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ELECCIONES 2021

La paliza al peronismo en La Histórica y los desafíos que vienen

Algunos apuntes tras la elección del domingo 14 de noviembre, en base a datos y evidencia, pero también a ciertas perspectivas que escapan de la superficialidad. O eso intentan.

 

Por A.S. (*)

 

¿Se puede analizar lo ocurrido en cada región de la provincia por separado, respecto de las elecciones del pasado domingo 14 de noviembre? Claro, cómo no. Pero como en todo fenómeno complejo –cualquier hecho o proceso social lo son– siempre hay muchos factores que convergen.

Por eso, por lo de la complejidad, no es recomendable mezclar criterios, como lo hace buena parte de la dirigencia política entrerriana, interpretando que el rechazo a la lista del oficialismo entrerriano encabezada por Cresto es, sobre todo, un rechazo a los referentes locales de ese mismo partido. O viceversa: esa tendencia a creer que si en una ciudad arrasó Frigerio, entonces sus referentes locales se fortalecen también, con lo cual los macristas también revisan sus porotitos. Quizás ese tipo de esquema fuera útil en el pasado, pero…

Ocurre que las evidencias conducen a otras conclusiones. En Concepción del Uruguay se repite el fenómeno de que el peronismo se impone con comodidad en las candidaturas locales y provinciales pero el macrismo lo hace (y también con comodidad) en las categorías nacionales. A la inversa no ocurre. Y es la quinta elección consecutiva en que se da. De modo que aquel esquema no sirve.

El consultor Jorge Majluff lo dijo hace poco entrevistado por El Miércoles Digital: “Todas las elecciones legislativas, no esta en particular, todas las que hemos tenido desde 1983, son en gran medida un plebiscito al gobierno nacional. La gran mayoría del electorado, vota Macri sí o Macri no, Alberto sí Alberto no, como en la anterior votó Cristina sí Cristina no. El eje nacional es el gran motivo para decidir el voto, y los armados locales, los candidatos, la militancia y todo lo demás, en mi opinión, tiene un peso muy bajo”.

Pese a eso, se suele insistir en el análisis respecto si el intendente éste o aquél resultaron favorecidos por el resultado, o cuánto incidieron en la elección. Y lo cierto es que en Concepción del Uruguay, el peronismo gobernante tampoco pudo “remontar” la paliza de las PASO, en donde la coalición macrista-radical le había sacado nada menos que 20 puntos de diferencia.

El tibio intento de meterle épica a un PJ golpeado en las primarias, a un peronismo confundido por la pérdida del favor popular –en las caras de fiscales y referentes se volvió a ver que no están acostumbrados a perder elecciones–, consistió básicamente en mostrar más a su candidato. Al delfín concordiense de la familia Cresto lo hicieron participar de inauguraciones en las que poco tenía que ver –como la Defensa Norte en Concepción del Uruguay– le dedicaron páginas enteras en sus medios locales adictos. No sirvió para mucho: la diferencia en contra se estiró dos puntos más.

En Concepción del Uruguay la cantidad de votantes se incrementó apenas respecto de las PASO. El dato más notable de la elección fue que las dos fuerzas principales mejoraron su performance, aunque la lista opositora sumó más. Ambas crecieron en desmedro de las opciones minoritarias. Casi el 52% de los votos obtuvo la lista 502 Juntos por Entre Ríos, liderada por el porteño Rogelio Frigerio –quien ni siquiera tiene casa en Entre Ríos segun destacó Análisis al obtener las declaraciones juradas de los candidatos– contra el 47 obtenido en las PASO. Y la lista peronista, que en las primarias llegó al 27%, ahora rozó el 30%.

"¿Hubiera cambiado algo con nombres uruguayenses en la boleta? Queda para la mera especulación".

No obstante la paliza fue aun mayor: 22 puntos, nada menos, fue la diferencia entre ambas.

Pero ¿qué pasó? El peronismo había juntado a toda su tropa. Todos los “ismos” locales que se despliegan en la panoplia del peronismo uruguayense (cualquier cacatúa se transforma en “ismo” con solo presentarse a internas) se reunieron en torno a la figura del intendente Martín Oliva y de las candidaturas provinciales. Al menos para las fotos. Oliva invitaba a votar la boleta encabezada por Cresto, afirmando que votarla era votarlo a él. Y se redoblaron esfuerzos –según propios y extraños– tanto en la asistencia de ayudas y favores (el nunca abandonado clientelismo) como en la infraestructura de vehículos para trasladar gente. Algún analista local, no sin algo de malicia, sostiene que el PJ llevó a sufragar a muchos votantes de Frigerio, sin saberlo, claro.

