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Fábrica de cosechadoras lleva tres meses con sueldos adeudados y desde la firma acusan al sindicato

En la ciudad santafesina de Firmat, la tensión en torno a la fábrica Vassalli crece cada día. La empresa, propiedad del entrerriano Eduardo Marsó, de Colón, no se presentó en la audiencia laboral y solo envió una carta. La UOM reclama pagos urgentes y advierte que la protesta se intensificará.

Vassalli, otrora emblema de la industria nacional y que hace apenas un año y medio protagonizó la primera compra industrial de la era Milei, atraviesa un escenario de paro técnico y asambleas permanentes que paralizan la producción. La bronca se concentra en la falta de pagos: la empresa adeuda salarios desde julio, el medio aguinaldo y los aumentos paritarios, y todo indica que también incumplirá con agosto.

En la última audiencia convocada por el Ministerio de Trabajo de Santa Fe, la conducción empresaria volvió a dar señales de ausencia. En lugar de presentarse, envió una nota firmada por la abogada María Florencia Arietto, que acusó al gremio de medidas indebidas. La UOM Firmat, encabezada por Diego Romero, rechazó esa postura y denunció que la compañía directamente “desapareció” de la mesa de negociación, dejando a más de 280 operarios frente a un escenario crítico.

A través de redes sociales, Arietto expresó que "el sindicalista Abel Furlan titular de la UOM es el único responsable por las 280 familias de Vassalli que se van a quedar sin trabajo. Amenazar trabajadores para obligarlos a hacer una huelga que lleve a la quiebra a la empresa es criminal".

"Yo personalmente llame a la UOM nacional para explicarles la denuncia penal contra sus subordinados por compulsión a la huelga, amenazas, daño, lesiones y desbaratamiento de empresas, no quiso reunirse. Cagón y parásito. A fondo defendiendo a quien genera trabajo, a quien quiere trabajar y a la propiedad privada", agregó la abogada de la firma.

Deben $3 millones a cada trabajador

El sindicato advierte que cada trabajador acumula una deuda cercana a $3 millones, en una localidad que depende directamente del ingreso de la planta para sostener su economía. En este marco, la ausencia de la empresa en la negociación suma tensión a un conflicto que ya derivó en quema de cubiertas, retención de tareas y asambleas diarias en el acceso a la planta. Este viernes está prevista una nueva audiencia en la delegación Rosario del Ministerio, que aparece como instancia decisiva para encauzar la situación.

En paralelo, la compañía arrastra alertas financieras. Según registros del Banco Central, Vassalli suma cheques rechazados por más de $12 millones desde el año pasado, además de deudas con cargas sociales. El sindicato denuncia que los sueldos vienen pagándose en cuotas y con atrasos desde 2024, lo que generó un deterioro sostenido en el poder adquisitivo de los trabajadores.

De emblema nacional a símbolo de crisis

Fundada en 1949 por Roque Vassalli, la empresa llegó a producir más de mil cosechadoras anuales y compitió de igual a igual con multinacionales del sector. Sin embargo, en la última década quedó atrapada en un ciclo de cierres, reaperturas y cambios de dueños.

En 2020 pasó a manos de Esteban Eskenazi y Matías Carballo, quienes administraron la firma vía un fideicomiso, pero la crisis macro y la sequía de 2023 obligaron a ponerla en venta. El traspaso finalmente se concretó en enero de 2024, cuando el empresario entrerriano Eduardo Marsó, exdueño de la avícola Las Camelias y actual titular de la metalúrgica Albace, desembolsó u$s8 millones (con un pago inicial menor al 10% y el resto a cinco años).

En ese momento, Marsó prometió una inversión de u$s4 millones para reactivar la planta y “devolverle protagonismo” en el mercado. Hoy, esas promesas chocan contra la realidad de una fábrica sin capital de trabajo, con ventas en retroceso y sin un plan productivo a la vista.

El conflicto no se explica solo por la interna de la empresa. El mercado de maquinaria agrícola arrastra caídas en la financiación, competencia creciente de equipos importados y volatilidad en la demanda. Según la Asociación de Concesionarios (Acara), en julio se patentaron apenas 53 cosechadoras, 7% menos que el mismo mes de 2024, aunque el acumulado del año muestra un alza del 54,5% interanual. El crecimiento, sin embargo, fue captado principalmente por multinacionales como John Deere, Case IH y New Holland, mientras firmas nacionales como Vassalli siguen perdiendo terreno.

Mientras tanto, en Firmat, los trabajadores repiten una frase que se vuelve latiguillo: “solo queremos trabajar y cobrar”.

Fuente: Ámbito - El Entre Ríos

 

 

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