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OPINIÓN

Juan Martín Garay plantea la discusión y necesidad de "La unidad en la diversidad"

"A la vista está que en este tiempo existe una poca o nula tolerancia al disenso. Y cuando se privilegian los conflictos se termina dañando a la unidad, por eso la unidad debe ser siempre superior a cada uno de los conflictos", señala el funcionario y dirigente justicialista Juan Martín Garay.

Por JUAN MARTÍN GARAY (*)

Según Almafuerte, “a veces un gran destino está dormido, viene el dolor y lo despierta”. Para el presente electoral, bien vale la enseñanza de Don Arturo Jauretche cuando opina que “presentarse y mantenerse en el cargo son dos cosas diferentes. Mantenerse implica honor, integridad, atemperar cada acto con sabiduría. En cambio presentarse no requiere nada de eso, es un juego de suma cero y ganar es lo único que importa”.

Alejandro “el Gallego” Álvarez, como cuadro y formador del Movimiento Nacional Justicialista, además de crear una organización política de relevancia en su tiempo y con amplio despliegue que perduró en sus discípulos incluso al hoy día, inventó el término político de “juntidad”; o como decimos en esta reflexión política del domingo “unidad en la diversidad”.

Para John William Cooke: “La unidad es indispensable y será un paso previo al triunfo popular. Lo principal es: ¿para qué hacemos la unidad, cuáles son los objetivos cercanos (como por ejemplo las elecciones) y cuáles los grandes objetivos? Unidad para simple usufructo politiquero, no. Sí, en cambio, para dar las grandes batallas por la soberanía nacional y la revolución social. La unidad exige un claro propósito y una estrategia común variada en su aplicación pero, no aguada por malabarismos palabreros. Es, a nuestro juicio, lo mínimo que podemos ofrecer".

La unidad

Pensar en los objetivos y necesidades es la clave para abordar con profesionalidad y compromiso sincero el contexto electoral en el que nos encontramos inmersos, pues la unidad como tal, abarca diversas cuestiones relacionadas a ella para poder construir la transformación social positiva que se reclama incluso desde el subconsciente y con un único objetivo puesto al servicio de un verdadero interés, el que necesita el pueblo para ser feliz. Por eso es necesario buscar la unidad del todo, en esa diversidad que existe y se conoce, porque el todo siempre será superior a las partes que la componen, entender esto es importante para los gestos de grandeza y humildad que se necesitan mucho hoy por hoy.

A la vista está que en este tiempo existe una poca o nula tolerancia al disenso. Y cuando se privilegian los conflictos se termina dañando a la unidad, por eso la unidad debe ser siempre superior a cada uno de los conflictos. Hay que actuar de manera diligente e inteligentemente, pues los conflictos y tensiones pueden alcanzar incluso un estado superlativo que complique el arribo de una sana síntesis de “juntidad”.

En función de ello, no debemos dejar reprimir cualquier manifestación de la conciencia popular, porque la historia nos ha enseñado que los pueblos tienen conciencia de sus propios problemas -o al menos deberían tenerla-, y esos problemas se deben resolver en función de los verdaderos intereses que el mismo pueblo defiende y manifiesta, a veces callado, a veces a gritos.

La coincidencia

Debemos ser cada día más generosos para ofrecer en el encuentro armonioso del saber y el amar, un amplio espectro de coincidencias para que de una buena vez todas las discusiones respecto de aquellos aspectos sobre los cuales ya deberíamos estar de acuerdo se terminen definitivamente. Porque sino todo se complica cuando llegamos al máximo nivel de hartazgo social.

Por eso es imprescindible que comprendamos la presencia central del consenso, sin exclusiones de los distintos sectores que componen una misma cosmovisión de la vida en comunidad, algo que no responda como reacción al intento forzoso de una indebida generalización de principios meramente partidarios. Estos son los motivos que nos deben alentar a obtener la coincidencia necesaria para trazar una política de pensamiento y acción, donde la grandeza del país y la felicidad del pueblo argentino sean dos objetivos esenciales. Objetivos centrales que cierta dirigencia parece haber olvidado.

Partiendo de esa premisa podremos empezar a construir esa unidad en la diversidad, con criterio e inteligencia. Sólo necesitamos unanimidad conceptual para hacer lo que la mayoría decida. Vale decir, la conformación de una unidad de concepción y de acción. Las grandes líneas de coincidencia solo pueden partir de un sólo lugar como siempre lo han hecho, desde el Pueblo, ¿cómo? “manifestándose a través de organizaciones de pacífica convivencia republicana y en personas que las representen” dice Perón.

Lo actual

Enfocarse fundamentalmente en la integración de la diversidad es lo importante como contrapunto a ciertas acciones que motorizan la desintegración y que se llevan a la práctica habitualmente por acción deliberada o por simple comportamiento humano desinteresado. Dice Jauretche con total vigencia que “lo actual es un complejo amasado con el barro de lo que fue y el fluido de lo que será”. Necesitamos de una unidad multiforme que sea fruto de la diversidad reconciliada como prometedora síntesis para pasar de las palabras a los hechos y fundamentalmente del deber ser al ser.

En clave electoral, dos cuestiones son de importancia en una visión abstracta para el análisis general de las cosas si se pretende seguir siendo gestión: 1) la esperanza que se debe volver a representar en la gente y 2) la necesidad de un Justicialismo movilizado bajo un marco de “juntidad” o unidad en la diversidad.

Hay que terminar con las obsesiones por cuestiones limitadas y particulares, de egos que sólo tiene como visión el propio ombligo. Debemos ampliar la mirada para darnos cuenta que un bien mayor nos beneficiará a todos. Porque sencillamente nadie sobra, todos hacen falta y cada uno tiene algo que aportar para no perderse en el camino. La unidad en la diversidad deberá ser una amalgama que sea representada desde el convencimiento pleno de la Verdad Peronista N°8 si quiere ser una válida opción que despierte esperanza en la gente: “Primero la Patria, después el Movimiento y luego los Hombres” (y Mujeres).

(*) Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Concepción del Uruguay desde el 2019. Presidente de Bloque Concejales del PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

 

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