“Nosotros en la boleta no tuvimos ningún candidato uruguayense”, señaló en la misma noche el presidente municipal, entrevistado por LT11, y recordó de paso que, a diferencia de los 14 mil votos obtenidos en esa jornada, “a mi persona los uruguayenses le entregaron su confianza con 21 mil votos” en 2019. A este cronista le enfatizó luego: “Creo que no se plebiscitó nuestra gestión, por eso no me hago cargo de ningún triunfo ni de ninguna derrota”. La elección terminó y otra vez cada uno a atender su juego.

¿Hubiera cambiado algo con nombres uruguayenses en la boleta? Queda para la mera especulación. Lo cierto es que ahora se abren desafíos, a medida de cada actor.

El peronismo local debe evaluar muy bien qué nombres impulsar de cara al 2023, en que Oliva no tendrá chance de reelección. Si analizan los resultados y eluden las explicaciones simplistas, deberán evaluar cómo pararse frente a una comunidad que consagra al peronismo en los cargos ejecutivos locales y provinciales –incluso dándole una mayoría abultada en los legislativos– y sin embargo otorga triunfos contundentes a la coalición macrista-radical en las categorías nacionales.

Es evidente, para quien quiera mirar sin anteojeras, que hay algo que el electorado de Concepción del Uruguay ve en la oferta nacional del PJ, algo que le molesta y le produce rechazo, defectos que percibe allí y que, al parecer, no detecta en las candidaturas peronistas locales, a las cuales sigue apoyando con su voto. Al menos por ahora. ¿Sabrá entenderlos y corregirlos, o al menos disimularlos, el PJ local?

"Por su lado la triunfante coalición, que en La Histórica ha sumado a vecinalistas y a algunos aventureros de diferente extracción, deberá evaluar exactamente lo contrario: qué limitaciones tienen sus candidaturas locales y provinciales, que no logran atraer la confianza y el apoyo de la comunidad uruguayense".

Por su lado la triunfante coalición, que en la Histórica ha sumado a vecinalistas y a algunos aventureros de diferente extracción, deberá evaluar exactamente lo contrario: qué limitaciones tienen sus candidaturas locales y provinciales, que no logran atraer la confianza y el apoyo de la comunidad uruguayense. Al menos por ahora. ¿Podrá el acuerdo macrista-radical (ahora también vecinalista) visualizar esas limitaciones y revertirlas, encontrará caras que sean más confiables para la comunidad?

Estos son los “desafíos” que se abren para las dirigencias partidarias uruguayenses. Y no es que no haya asuntos más relevantes que abordar, como podrían ser: qué hacemos para prepararnos para el cambio climático, o que la mitad de la población esté bajo la línea de pobreza, o la contaminación de los ríos y cursos de agua de la provincia, o la permanente expulsión de jóvenes por falta de oportunidades, o el avance del desmonte y la destrucción de ecosistemas en la región. Pero hasta ahora no han sido estas las “preocupaciones” de nuestras dirigencias partidarias. Nada hace pensar que pasen a serlo durante los escasos días que restan para llegar a 2023.

Aun así, sería interesante que nuestras dirigencias recordaran el sabio consejo de Antonio Machado (que lo puso en boca de su filósofo ficticio Juan de Mairena): “Siempre será peligroso encaramar en los puestos directivos a hombres de talento mediano, por mucha que sea su buena voluntad, porque a pesar de ella —digámoslo con perdón de Kant— la moral de estos hombres es también mediana.  A última hora, ellos traicionan siempre la causa que pretendían servir, se revuelven airadamente contra ella. Propio es de hombres de cabezas medianas el embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza. A todos nos conviene, amigos queridos, que nuestros dirigentes sean siempre los más inteligentes y los más sabios”.

Que así sea: los más inteligentes, los más sabios, los de cabeza más abierta. Por lo menos, mientras la democracia siga siendo elegir personas que resuelvan por nosotres, en lugar de lo que genuinamente es: decidir nosotres, directamente, lo mejor para nosotres.

(*) Artículo publicado en la edición gráfica de Análisis.

 

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