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Funerales de fuego

La práctica de la cremación de los muertos es tan vieja como la memoria de la historia.

 

(*) Por DANIEL DE MICHELE

Los ejércitos griegos la practicaban para despedir con máximos honores a los soldados muertos en la batalla luego de haber mostrado su bravura y su entrega a la causa.

Hasta los enemigos, respetaban ese ritual y permitían que vencedores y vencidos retiraran a sus soldados muertos de los campos de batalla para honrarlos a través del fuego sagrado de la cremación.

Solo después, se utilizó para funerales de personas afectadas por las epidemias en ciudades muy pobladas.

En la actualidad suele indicarse cremación como procedimiento sanitario en el Ébola y otras enfermedades epidémicas cuyo contagio puede aún producirse tras la muerte del afectado.

Algunas enfermedades de aquellas provocaban la muerte de más de 1000 personas por día, también requirieron cremación pues no hubo forma trasladar y sepultar tal cantidad de muertos, lo que obligaba a acumularlos por semanas, mientras los sepultureros trabajaban a destajo. Es el caso actual de la India, con una alarmante escalada de enfermos y muertos por día como no habíamos visto nunca aun con el covid.

Técnicamente los epidemiólogos usan el eufemismo "Exceso de mortalidad" para esta catástrofe sanitaria con una trepada salvaje de las curvas de incidencia. Ram Karan Mishra, el sacerdote a cargo de la cremación, usando las Escrituras Hindúes describe mejor lo ocurrido diciendo: "La Muerte es la única verdad".

Una amalgama de enfrentamientos políticos locales, extrema pobreza y gran vulnerabilidad de un sistema sanitario ya colapsado, explican el desastre expresado geográficamente por un ascenso vertical de las curvas de casos y mortalidad que provoca escalofríos.

Un hombre buscando a su hermano en la pila de muertos dijo: "Todos los que conozco han perdido a alguien por el virus." Mas aun, hay familias enteras cursando la enfermedad en este momento.

Excepcionalmente, algunos crematorios funcionan a gas. Desde el comienzo de los trabajos, se incineran unos 50 cuerpos al día, a una velocidad inferior a la necesaria para evitar el abarrotamiento.

El sitio de cremación es un espacio mayoritariamente masculino pues los hindúes todavía creen que solo un hijo varón tiene derecho a encender la pira funeraria de sus padres.

Grupos de jóvenes callando su dolor, se dividen tareas generadas por la cremación formando equipos.

Un grupo hace la fila para registrar el cadáver de su ser querido muerto. Otro equipo recoge de un establo los troncos racionados para construir su fuego y el tercer equipo asegura un espacio para iniciar la pira.

Por su lado, el gobierno hindú ha ordenado a Twitter, Facebook e Instagram que eliminen decenas de publicaciones. criticando su manejo de la pandemia.

Pero las imágenes gráficas de las cremaciones masivas han atravesado este muro de ruido, desinformación y propaganda, capturando situaciones con horribles detalles.

En los lugares reservados para dejar los cuerpos a la espera del fuego. la rutina es apilar los cadáveres de día y encender las piras por la noche usando leña de los árboles de la región. (Aman Sethi).

De pronto se encendió la primera pira, luego otra y otra. Lentamente, el sonido de cánticos y oraciones fue silenciado por el crepitar de las llamas que quemaban la madera seca. El calor se elevó en ráfagas, luego en olas y luego en una pared brillante y constante.

Cerca, un hombre de mediana edad con una camiseta a rayas dijo, señalando una pirámide de llamas:

-Esa es mi madre.

 

eljibaro2002@gmail.com

(*) Artículo publicado en la edición gráfica del diario "El Pueblo" de Villaguay.

 

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