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El debate por la universidad pública que sacude a la Argentina

El gobierno de Milei lanzó un plan de ajuste que significa un recorte presupuestario sin igual. Miles de personas se manifestaron en defensa de esa educación que, por su excelencia, es reconocida en el Mundo y hasta ha formado a cinco Premios Nobel. Números de la verdad.

 

Por GABRIEL MICHI (*)

Foto de portada: EL MIÉRCOLES (Marcha del 23 de abril en La Histórica)

Cinco Premios Nobel, cifra récord para un país de Latinoamérica. Casi todos los presidentes democráticos que lo gobernaron. Grandes figuras y otras olvidables pero que marcaron época. Científicos, pensadores y artistas de excelencia. Y descubrimientos que cambiaron la historia de la nación y hasta de la Humanidad. Todo eso y mucho más representan las universidades públicas argentinas.

Esas que hoy aparecen en el centro de la escena por el desfinanciamiento que significa el recorte presupuestario dispuesto por el gobierno de Javier Milei que, con una inflación que en sólo sus 4 meses de gobierno superó el 50% y más de un 250% en todo un año, pretendió en un primer momento mantener congelado sus fondos y luego, ante la enorme presión publica, sólo ofreció un porcentaje muy menor de lo que en realidad las casas de altos estudios necesitan para funcionar. Frente a eso, el martes 23 de abril una multitudinaria manifestación -de las más masivas de las que se tenga memoria- se replicó en toda la Argentina con miles de personas que salieron a las calles en defensa de la educación pública y que sólo en la Ciudad de Buenos Aires concentró a alrededor de 500.000 participantes.

El sitio Chequeado certificó que "el presupuesto actual para las universidades nacionales es de un poco más de $ 1,4 billones, lo que representa un incremento sin contar la inflación del 2,2% contra el presupuesto inicial de 2024, que es una prórroga del de 2023. El Gobierno nacional anunció pero aún no oficializó un aumento del 70% en los gastos de funcionamiento de las universidades. Sin embargo, este aumento -en caso de concretarse- tampoco implica un incremento del 70% en el presupuesto universitario, ya que lo anunciado solo aplica para un ítem del número total". Algo insuficiente por donde se lo mire. Algo que se transforma, lisa y llanamente, en el peor ajuste de la Historia concretado en tan poco tiempo.
Según datos de 2022, en la Argentina cursan estudios universitarios alrededor de 2,7 millones de personas, de las que 2,1 millones lo hacen en instituciones públicas. Es decir, el 80%. En toda la nación funcionan 65 centros universitarios de gestión estatal. La cantidad de estudiantes universitarios creció de manera constante en los últimos años: aumentaron casi un 50% desde 2010. Según los datos arrojados por ese estudio de 2022, la Universidad de Buenos Aires (UBA) es la más concurrida con un total de 385.000 alumnos, seguida por la Universidad Nacional de Córdoba, con 180.000, y la Universidad Nacional de La Plata, con 130.000.
Entre los ataques que suele recibir la educación superior estatal está la posibilidad que le brinda a estudiantes extranjeros de poder estudiar en forma gratuita (concepto que sería discutible no sólo porque la propia Constitución Nacional habla de cómo el país debe abrir sus brazos a los inmigrantes, sino también porque todos ellos aportan al fisco con el pago de sus impuestos y consumos), lo que según los detractores de ese derecho se traduce en un concurrencia masiva de alumnos de otras latitudes. Sin embargo, los datos muestran otra realidad: en toda Argentina hay 122.769 estudiantes universitarios extranjeros, de los cuales 91.484 asistían a centros de gestión estatal y 30.785 en las privadas, es decir un 4,25% del total en las primeras y un 5,58% en las segundas. Porcentaje que se adecuan a la proporción de población extranjera que vive en el país.
Las universidades públicas argentinas son una referencia a nivel mundial. La UBA está primera en el ranking de mejores universidades de Iberoamérica. Y a nivel mundial, ocupa el puesto 39 en reputación académica y el 37 en reputación empresarial. Aún con presupuestos que están muy por debajo de otras naciones.
Pero otra forma de demostrar la importancia, la trascendencia y la excelencia de la educación pública superior es que por las aulas de las universidades estatales han pasado, por ejemplo, los cinco Premios Nobel que le dieron a la Argentina un sitial privilegiado siendo el país de Latinoamérica que más distinción consiguió. A saber:
  • En 1936 le otorgaron el Premio Nobel de la Paz a Carlos Saavedra Lamas, graduado, docente y rector de la UBA,  siendo el primer latinoamericano en obtenerlo. Fue por su mediación estratégica en la "Guerra del Chaco" que enfrentó a Paraguay y Bolivia.

