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Gualeguaychú: coronavirus y disputas internas en el oficialismo

Desde la ciudad vecina, con más de 500 casos, el periodista Nahuel Maciel analiza cómo se vive la pandemia y asegura que la puja en el partido gobernante muestra su peor rostro: "el de relegar el interés general para que prevalezca el interés partidario".

 

Por NAHUEL MACIEL (Especial para EL MIÉRCOLES DIGITAL)

Ilustración principal: (Foto archivo del sitio oficial de la Municipalidad de Gualeguaychú).

 

La interna –siempre eterna y nunca resuelta- del Partido Justicialista en sus distintas nominaciones, atenta muchas veces con el sentido común, más allá de los posicionamientos políticos siempre saludables en democracia.

La relación (tensa, intensa y extensa) entre el gobernador Gustavo Bordet-Juan José Bahillo y Esteban Martín Piaggio, es un claro ejemplo de cómo el oficialismo erosiona su propio diálogo y refleja la puja por el poder.

En tiempos de coronavirus, donde se vive por primera vez en la historia una pandemia de carácter casi global y en la Argentina –también por primera vez en la historia- se decidieron cuarentenas a nivel nacional como nunca antes; esa puja o interna se muestra lejos de la mesura, muy cerca del oportunismo y con su peor rostro: el de relegar el interés general para que prevalezca el interés partidario.

Los ejemplos de la historia reciente serán más elocuentes y pedagógicos. Y se los trae a esta superficie, en el anticipo de la negación de la interna por parte de sus protagonistas que seguramente indicarán “que están ocupados en gobernar”, “que no piensan en las elecciones” (que serán el año próximo); “que no es momentos de internas” (cuando se sacan los ojos por un pedazo de centímetro en los medios de comunicación.

 

Primer cortocircuito

El 14 de marzo el diario El Argentino publicó bajo el título “Coronavirus: comenzaron los controles sobre los accesos a la ciudad”, la decisión adoptada por la Municipalidad de Gualeguaychú, en conjunto con el hospital Centenario, para disponer un operativo de control en los distintos accesos para aquellas personas que ingresan a la ciudad.

“Se los consulta por sus lugares de procedencia y por si presentan algún tipo de síntomas en prevención del coronavirus”, se indicó en ese momento, ocho días antes del 22 de marzo, fecha en que el Gobierno Nacional decretó la cuarentena obligatoria para todo el país y que duró catorce días que luego se fueron prorrogando con el tiempo.

“Con personal de Tránsito y de Inspección Municipal, se detiene a los distintos vehículos que ingresan a Gualeguaychú. El control tiene como finalidad brindar la información, y en el caso de que reúnan las condiciones epidemiológicas y clínicas, se contactará directamente al 107 para coordinar el procedimiento con las autoridades sanitarias”, se aclaró.

Del mismo modo que se controlaba en los accesos a la ciudad, se hicieron recomendaciones de similar carácter para el control en el paso fronterizo, justamente para que se extremen medidas de prevención.

Estos controles se hacían con la colaboración de la Jefatura Departamental de Policía.

Pero, desde el Gobierno de Bordet se subrayó en esos días que no se había dado la orden a la Policía para que colaborara con esos controles y que ese poder era una potestad indelegable del Ejecutivo entrerriano.

(...) la propagación del virus no se detuvo, pese a las buenas medidas adoptadas. El exceso de confianza y cierto hartazgo –sumado siempre a la presente grieta- hizo el resto (...).

La discusión duró varios días, entre idas y vueltas y, finalmente, el 19 de marzo, la Policía de Entre Ríos retomó su espíritu de colaboración frente a la pandemia del coronavirus con la Municipalidad de Gualeguaychú, y desde Paraná se les ordenó que retornen a los puestos de control de ingreso a la ciudad que había abandonado en la noche del miércoles 11 de marzo.

Así, en esos puestos de control, la Policía comenzó a “invitar” a los viajeros a completar un cuestionario sobre los datos personales de cada vehículo y sus integrantes, el cuadro de salud de las personas y el motivo de permanencia en la ciudad.

Luego salieron los justificadores de siempre y aclararon que la discrepancia entre el Gobierno Provincial y el Municipal no era político partidario, sino de orden constitucional. Para la Provincia el cierre de una ciudad es una disposición que deben tomar las autoridades sanitarias o por necesidad mayor, pero siempre desde el Ejecutivo Nacional.

