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Foto: El Español.com
REFLEXIONES ANTE EL CORONAVIRUS

Lo que está en juego detrás de la pandemia

¿Cuál debe ser la forma de continuar estos ‘respiros’ de la naturaleza? ¿Acaso el paso de esta pandemia puede dejarnos igual? Son algunas de las preguntas que se formula el autor de esta reflexión.

 

Por GASTÓN IBÁÑEZ (*) 

 

El 30 de enero la Organización Mundial de la Salud declaró la existencia de riesgo a la salud pública por el brote de COVID-19 comenzado en China, precisamente en Wuhan, y expandiéndose por gran parte de Asia. El 11 de marzo es declarada pandemia. A día de hoy (23 de marzo) ya hay 372.563 casos, 16.831 fallecidos, y 100.885 recuperados distribuidos en más de 100 países de todo el mundo. ¿Nuestra Argentina? Inmersa en una cuarentena obligatoria histórica. ¿El mundo? Patas para arriba.

Durante estos poco más de tres meses desde el surgimiento del brote hemos podido observar varios fenómenos: la caída de las bolsas financieras (en algunos casos peor a la crisis del 2008), las restricciones de fronteras, los aislamientos, hospitales sobresaturados, gente comunicándose a través de balcones, memes, de todo. Hoy quiero quedarme con una de las consecuencias de este tránsito del virus por nuestro planeta.

China, principal afectado por la pandemia y su lugar de origen, registró desde finales de enero a principios de marzo (donde de alguna manera la situación empezó a controlarse) los siguientes números: el consumo de carbón en las centrales eléctricas disminuyó un 36%, la producción de carbón en el puerto de carbón más grande cayó un 29%, los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2 emitido por vehículos automotores, plantas de energía e instalaciones industriales) basados en satélites fueron 37% más bajos, entre otros. En total, las medidas para contener el coronavirus han dado como resultado reducciones de 15% a 40% en la producción en sectores industriales clave. Es probable que esto haya eliminado una cuarta parte o más de las emisiones de CO2 del país en las últimas cuatro semanas. Si bien estas cifras representan casi el 1% de emisiones anuales de China, no deja de llamar la atención esta baja de cifras que significa casi en un 25% con respecto al mismo período en el año pasado.

Ahora bien, ¿a qué nos podría llevar pensar los efectos en China, Italia, u otros países que han debido detener la marcha? Especialistas en ecología y pensadores latinoamericanos como el argentino Walter Pengue o el mexicano Víctor M. Toledo afirman que el colapso ambiental es inminente y que la humanidad se encuentra queriendo sostener el planeta con la misma herramienta que provocó la situación que hay que revertir: el modelo de construcción capitalista: “La idea tecnocrática de que el desarrollo y el aporte de nuevas tecnologías podrán reemplazar los sistemas productivos contaminantes existentes por doquier” (Pengue, 2017, p. 27).

El mismo Papa Francisco afirma que es imposible separar la crisis ambiental de una crisis social, y por eso es necesaria una ecología integral que abarque todos los aspectos de la Tierra y quienes viven en ella.

Toledo dirá que estamos en una crisis civilizatoria industrial que está conformada por la crisis ecológica, la crisis social y la crisis individual; y que ya no son suficientes las soluciones parciales o pequeñas, sino un cambio de paradigma y de conciencia.

Los ejemplos de China e Italia nos permiten preguntar ¿qué sucederá luego de que la pandemia pase? ¿los cielos seguirán limpios? Porque es de ingenuos creer que estos cambios se generaron sin costos: los más grandes son las pérdidas de empleos como ya advierte, por ejemplo, Estados Unidos; las muertes especialmente de aquellos que no puedan acceder a los medios de prevención y, al momento de la enfermedad, a las medidas sanitarias necesarias. Esta situación del coronavirus deja en clara evidencia la crisis de civilización de la que hablan los autores latinoamericanos.

El mismo Papa Francisco en su encíclica Laudato Si’ - Alabado Seas (2015) afirma que es imposible separar la crisis ambiental de una crisis social, por lo tanto es necesaria una ecología integral que abarque todos los aspectos de la Tierra y quienes viven en ella: “…El análisis de los problemas ambientales es inseparable del análisis de los contextos humanos, familiares, laborales, urbanos, y de la relación de cada persona consigo misma, que genera un determinado modo de relacionarse con los demás y con el ambiente” (§ 141)

¿Cuál debe ser entonces la forma de continuar estos ‘respiros’ de la naturaleza? ¿Acaso el paso de esta pandemia puede dejarnos igual? El coronavirus ha puesto de rodillas al mundo, demostrando que el modelo de sistema injusto y desigual ya no da para más; que es imposible pensar en un planeta estable dentro de los límites del mundo de producción capitalista. A todas luces es necesario hablar de una crisis del sistema donde, como afirma el filósofo mexicano Enrique Leff: “Lo que está en juego en la globalización no es el crecimiento estable y sostenible de la economía, sino la construcción de bases ético-políticas para un mundo sustentable, de convivencia en la diversidad y en la diferencia” (Pengue, 2017, pp. 39 y 40).

 

 

(*) Estudiante de Filosofía y miembro de movimientos juveniles católicos. 

 

 

 

Fuentes consultadas

Francisco. Laudato Si’: sobre el cuidado de la casa común. Mayo 24 de 2015.

Pengue, W. A. (2017). Hacia el pensamiento ambiental del Sur. Recursos naturales, desarrollo y reflexiones sobre una región estratégica. En Pengue, W. A. (comp.), El pensamiento ambiental del sur: complejidad, recursos y ecología política latinoamericana (pp. 11-62) Los Polvorines, Argentina: Ediciones UNGS.

Toledo, V. M. (2017). ¡Latinoamérica hierve! Ecología política, crisis de civilización y poder social. En Pengue, W. A. (comp.), El pensamiento ambiental del sur: complejidad, recursos y ecología política latinoamericana (pp. 163-182) Los Polvorines, Argentina: Ediciones UNGS.

 

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