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La cocaína de Latinoamérica inunda a Europa como nunca

El creciente tráfico de esa droga desde América Latina bate récords en el viejo Continente. Ahora encontraron la mayor carga de la historia que viajó de Ecuador a los Países Bajos. Amberes y Rotterdam son las dos puertas de entrada más comunes. La violencia crece.

 

Por TOMÁS MICHI (*)

Narcotráfico. Una negocio ilegal que cada día crece en el mundo. Más allá de todo lo que se habla de lo que ocurre en ciudades como en Rosario, en la provincia de Santa Fe, el crimen organizado extiende sus tentáculos en distintos lugares del país, de la región, del continente y del Mundo.

El tráfico de esas sustancias ilegales funciona en la clandestinidad como si fuese un comercio cualquiera: importación, exportación, pelea por los precios y, después de todo eso, el lavado del dinero sucio obtenido. Y muchas veces aparece teñido de muertes en todo ese proceso. Lo ciento es que, pese a los miles de millones de dólares que año a años se invierten en la lucha contra el narco, todo eso parece en vano. El negocio no para de crecer. Y gran parte de eso transita desde América Latina a Europa. Un dato que lo grafica: en el mes de julio, la Unión Europea informó que se batieron todos los récord acerca de las incautaciones de cocaína en su territorio y que provenía de Latinoamérica: confiscaron 303 toneladas.

Esa droga ingresa en el viejo Continente en especial por dos puertos: Rotterdam, en los Países Bajos, y Amberes, en Bélgica. Son las dos puertas de entrada más importante de la cocaína que parte desde América Latina. Esa situación no sólo puso en alerta a las autoridades por las consecuencias en la salud de los ciudadanos sino también por el incremento de los episodios de violencia, vinculados a esa problemática.

En los Países Bajos, por ejemplo, ha habido amenazas de todo tipo en los últimos tiempos. Uno de los hechos más resonantes fue el caso de un abogado que representaba a un testigo en el juicio de un presunto mafioso de la droga y el periodista Peter R. de Vries, confidente del testigo. Como así lo son aquellas amenazas contra la heredera al trono holandés, la princesa Amalia, que la llevaron el año pasado a abandonar su alojamiento de estudiante en Ámsterdam y recurrir a los estudios en su casa.

El tráfico de esas sustancias ilegales funciona en la clandestinidad como si fuese un comercio cualquiera: importación, exportación, pelea por los precios y, después de todo eso, el lavado del dinero sucio obtenido.

Sólo este año, a principios de marzo, el Gobierno de Ecuador incautó casi dos toneladas de cocaína que iban a ser enviadas a los Países Bajos. "Esto es algo extremo relacionado al crimen organizado. Se puede hoy decir claramente que hay conexiones entre la industria del tráfico de cocaína entre los Países Bajos y Latinoamérica", afirmó a DW Pieter Tops, académico de la Universidad de Tilburg, quien también se ha desempeñado como profesor de la Escuela de Policía holandesa.

En ese país europeo, trascendió este viernes que incautaron una cifra récord en cocaína: ocho toneladas en un contenedor de plátanos procedente de Ecuador. De acuerdo a la Fiscalía, la droga tenía un valor estimado en la calle de 600 millones de euros. El anuncio del operativo se dio a conocer un día después de que el candidato presidencial ecuatoriano Fernando Villavicencio fuera asesinado de un disparo en un acto político.

Villavicencio era conocido por haber hablado en distintas ocasiones en contra de los cárteles de la droga y la corrupción en la nación sudamericana. La exportación de sustancias ilegales a través de los puertos costeros de ese país desataron una ola de violencia que no se había visto en décadas.

El mes pasado, el alcalde de la ciudad portuaria de Manta fue asesinado a tiros, lo que llevó a que el 26 de julio, el presidente Guillermo Lasso declarara el "Estado de Emergencia" en dos provincias y en todo el sistema penitenciario del país, allí donde las guerras narcos ya provocaron más de 400 muertes entre los reclusos.

Para entender la actualidad del narcotráfico en Europa, no se puede pasar por alto al Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías (EMCDDA) y la Agencia Europea para la Cooperación Policial (Europol). El 6 de mayo de 2022, esos organismos señalaron que la cooperación entre las bandas europeas y latinoamericanas, particularmente de México y Colombia, desemboca en la producción, consumo y tránsito de cocaína y metanfetaminas de alta calidad en Europa.

En ese sentido, el profesor adjunto del Centro Europeo de Estudios de Seguridad George C. Marshall, un centro regional del Departamento de Defensa de los EE. UU. en Alemania, Martín Verrier, explicó que "la superproducción de cocaína en Colombia impulsa a las organizaciones criminales a mirar mucho más a Europa, donde además el precio de la cocaína es superior al de los Estados Unidos".

Los países que son los mayores productores de cocaína son Colombia, Bolivia y Perú; no obstante, el estudio de la EMCDDA indica cómo ahora se está procesando la cocaína en Europa, principalmente en Bélgica, España y los Países Bajos.

"Este influjo creciente en Europa se ve reflejado en las estadísticas del EMCDDA, donde se observa crecimiento de la pureza en la cocaína incautada, lo que demuestra un crecimiento de la oferta en las calles", siguió Verrier.

"La base de cocaína que se usa en Europa se importa en materiales portadores, químicamente ocultos dentro de la estructura de materiales como plásticos, carbón vegetal y pulpa de cacao, y de esta manera hace que la cocaína sea más difícil de detectar por las fuerzas del orden", añadió Laurente Laniel, analista científico principal del EMCDDA.

En un estudio realizado en 2017 surgió que la ciudad europea con mayor consumo de cocaína per cápita es Barcelona. Según el Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías (EMCDDA), que comenzó a medir el tema desde 2011, la ciudad española registró casi un gramo diario por cada mil habitantes. Le siguieron Zurich (Suiza), Amberes (Bélgica), St Gallen Hofen (Suiza) y Ginebra (Suiza). El top 10 lo completan Bristol (Reino Unido), Amsterdam (Países Bajos), Basilea (Suiza), Berna (Suiza) y Dormunt (Alemania).

Desde el Observatorio señalaron que el método que utilizan para calcular el consumo se basa en el análisis de aguas residuales no tratadas que recogen de las alcantarillas.

Así, la cocaína que sale de América Latina hacia Europa se ha multiplicado, haciendo crecer un negocio ilícito que se traduce en violencia y muertes. Y que ahoga todas las pretensiones de los gobiernos para acorralar a ese tipo de crimen organizado. Lejos de conseguir algún resultado positivo, esos Estados ven cómo el narcotráfico crece. Batiendo récords nunca vistos. Inundando al viejo Continente de cocaína que recorre miles de kilómetros desde Latinoamérica. En una nueva derrota de la Humanidad.

(*) Artículo publicado en Mundo News. Se reproduce por gentileza de su autor.

 

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