Desde entonces, en Gualeguaychú el ingreso (el egreso es sin control) se hace por el Acceso Sur y el Norte (está cerrado Urquiza al Oeste) y esa labor se realiza de manera conjunta con las Fuerzas de Seguridad y es por tiempo indeterminado.

Último Cortocircuito

La última contradicción del Municipio y de la Provincia se vivieron en horas recientes.

El sábado 22, el Municipio de Gualeguaychú comunicó que se retornaba a la fase 1 como una medida preventiva frente al aumento incesante de casos de Covid-19 y ordenó el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO).

Sábado, domingo, lunes, martes y miércoles, fueron días en que Gualeguaychú no aparecía incluida en ninguna normativa provincial o nacional avalando dicha decisión.

El miércoles 25 se presentó Adolfo Solari en su carácter de presidente del Centro de Defensa Comercial e Industrial ante el Juzgado Federal Primera Instancia de la jurisdicción para plantear un Habeas Corpus, al sostener que veía amenazada su libertad porque la Municipalidad había anunciado medidas, pero no había respaldo normativo jurídico para ello.

Las enfermedades que se instalan como pandemias no se van por sí sola, sino que necesitan imperiosamente de las acciones humanas. Cambiar la lógica es indispensable para que haya menos lamentaciones para cuando llegue la vacuna.

“Desde el 22 de agosto hasta las 19.25 del día de la fecha (por el miércoles 26) no se había publicado alguna normativa que incluyera a Gualeguaychú en el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio”, reconoció en su resolución el juez, aunque declaró al Habeas Corpus en abstracto, por las siguientes acciones al momento de decidir su resolución, luego de escuchar a las partes involucradas, dice el escrito judicial:

1) El gobernador Gustavo Bordet, “puso en conocimiento que no existe norma vigente que haya incluido a la ciudad de Gualeguaychú en aislamiento social, preventivo y obligatorio” de conformidad al DNU 677/202.

2) El Fiscal de Estado, Julio Rodríguez Signes, “informó que todas las ciudades de Entre Ríos en encuentran encuadradas en el Capítulo Primero del DNU 677/2020 hasta el 30 de agosto del año en curso”.

“Se desprende de dicha contestación que el encuadramiento de cualquier población de Argentina en situación de aislamiento o distanciamiento debe ser definido por el Poder Ejecutivo Nacional o por la autoridad delegada a tal efecto”, sostiene el escrito.

3) A las 21.35 del miércoles 26 de agosto, el juez Viri recibió una copia de la Resolución N° 3120 de la Ministra de Salud de la Provincia, Sonia Velázquez, “en la que se declaró a la ciudad de Gualeguaychú como zona comprendida dentro del aislamiento social, preventivo y obligatorio mientras y hasta tanto la situación epidemiológica se mantenga conforme lo dispone el Artículo 10° y siguientes del DNU 6777/20 del PEN y la autoridad Municipal y sanitaria así lo requieran, debiendo dicha situación ser específicamente monitoreada por el Nodo local y mantener informado al COES Provincial”.

También se dejó establecido en esa Resolución de Salud de la provincia que el Municipio, “en base a sus facultades constitucionales y legales autónomas que le caben, deberá disponer las modalidades de su ejecución conforme a las normas vigentes y al estado sanitario de la población en relación a la enfermedad del Covid-19, manteniendo las excepciones establecidas en el Artículo 12°” del DNU 677/20.

4) Finalmente, a las 22:15 (siempre del miércoles 26), el juez Viri recepcionó el decreto presidencial N° DCTO-2020-700-APN-PTA en el cual se establece que el Departamento Gualeguaychú “se encontrará alcanzado por las disposiciones del aislamiento social, preventivo y obligatorio previstas en el Capítulo Dos del Decreto N° 677/2020 a partir del dictado de la presente medida y hasta el día 30 de agosto inclusive, entrando en vigencia desde el día de su dictado”.

La interna ciudadana

No sólo la dirigencia política está de permanente interna. Los ciudadanos disputan a su manera la suya, agitando los fantasmas de un lado y otro de una grieta que ya se asemeja a una herida social difícil de cerrar con una dirigencia que no sabe estar a la altura de la historia.

