Por GUSTAVO SURT (*)

 

El folklore es la expresión de un pueblo que abarca las tradiciones, leyendas, costumbres, música, danza, alimentos, entre otras manifestaciones. Es el folklore una de las particularidades que permiten distinguir una cultura de otra.

El Primer Congreso Internacional de Folklore se realizó en la ciudad de Buenos Aires en 1960. A dicho evento, presidido por el argentino Augusto Raúl Cortazar, asistieron representantes de 30 países que instauraron el 22 de agosto como Día del Folklore.

Desde el seno familiar, se buscó que Juan Bautista estudiara medicina, pero el joven desde pequeño quedó deslumbrado por los insectos, las ciencias naturales y las colecciones de objetos de todo tipo. Con 13 años de edad se vinculó con el naturalista Enrique Lynch Arribálzaga (afamado entomólogo de la época). Éste lo presentó a su vez a Eduardo Holmberg, médico, naturalista y escritor argentino.

En 1882 Ambrosetti fue aceptado como miembro activo de la Sociedad Científica Argentina. Allí comienza una etapa de viajes y exploraciones, una de las primeras, la realizó al Chaco en 1885. El resultado de esa experiencia quedó luego inmortalizada en su famoso libro “Viaje de un maturrango”.

En Paraná actuó durante algunos años y publicó algunas notas de divulgación en diversos periódicos locales. Allí conoció a Pedro Scalabrini, quién contribuyera en 1884 con su colección particular a crear el Museo de Entre Ríos, Ambrosetti que participó activamente, donó algunas piezas de zoología, botánica y minerales, siendo nombrado jefe de estas secciones en tal Museo. Por entonces, aparecen también algunas publicaciones relacionadas con su tierra natal, entre las que se destacan algunas listas zoológicas de Entre Ríos y diversas contribuciones a las tortugas fósiles.

Ambrosetti también se vincula con Moreno, Ameghino, Cevallos y varias personalidades que lo alientan en sus actividades, e incluso le dan apoyo técnico financiero. Desde los años 1885 hasta fin del siglo, Ambrosetti realizó varios viajes a Misiones, visita los Valles Calchaquíes, Tucumán, Mendoza, Santiago del Estero y La Pampa central. Capitaliza y acumula una importante documentación y también atesora valiosos objetos de arte nativo, que serán la base de sus grandes colecciones e inspiración de brillantes artículos.

Las mejores y más prestigiosas publicaciones científicas de la época reciben las contribuciones de Ambrosetti, además periódicos locales de Entre Ríos ya mencionados, sus notas aparecen en diarios y revistas de alcance masivo.

Con Ambrosetti comienzan en nuestro país los trabajos sistemáticos referidos a la etnografía y gracias a su constancia aparecen las primeras publicaciones científicas que desarrollan las temáticas folklóricas. A poco de comenzar el siglo XX, Ambrosetti es una personalidad reconocida mundialmente. En 1902 participa del XIII Congreso Internacional de Americanistas en Nueva York. Desde allí viajó a Italia para cumplir con un encargo del gobierno Argentino de entregar una importante colección arqueológica. A su regreso, en Buenos Aires, su amigo Ameghino lo designó al frente de la sección Arqueología del Museo de Historia Natural. El Museo Etnográfico, del que fue profesor a partir de 1904 y más tarde su director, se enriquece con el aporte de su colección personal compuesta por más de 20 mil piezas.

En 1908 volvió a Europa, esta vez como delegado del Congreso de Americanistas en Viena, su participación junto a la de su esposa logran que se consagre a Buenos Aires como cede de próximos encuentros, de manera que en 1910 se celebró en esta ciudad el Congreso Internacional de Americanistas.

La polifacética obra de Ambrosetti, abarcó disciplinas diferentes, estudios históricos, etnográficos, lingüísticos, arqueológicos y antropológicos, en ellos nunca dejó de incluir trabajos sobre leyendas y supersticiones, lenguajes indígenas o la utilización de metales en la región norteña de nuestro país.

Pionero en el estudio del folklore nacional y primero en utilizar dicha terminología en el sentido estricto (el conjunto de tradiciones, leyendas, creencias y costumbres de carácter popular, que definen la cultura de una determinada región).

Fue designado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Buenos Aires, en 1910. Más tarde el Museo Etnográfico llevará su nombre. Ambrosetti murió tempranamente, a los 52 años de edad, un 28 de mayo de 1917.

Los entrerrianos tenemos la obligación de conocer su obra y recordar su vida.

(*) Gustavo Surt es periodista y músico. Vive y trabaja en Chajarí.

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