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La paritaria del sector de la carne cerró en un 100% y un bono de 150 mil pesos

El sector de la carne cerró una paritaria del 100% para febrero y marzo, que se aplicará en dos tramos de 60% y 40% respectivamente, con base a marzo de 2023, y el gremio acordó además un bono de 150.000 pesos que se otorgará durante este mes.

Con este acuerdo, el incremento acumulado es el 230% anual, y alcanza en los frigoríficos a empleados de faena, desposte, elaboración de productos cárnicos, entre otros; en la industria avícola a empleados de granja, plantas de procesamiento y demás; y en el Comercio de carne a los carniceros y los trabajadores de supermercados.

La gran incógnita ahora es cómo este incremento de los salarios del rubro va a impactar en los precios del mostrador en los distintos cortes, que vienen registrando un movimiento dispar: luego de la fuerte suba que tuvo la carne a mediados del año pasado, que rondó el 60%, y otros aumentos posteriores, en diciembre bajó un 20%, y luego volvió a subir.

Consultado por Uno, Emanuel Satler, productor y propietario de una reconocida carnicería en Paraná, explicó: “Seguramente esto va a impactar en el precio de la carne, que ha subido en este último tiempo, pero poco, mucho menos que la inflación. Lo que pasa es que en la inflación está impactando mucho la desregulación que hay tanto de tarifas de luz, el transporte y demás; en general la economía no está siguiendo ese patrón y es raro que un producto le haya ganado la inflación en el período de diciembre, enero, o lo que va de febrero, y sobre todo si hablamos de los cortes vacunos”.

Que la carne suba menos que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) responde muchas veces a que los comerciantes del sector deben resignar rentabilidad para poder vender, ya que la oferta y la demanda juegan un rol muy importante en este y otros rubros. Sobre este punto, analizó: “Tanto el productor como el distribuidor, el frigorífico o el abastecedor, trabaja a pérdida muchas veces. Hay muchos costos que impactan, como la suba de los combustibles y demás, a veces no sé si de manera directa, pero sí queda menos margen para el distribuidor o el comerciante y todo se empieza a ajustar”.

En este marco, precisó: “Los costos de producción siguen en alza, sobre todo para el productor, que muchas veces no tiene referencia respecto del precio de maíz y de la conversión. El principal es el maíz, que con la fuerte devaluación de diciembre aumentó considerablemente, porque subió el dólar oficial: en septiembre el maíz estaba a 70.000 pesos la tonelada, y a partir de diciembre se fue a 150.000 debido a la devaluación que hubo. O sea, fue un aumento del 100% en este insumo, pero la carne no subió en la misma proporción. Capaz que impacta dentro de dos o tres meses”.

 

Demanda

Consultado sobre los precios actuales de los cortes vacunos más requeridos, Satler comentó: “Nosotros tenemos un asado a 5.000 pesos y otro a 7.000 pesos; la pulpa especial está a 7.500 pesos, el lomo y la pulpa rondan entre los 7.500 y los 8.000 pesos”.

Con respecto a la demanda, observó: “No sé si la gente está comprando menos, pero sí está buscando precios. En nuestro caso seguimos vendiendo. Hicimos una política de mantener precios bajos, mantenernos a raya, para no caer en la rotación, entonces estamos vendiendo muy bien, y la gente ve relativamente accesible comprar carne todavía, porque va a la verdulería y también cuesta comprar la verdura.

En cuanto al precio del pollo y del cerdo, sostuvo: “El cerdo viene bajando un montón; había subido mucho y se ve que ahora por un tema de que la demanda cayó, empezó a descender su precio; viene bajando en términos nominales. Y la semana pasada bajó un 10% el pollo: el kilo de patamuslo cuesta hoy 2.000 pesos el kilo, por ejemplo”.

Con estas opciones más competitivas, la elección de los clientes se rige habitualmente por la conveniencia del bolsillo en un contexto de fuerte caída del poder adquisitivo. En torno a este tema, Satler refirió: “Al bajar los precios en estos productos, se pueden largar ofertas puntuales, y los clientes se empiezan a volcar más a estas opciones”.

No obstante, según el comportamiento de la oferta y la demanda, concluyó: “De todas maneras, sigue siendo tradicional el consumo de carne vacuna: cuando el valor del cerdo se acerca a los cortes vacunos, enseguida la gente vuelve a la carne vacuna”.

 

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