En este texto el autor hace un repaso de la extensa trayectoria futbolística de Eduardo Cuenos, con algunos pasajes de su actividad gremial. El ex jugador falleció el pasado 27 de abril, después de atravesar un problema de salud que derivó en una descompensación. Su fallecimiento produjo una honda conmoción en todas las personas que conocieron y valoraron a Cuenos en las canchas o en cualquier otro ámbito.
Eduardo Ernesto Cuenos, “Bochón” como lo conocía toda la ciudad, además de ser uno de los más talentosos y reconocidos futbolistas uruguayenses, tuvo un importante compromiso en su militancia gremial como empleado municipal, llegando a ser Secretario General de la AOEM, el gremio que nuclea a los trabajadores y trabajadoras del Municipio.
Lo despidieron con dolor y congoja el Club Atlético Uruguay, como “jugador histórico de nuestra institución”, y la Liga de Fútbol de Concepción del Uruguay, que lo destacó como “referente de nuestro fútbol” y recordó que fue defensor central “de gran trayectoria en la década del 80, dejó su huella en Gimnasia y Atlético Uruguay, siendo parte del histórico Nacional 1984”. La Liga resaltó que su nombre “quedará en la memoria por su calidad, liderazgo y legado dentro y fuera de la cancha”.
Reproducimos aquí el sentido texto que Alfredo G. Bevacqua (decano del periodismo deportivo uruguayense) le dedicara en estas horas, y compartimos además algunas de las imágenes que atesora Jorge “Cunito” Andisco de la trayectoria futbolística de “Bochón”.
El adiós a un todo terreno
Por ALFREDO GUILLERMO BEVACQUA (*)
Fotos interiores: Gentileza de CUNITO ANDISCO para EL MIÉRCOLES
Foto de portada: FACEBOOK
Luego de varios días de agonía se produjo el desenlace fatal y Eduardo Ernesto Cuenos es ya el recuerdo de una vida que pudo enamorarse del sonido de aplausos y elogios de un estadio de fútbol; de enojarse y mostrar que el poder del secretario general de un gremio es real y no mera burocracia; y desde su puesto jerárquico y con personal a cargo, pudo alzar la voz y reiterar una orden.

Pero no se aturdió con la algarabía de su equipo vencedor, porque se consideró uno mas, aunque para el espectador haya sido fundamental; no golpeó la mesa con el puño, a menos que se tratara de una injusticia muy flagrante contra un trabajador, le bastaba conversar porque sabía que podía convencer; no necesitó llamar la atención de un obrero o de un empleado porque sabía mandar con sencillez y humildad.

Así era Bochón. Importantísimo entre los once, necesario cuando se discutía salarios y el Jefe que todos obedecen porque ordenaba, sin ampulosidades ni gritos.
Junto a “Pipe” Minatta, un talento futbolístico repleto de silencios y fugas, a un “Tincho” Parra, que regaba canchas con sudor, formó la base del recambio generacional de un Gimnasia que supo del sabor amargo que genera el éxito y el bullicio del rival eterno; pero que apostó a un puñado de gurises, que serían representantes de Entre Ríos en 1971, en un torneo nacional que predecía el futuro: se llamó “Con miras al ´78”, y de allí surgieron dos campeones del mundo de los 71 que, siendo argentinos, se distinguen por ese logro: Alberto César Tarantini (1978) y Jorge Alberto Francisco Valdano Castellanos (1986).
Fue desde las inferiores mensana que con constancia y paciencia lideraban Pintos y Herrera, líder en la categoría que integrara, y también lo fue en primera, sobre todo en aquel título del 1976, cuando un Gimnasia integrado por chiquilines puso en pausa a Atlético Uruguay y Engranaje.

Como todos los buenos jugadores que dio el fútbol de Concepción del Uruguay, fue llamado a reforzar el equipo que representaría a la ciudad en los Regionales o Torneos del Interior. Así tuvo la oportunidad de jugar un campeonato Nacional y enfrentar a River Plate.
Gimnasia siempre le brindó la oportunidad a sus jugadores de sumarse al equipo de la ciudad. El respondía al fenotipo clásico de los zagueros uruguayos, cuando los orientales eran los únicos que sacaban pecho en Maracaná; hoy, Independiente Rivadavia de Mendoza y Central Córdoba de Santiago del Estero, han sido vencedores de Flamengo y Botafogo en el mítico estadio.
Pero Bochón no era solo la capitán y figura de un equipo de Gimnasia campeón: era un trabajador con conciencia de clase, y por ser alguien con personalidad y vocación de servicio, fue Secretario General del gremio municipal e integró el Honorable Concejo Deliberante en el período 1995-1999.

No necesitaba discursos encendidos ni campañas publicitarias, ni siquiera el tan remanido y que genera inmediato rechazo “Gestión…” Simplemente era Eduardo Cuenos, “el jugador de Gimnasia”, pero que siempre tenía el oído dispuesto a escuchar y la mano tendida para dar.

Ayer se decía que se iba a darle una mano a San Pedro; que vigilará que pasen solo los que se lo han ganado, aunque él, en el área, con su figura imponente y morena, procuraba con esmero no dejar pasar a nadie, y casi siempre lo lograba. Había nacido el 7 de marzo de 1955. Pero ayer murió. Tenía 71 años.-
(*) Periodista
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