Parece una obviedad, pero el Covid-19 no se comporta de la misma manera en China que en Europa, en Estados Unidos, en Brasil o en Argentina. Tampoco en Jujuy que en Tierra del Fuego, en el AMBA como en Entre Ríos. Y mucho menos el departamento Feliciano (que no ha tenido hasta ahora ningún caso) que en Paraná, Gualeguaychú o Uruguay, para citar unos pocos ejemplos.

Porque, aunque las sociedades se parezcan en sus grandes rasgos culturales e incluso compartan hitos en la construcción de su historia, los comportamientos ciudadanos difieren de una comunidad a otra.

Nadie duda del acierto de una cuarentena temprana, que permitió –entre otras ventajas superlativas- fortalecer al propio sistema de Salud, que ya venía con un debilitamiento muy importante.

Pero, la propagación del virus no se detuvo, pese a las buenas medidas adoptadas.

El exceso de confianza y cierto hartazgo –sumado siempre a la presente grieta- hizo el resto: las presiones sectoriales y la anuencia de la dirigencia política adhirió al concepto de que estaba bien percibir que “lo peor ya había pasado”, cuando en realidad “estaba por venir”.

Así, se habilitaron una serie de actividades justo en el pico más intenso de la pandemia. Los contagios –y con ello la muerte- no tardó en golpear en los hogares. Sin embargo, las autoridades se siguen felicitando entre ellos por el comportamiento ciudadano. No se entiende.

A nivel ciudadano, los comportamientos sociales son disímiles. Los “protocolos” se respetan en los primeros cinco minutos de producirse el encuentro entre dos personas. Primero se saludan (barbijo mediante) con los codos o chocando los puños levemente o similares gestos. Luego uno se saca a medias el barbijo para hablar, el otro lo imita. Y cuando se despiden lo hacen como lo hacían siempre: a los besos y abrazos. “Lo que pasa es que él se cuida y yo me cuido y por eso nos tenemos confianza”, dice la justificación. Absurda, pero tranquilizadora de conciencia.

¿Es raro? En absoluto. Nuevamente la historia se presenta como maestra de vida.

Imagine lector a un estudiante universitario. Joven. Instruido. Con acceso a las múltiples plataformas de comunicación social. Con vida social activa. Esa persona sabe que el profiláctico previene enfermedades de transmisión sexual (además de ser un método anticonceptivo). Sabe esa información. La comprende. Es más, tiene acceso gratuito al condón. Sin embargo, no lo utiliza en términos generales y se expone y expone (de manera cruel y silenciosa) a quien supuestamente ama.

Con el coronavirus el comportamiento ciudadano es similar al de ese estudiante universitario. Se accede a la información del distanciamiento social, preventivo (y obligatorio); se comprende que hasta que haya una vacuna es la mejor prevención; pero, sin embargo, se boicotea ese concepto de salud y se expone así mismo y a quien dice amar.

En Gualeguaychú ese comportamiento es el que prevalece por el momento. Y no hay atenuantes. Las enfermedades que se instalan como pandemias no se van por sí sola, sino que necesitan imperiosamente de las acciones humanas. Cambiar la lógica es indispensable para que haya menos lamentaciones para cuando llegue la vacuna.

Gualeguaychú es una ciudad que tiene muchas oportunidades para su desarrollo: es industrial, agropecuaria, comercial, turística, de servicios, universitaria, con una presencia estatal importante, es una ciudad cultural y ambiental, entre otras caracterizaciones que se consolidaron a lo largo de su fecunda historia. Son alas y al mismo tiempo raíces. Si un sector se debilita, hay otro que lo sostiene. No depende de uno solo ni siquiera de dos o tres. Es un potencial que incluso se enriquece por una constante (inamovible) como es su ubicación geopolítica al estar en el corazón del Mercosur y ser puente en el Corredor Biooceánico y tener rápidas conexiones con Buenos Aires y el paso internacional, entre otras ventajas superlativas.

Es también una ciudad solidaria, con más de 300 ONG activas y una comunidad que hoy debe construir su mejor expresión original. Ser original no es una extravagancia, sino volver a un origen, a una fuente. He ahí las respuestas a esta realidad inquietante. Así como el río avanza siguiendo sus propias huellas, los pueblos deben avanzar siguiendo su memoria.

 

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