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La Iglesia le cobrará alquiler a un jardín de infantes y a un centro de salud públicos

En plena pandemia y tras décadas de funcionamiento e inversiones municipales, la Iglesia Católica decidió cobrar el alquiler del centro de salud y de un jardín de infantes públicos en un terreno de su propiedad en el barrio La Concepción, lo que desató la polémica. Mientras, el Estado local se hace cargo del consumo eléctrico de la Basílica y la Casa Parroquial.

 

Por J.R.D. de EL MIÉRCOLES DIGITAL

Fotomontaje de tapa: facebook de Centro de Atención Primaria de Salud (CAPS) y Jardín Maternal Municipal ‘Pelusín’.

El barrio La Concepción, uno de los más más antiguos y tradicionales de La Histórica, cuenta con el Centro de Atención Primaria de Salud (CAPS) en Malvar Pinto y 21 de Noviembre y, sobre calle Rivadavia, con una unidad de educación inicial: la conocida popularmente como Jardín Maternal Municipal ‘Pelusín’. Ambas instituciones cumplen una función social destacada en esa barriada. Incluso antes funcionó allí un centro de contención para las familias que sufrían las inundaciones en épocas anteriores a la construcción de la Defensa Sur.

Esos edificios, que son administrados por la Municipalidad de Concepción del Uruguay, están construidos desde hace varias décadas sobre terrenos de la Capilla La Concepción, que depende de la Iglesia San Vicente.

Hace meses, desde el Obispado de Gualeguaychú decidieron que la Municipalidad abone un alquiler por el uso de ese espacio. Lo consideran “un hecho justo” y subrayan que no se trata de un desalojo. Las reacciones de los vecinos hacia la Iglesia no se hicieron esperar: “Egoísta”, “poco solidaria”, “falta de empatía y compromiso social”, fueron algunas de las definiciones vertidas en las redes sociales.

"Esto se hace con el aval y el diálogo del Obispado de Gualeguaychú" (sacerdote Héctor Raúl Laderach).

Si bien no es ilegítimo el pedido de la Curia, la indignación se basa en que el reclamo se da en momentos de plena pandemia, mientras el Estado necesita de esos recursos para otras prioridades. Como condimento, no se puede obviar que el Municipio uruguayense se hace cargo de compromisos de propiedades de la Iglesia Católica, al hacerse cargo del costo de la energía eléctrica de la Basílica Inmaculada Concepción y su casa parroquial, ambas ubicadas en la manzana frente a la Plaza Francisco Ramírez, la principal de la ciudad.

Desde el Ejecutivo local reconocieron a El Miércoles Digital que accederán a abonar los alquileres reclamados mientras buscan otro lugar en ese mismo barrio donde edificar para que sea “enteramente de dominio municipal”.

“No es una injusticia”

“Hace unos meses hubo gestiones ante la Municipalidad para hacer una regularización jurídica y económica, tanto del centro de salud como del jardín maternal, se busca hacer un contrato”, justificó el sacerdote de la Capilla San Vicente, Héctor Raúl Laderach, ante la consulta de este medio.

“Eso es de la Iglesia. Por ende, recibir un monto por parte de la Municipalidad no es ninguna injusticia ni nada por el estilo. Es algo se habló en buenos términos en estos meses. Estoy acá desde hace poco tiempo. Hay una ocupación de hecho por la Municipalidad, por eso es bueno dar esa regularización. Esto se hace con el aval y el diálogo del Obispado de Gualeguaychú”, se explayó luego, y pidió: “No estaría bien que se inicie una campaña de desprestigio hacia la Iglesia”.

El prelado remarcó: “Lo que hemos planteado con claridad es que no buscamos un desalojo ni que se rompa la continuidad de esa actividad, ni tampoco poner un límite de tiempo. Obviamente, que todo lo que la Iglesia recibe en estos meses como ingreso se invierte en tantas cosas como mantenimiento y refacciones edilicias”.

Por su parte, el secretario de Gobierno de la Municipalidad local, Juan Martín Garay, confirmó a este sitio que recibieron la novedad “con sorpresa”, pero que ante la postura de la Iglesia concretarán un contrato de alquiler y adelantó que “se verán alternativas a futuro; por ahora, en función de los vecinos del lugar, priorizamos sostener el centro de salud y la unidad de educación inicial. Se acordó un monto menor a lo que pidieron”, indicó el funcionario.

La historia del centro de salud

Al centro de salud asisten unas mil personas mensualmente y no sólo atiende a los vecinos de La Concepción, también acuden desde otros barrios, como La Quilmes, Puerto Viejo e incluso del centro de la ciudad. Además de atenderse allí, retiran medicación, vacunas, leche y se hacen consultas personalmente o remotas (llamadas, mensajes por celular y por la página de Facebook).

La historia de ese centro de salud está intrínsicamente relacionada con la Capilla La Concepción, y esta a su vez con los orígenes de la ciudad, desde las épocas coloniales. Pero recién en la década del ’40, del siglo XX, empezaron a pensar en la salud, cuando crearon una comisión de apoyo a la capilla planificando incluir la oferta de un consultorio de atención médica.

A mediados de los 70 la Municipalidad abrió una sala de primeros auxilios en inmediaciones a la capilla, pero a raíz de las habituales inundaciones que aislaban a este dispensario, una comisión pide al entonces presidente municipal Carlos María Scelzi, durante su última gestión (1987-1991), el traslado del centro de salud al predio de la Capilla, a cambio de que la Comuna le construya la casa del cuidador de la misma. Esta parte edilicia actual, brindada al Centro de Salud, fue construida en 1950, y su funcionalidad estaba destinada a la Secretaría de la Capilla y una sala de costura. En 2007 se realizó la última gran reforma edilicia, en la que se construyeron una sala espera, dos baños y un consultorio de enfermería. Durante la gestión de Carlos Schepens (2011-2015), a través del Presupuesto Participativo, se colocaron las rejas de seguridad.

De albergue a jardín

El lugar donde funciona el actual jardín de infantes fue concebido como refugio para las personas afectadas con las inundaciones que azotaban al barrio, previo a la construcción de la Defensa Sur, en 2006.

Un año más tarde ese albergue fue destinado al uso de jardines de infantes. Tras inversiones del Estado a través de diferentes programas nacionales, provinciales y municipales lo fueron modernizando. Llegó a tener 60 niños y niñas en edad de ciclo inicial en tiempos previos a la pandemia. Siempre, desde sus orígenes, el servicio fue gratuito.

Iglesia-Estado

Ya en la segunda década del siglo XXI se hace cada vez más necesario profundizar sobre la separación de Iglesia-Estado.

Situaciones como estas, donde una institución como la Iglesia Católica, que por su injerencia social tuvo el aval en su momento para que el Estado municipal invierta en sus terrenos para construir y brindar un servicio social, ahora queda en posición de dominio para ejercer una extorsión de esta naturaleza, en la que en síntesis plantea: “O pagás o te mudás”. Esto al mismo tiempo que la milenaria institución recibe subsidios multimillonarios desde el Estado nacional y el propio Municipio se hace cargo de algunos de sus compromisos en Concepción del Uruguay.

Es momento que las iglesias no intervengan en los asuntos públicos ni el Estado en los asuntos de las iglesias, como dice el lema de la campaña nacional: “Iglesia y Estado: asuntos separados”.

 

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