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"Manu, a los 39 años, dejó el alma en la cancha. Para muchos es el mejor deportista de la historia del deporte nacional, y lo comparan con Maradona, Messi, Vilas o Fangio en vez de disfrutarlo y pensar en lo bueno que los demás también son argentinos".
OPINIÓN

La magnitud de la despedida opacó la estadística

Iba a suceder algún día y ese día llegó. En los Juegos Olímpicos de Río 2016 se termina el ciclo de la Generación Dorada del básquetbol argentino, quizá de lo más importante y hermoso que le haya tocado vivir al deporte de nuestro país. Los últimos partidos de Manu Ginóbili y Chapu Nocioni hacen que la derrota y eliminación ante Estados Unidos, previsible por cierto, queden en eso.

 

Por MAURICIO GALARZA

Se termina una etapa que ojalá que no lleve demasiado tiempo poder regenerar. Muchos pensaron que España 2014 fue el fin de esta camada brillante de jugadores pero está claro que no es así, el cierre fue éste porque el equipo jugó con la misma mística: la de ganar, la defender los valores de equipo y la camiseta; la de dejar bien representado al país adentro y afuera de la cancha.

Las lágrimas contenidas de Ginóbili en el abrazo con Nocioni lo resumen todo. A quién no se le hizo un nudo en la garganta, o sintió algo en el estómago o se le vidriaron los ojos? A quién no?! Ese abrazo simbolizó lo que durante 15 años nos han transmitido, emociones con este deporte fantástico y períodos llenos de éxitos donde se alcanzaron logros importantísimos para el país que también es campeón Mundial (1950).

Manu, a los 39 años, dejó el alma en la cancha. Para muchos es el mejor deportista de la historia del deporte nacional, y lo comparan con Maradona, Messi, Vilas o Fangio en vez de disfrutarlo y pensar en lo bueno que los demás también son argentinos. Todavía nos queda la NBA para verlo pero cómo se lo va extrañar con la celeste y blanca.

Y así como se fueron otros con las espaldas llenas de conquistas, ahora son estos dos y más adelante llegará el tiempo de Scola y Delfino, quien dejó atrás una lesión para volver a jugar con Argentina. Como leí por ahí, a la Generación Dorada no se le puede pedir ni un vaso de agua; al contrario, hay que agradecerles todo lo que nos han dado. Si hasta nos habían hecho ilusionar con dar más batalla en esta olimpíada pero no pudo ser.

Seguro que va a costar volver a juntar una camada así, pero ya hay quienes empiezan a asomarse como los futuros emblemas. Mientras el recambio se da nos quedaremos con todas las alegrías que nos han dado estos tipos, deportistas al 100% y ejemplos además de buenas personas. Esto los hace más grande todavía. Gracias y más gracias. Por siempre.

 

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