  • En 1947 le entregaron el Premio Nobel de Medicina a Bernardo Houssay, siendo el primer científico latinoamericano en recibirlo. Houssay cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Buenos Aires –perteneciente a la UBA- y en la Facultad de Medicina. Sus investigaciones a través del Instituto de Fisiología "le valieron el reconocimiento internacional y contribuyeron de manera fundamental a la lucha contra la diabetes", dice la UBA.

  • En 1970 Luis Federico Leloir recibió el Premio Nobel de Química. "Formó parte de la escuela de Houssay, de quien fue discípulo y amigo y su trayectoria fue tan importante como la de su maestro". Era médico pero se interesó por la tarea de laboratorio y se especializó en el metabolismo de los hidratos de carbono. Fue docente en la Universidad de Buenos Aires e investigador del Conicet, cuyo primer presidente había sido Houssay.

  • En 1980, Adolfo Pérez Esquivel recibió el Premio Nobel de la Paz por su incansable y valiente lucha en defensa de los Derechos Humanos, que le valió la persecución y hasta el encarcelamiento ilegal y las torturas por parte de la dictadura militar. Pérez Esquivel se graduó en la Universidad de La Plata donde estudió Arte.

  • En 1984 César Milstein fue galardonado con el Premio Nobel de Medicina. Había estudiado Ciencias Químicas en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. "Sus descubrimientos produjeron  un avance muy importante para la investigación biológica, para el diagnóstico clínico y, probablemente, para el tratamiento de muchas enfermedades, entre las que se encuentran algunos tipos de cáncer", explican desde esa casa de altos estudios.

Pero, no sólo Premio Nobel pasaron por las aulas de las universidades públicas argentinas. También lo hicieron casi todos los presidentes constitucionales que gobernaron el país. Sólo para tomar quienes lo hicieron desde la instauración del voto universal y obligatorio masculino) el femenino recién llegaría con Juan Domingo y Eva Perón), por las aulas de las casas de estudios estatales pasaron Hipólito Yrigoyen, Arturo Frondizi, Arturo Humberto Illia, Héctor Cámpora, Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando De la Rúa, Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández.
Los únicos que se graduaron en universidades privadas fueron el fugaz Ramón Puerta, que se recibió de ingeniero vial en la Universidad Católica Argentina, Mauricio Macri es ingeniero civil, graduado también en la UCA; y Javier Milei es licenciado en Economía de la Universidad de Belgrano. El único presidente que no tuvo un título universitario fue Eduardo Camaño, quien duró menos de dos días en sus funciones y que sólo fue una figura provisional mientras se definía la situación institucional de la crisis de finales de 2001 y principios de 2002.
Entre los presidentes de la historia argentina hay un predominio de militares (por los Golpes de Estado y las dictaduras que rompieron con la institucionalidad democrática) y abogados, todos ellos formados en las universidades públicas. Hubo 16 presidentes militares, sin contar las 3 Presidencias de Juan Domingo Perón que era militar, pero llegó por los votos (serían 19 si se los sumase). Las Presidencias encabezadas por abogados alcanzaron las 17, 14 de diferentes presidentes y 3 que repitieron mandato (Yrigoyen, Menem y Fernández de Kirchner). También hubo un médico (Arturo Illia), un odontólogo (Héctor Cámpora), un administrador (Raúl Lastiri), una bailarina (María Estela Martínez de Perón), un ingeniero vial (Ramón Puerta), un ingeniero civil (Mauricio Macri) y un economista (Javier Milei). Como se dijo, casi todos ellos se formaron en casas de altos estudios estatales.
 

Fuente: FUND.AR

Pese al peso de las universidades públicas en la ciencia y en la historia argentina, hoy enfrentan el desafío de cómo continuar frente al peor ajuste presupuestario que haya atravesado en tan poco tiempo. Un verdadero golpe contra instituciones que forman parte del ADN de la nación. De su identidad. De su acervo cultural. Por eso, hoy las universidades públicas argentinas se enfrentan a su más complejo examen. Un examen en el que el saber y la excelencia no ocupan ningún lugar.

https://es.statista.com/grafico/32144/cantidad-de-alumnos-en-las-universidades-e-institutos-universitarios-de-gestion-estatal-y-privada-en-argentina/

 

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