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El apoyo estatal, fundamental para una educación de calidad

Una escuela secundaria de Concordia cuenta con listas de espera de ingresantes, porque no pueden satisfacer la demanda a causa de la falta de mayor espacio físico.

La Cooperativa de Trabajo Crear Ltda. gestiona el Instituto Secundario Crear 131. Tuvieron un aumento en la matrícula escolar durante los últimos años, a pesar de la situación económica actual.

“Estos años con un trabajo prolijo y austero nos ayudaron a tener un buen respaldo para enfrentar esta época donde estamos empezando a sentir esta realidad económica. Nuestra cooperativa tiene la característica que depende muchísimo, casi fundamentalmente, de la cantidad de familias que confían en nosotros para que los chicos cursen su secundaria. El número de alumnos en vez de disminuir se ha incrementado en los últimos años; el trabajo durante la pandemia nos mostró hacia la sociedad como una escuela muy organizada, muy seria y eso hizo que en los últimos dos años justamente el número de inscriptos haya ido aumentando, y este año en particular nos obliga a tener una lista de espera de chicos que quieren entrar”, relató el directivo del establecimiento educacional, Rolando Kleiman.

Esa situación les produce una paradoja: “Por un lado, nos alegra porque demuestra que hacemos las cosas bien y, por otro lado, nos genera la inquietud de que haya gente que quiere entrar y no puedo hacerlo por una cuestión de espacio físico”.

Volviendo a la situación económica, el docente contó que debieron “parar un poco el desarrollo de actividades y adaptarlas a esta realidad”.

Trabajo colaborativo

En el año 2020, en entrevista realizada por El Portal de las Cooperativas plantearon que proponían profundizar el cooperativismo en las aulas. ¿Pudieron hacerlo?

“Si, el número de chicos que asisten está en el máximo de las posibilidades reales de nuestra escuela. Pero esto hace que la integración social del grupo haya variado muchísimo. El mantener una cuota relativamente baja hace que otros sectores puedan acceder a una educación que tiene que ser paga. La idea es no bajar la calidad educativa, entonces el trabajo que se hace es mucho más colaborativo. Hay realidades que antes nosotros no vivíamos, las dificultades económicas nos hicieron desistir de algunas actividades que tienen costos elevados. Y ahora en este tiempo lo que hemos empezado a hacer es tener otro tipo de actividades, pero conseguimos hacerla con el trabajo cooperativo de todos, (por ejemplo) si hay alguna familia que no puede absorber los costos de un viaje de campamento, la tarea y el trabajo que se hace entre los chicos es lograr que todos vayan más allá de las posibilidades económicas. Hay un trabajo serio en este aspecto”, resaltó el docente, que siguió contando las alternativas que manejan “y otra de las cosas que hacemos es trabajar con otras instituciones escolares que no pueden acceder a un tipo de tecnología y poder facilitarles. Otra cosa, nuestros chicos preparan material para ir a trabajar en escuelas primarias carenciadas, les dejan el material y hacen un trabajo de interacción con esos chicos. Esto se hace porque se tiene esta mirada cooperativa de la posibilidad de que el trabajo entre todos llegue a más beneficiarios”.

Cambio de figura legal

Es de larga data la intención de las instituciones educativas cooperativas para conseguir un cambio en la figura legal en el Consejo General de Educación (CGE), donde están registradas como de “gestión privada” y no como “gestión cooperativa”.

Si bien no obtuvieron ese cambio legal sí obtuvieron otros, que en la práctica se traduce en cosas concretas, y Kleiman lo explica muy claro: “En realidad nosotros tenemos un reconocimiento de la mayoría de las horas cátedras que están reconocidas por el CGE. Tenemos un aporte del Estado que se hace efectivo mes a mes y que nos ayuda muchísimo en no llevar los aumentos de las cuotas al ritmo inflacionario. Seguimos siendo de ‘gestión privada’, no se cambió, aunque sí hay un reconocimiento desde lo discursivo, cuando se habla de nosotros, o con nosotros se habla de gestión cooperativa”.

El docente reconoce que no hay un número importante de escuelas de gestión cooperativa que sea significativa en Entre Ríos para que se arme toda una estructura en el CGE que separe la gestión cooperativa de la privada.

 

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