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OPINIÓN

Entre pesadillas y temores: el “cuco”

En el siguiente texto el profesor uruguayense Gustavo Sirota reflexiona sobre la irrupción del libertario y sus consecuencias, también cuestiona al actual Gobierno al que, reconoce, votó y militó, "alrededor de 19 millones de  argentinos (...). Cifras que avergüenzan y crecerán por el impacto de la devaluación y espiral inflacionaria post PASO".

 

Por GUSTAVO SIROTA (*)

Nota relacionada: "Excrementos humanos"

Para quienes nacimos promediando el siglo XX, la sola mención del “cuco”, la “solapa” o el “hombre de la bolsa” agitaba los peores temores. Cualquier atisbo de travesura o rebeldía claudicaba ante la posible presencia de tan pérfidos – imaginarios - personajes.

Hoy, en pleno siglo XXI, el “cuco” vuelve a aparecerse en nuestras peores pesadillas y nos perturba, amenazando quedarse con todo. Un monstruo que hemos construido y que fue votado por uno de cada tres argentinos en agosto, con posibilidades de llevarse puesto a sus rivales en octubre.

Nos parece un mal sueño que un candidato que asevera a los gritos que quien no comparte sus ideas “es una basura, un excremento humano” pueda ser acompañado por el voto de millones. No salimos del asombro al escuchar dislates como “uno puede elegir morirse de hambre”, el problema de la contaminación radica en “que no hay derechos de propiedad sobre el agua” o que la venta de órganos es factible “porque es un mercado más”.

En tanto, mientras despertamos de la pesadilla, sería un buen punto de partida admitir los errores cometidos y dejar de insistir con soluciones y nombres del pasado y del presente que ya no pueden solucionar nada.

Nos cuesta entender que a cuarenta años del final de la dictadura más terrible que asoló nuestro país, el negacionismo y la reivindicación del terrorismo de Estado sean parte de la agenda de campaña. Casi tan brutal como la reivindicación de las políticas del “menemismo” por boca de sus principales protagonistas, verdaderos lobos con piel de cordero, prometiendo más de lo que ya conocimos apenas tres décadas atrás.

Quizás intentar comprender el zarpazo electoral del candidato “libertario” no pasa solo por impugnar sus propuestas, inconsistentes muchas, irrealizables otras, poco racionales casi todas. Menos por invalidar la capacidad de sus votantes. Tampoco el enojo, la frustración o la desesperanza que anidan en nuestra sociedad alcancen para desentrañarlas razones de su cosecha electoral.

Inflación, inseguridad, tarifazos. Una dirigencia ocupada en disputas palaciegas y alejada de los problemas del día a día. Una deuda que agobia y condiciona cualquier proyecto superador. Caldo de cultivo del peor humor social y que amenaza convertirse en incontenible tempestad. No se puede tapar el sol con la mano. La diaria, la de la billetera y la heladera va mal, muy mal.

Vivimos una crisis estructural y sistémica. Tomando a Emilio Cafassi “hay un cuestionamiento radical de los modos de ejercicio de la ciudadanía, de sus concepciones ideológicas… hay un cuerpo social atormentado por las más brutales injusticias… pérdida de resguardos y derechos… que intenta – como puede - una búsqueda de relegitimar los espacios y representaciones democráticas”.

Podemos buscar culpables. Muchos. Macri, la deuda, la sequía, el covid, le guerra en Europa del este. Puede servir de consuelo o de explicación para los convencidos, pero las mayorías buscan, necesitan, soluciones. Con su voto han dejado claro que responsabilizan a quienes vienen gobernando desde que despuntó el siglo. Padecen el mal presente, lo sufren y quieren tener al menos la ilusión de que hay un mañana.

Los datos son incontrastables. Allí anida el núcleo del enojo, de la desazón, de la frustración. Cualquiera que tomemos muestra acabadamente el empobrecimiento y la caída en la calidad de vida de la mayor parte de los argentinos.

114 % de inflación interanual y más del 60 % acumulado en el primer semestre de 2023; con agosto, septiembre y octubre amenazando no bajar de dos cifras mensuales. Desde que asumió el actual gobierno – al que voté y milité – el precio de la carne se disparó entre 12 y 15 veces – según el corte -; casi 20 veces aumentó el precio del aceite de girasol, 1200 % la yerba por poner solo unos pocos ejemplos. La nafta super pasó de 49 a 296 pesos y podríamos seguir con la papa, el pan, los fideos, la leche.

