuesto a escuchar y la mano tendida para dar.
Ayer se decía que se iba a darle una mano a San Pedro; que vigilará que pasen solo los que se lo han ganado, aunque él, en el área, con su figura imponente y morena, procuraba con esmero no dejar pasar a nadie, y casi siempre lo lograba. Había nacido el 7 de marzo de 1955. Pero ayer murió. Tenía 71 años.-
(*) Periodista
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