Quizás sea tarde ya para asustar con el “cuco” a nadie. Y si el “cuco” gana, porque puede ganar, habrá que respetarlo porque allí lo habrán puesto los votos de nuestros compatriotas.

Alrededor de 19 millones de a argentinos son pobres, el 40,3 en el primer trimestre de 2023, seis puntos más- 34,2 - de igual período de 2022. Cifras que avergüenzan y crecerán por el impacto de la devaluación y espiral inflacionaria post PASO. La Universidad Di tella lleva la cantidad de hogares pobres al 43,4, el nivel más alto desde 2004.

La canasta básica total –incluye la canasta básica de alimentos y bienes y servicios no alimentarios como vestimenta, transporte educación y salud entre otros – se ubica en agosto según el INDEC en 248.962 pesos, cifra superior a muchos de los salarios que perciben quienes tienen trabajo. Marca como se han depreciado el poder adquisitivo y como muchos/as trabajadores perciben sueldos por debajo de la línea de pobreza.

Los jubilados y pensionados – poco más de siete millones - percibían en junio un haber medio bruto de 150 mil pesos. Dos de cada tres cobraban la “mínima” que era 85.938 pesos; lejos, muy lejos de la canasta básica que les permita acceder a un retiro digno. Peores condiciones aún son las de quienes perciben pensiones no contributivas – suman un millón cuatrocientas cincuenta mil-, que perciben ingresos menores aún.

El crecimiento del trabajo informal - trabajo remunerado que no está registrado, regulado o protegido por marcos legales o normativos -es otro fenómeno que no puede soslayarse. Según el INDEC era en el primer trimestre de 2023 el 35,5 por ciento – la OI.T lo sitúa en el caso argentino en 45 % -; siendo los trabajadores independientes monotributistas – casi dos millones de personas – y los trabajadores independientes del monotributo social los dos segmentos que más han crecido en los últimos doce meses.

Incluso ha empeorado el reparto del ingreso, ya que el 10 % más rico de la población del país ha mejorado sus ingresos reales y concentrado recursos, frente a una caída de los salarios formales y el aumento de los asalariados no registrados. Un verdadero capitalismo “hoodrobin”, que le quita a los que menos tienen para transferirlo a los sectores de mayores ingresos.

Por ahí, en estos datos, en las cifras que desnudan la realidad del día a día de los que habitamos este país se puede empezar a encontrar alguna explicación al fenómeno distópico y disruptivo que dejó la elección de agosto, y que amenaza tener un nuevo capítulo en octubre.

Quizás sea tarde ya para asustar con el “cuco” a nadie. Y si el “cuco” gana, porque puede ganar, habrá que respetarlo porque allí lo habrán puesto los votos de nuestros compatriotas.

Equivocados. Confundidos. Cansados de “los mismos de siempre”. Indignados con “la casta”. Obnubilados por slogans efectistas, deslumbrados con promesas vacuas. Cansados, indignados. No importa la razón. Pero si gana será un triunfo legítimo y democrático.

En tanto, mientras despertamos de la pesadilla, sería un buen punto de partida admitir los errores cometidos y dejar de insistir con soluciones y nombres del pasado y del presente que ya no pueden solucionar nada.

Como canta el juglar – Víctor Heredia – “aunque el daño es grave bien pudiera ser que podamos salvar todo el trigo joven si actuamos con fe y celeridad….”. Quizás sea tiempo de “intentar una solución que bien podría ser la unión de los que aún estamos vivos para torcer nuestro destino…”.

Y que regresen los sueños y el “cuco” siga siendo solo un recuerdo de nuestra infancia.

(*) Docente en nivel superior y universitario desde 1997. Director de Difusión Institucional – Universidad Nacional de Entre Ríos hasta 2020.Colaborador en medios escritos, radiales y visuales de Concepción del Uruguay, la región y de la provincia de Entre Ríos. Participó de ciclos y proyectos en medios nacionales como TV Pública y Canal Encuentro.

Autor - Publicaciones: “Los judíos de Concepción del Uruguay, una construcción comunitaria en un espacio urbano” – 2018 y “La República Fraternal – El legado de Juliá Tolrá” – 2018.

 

 

 

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