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Los adelantados

Un grupo de personas, casi todos con una cuota de poder, se vacunaron anticipadamente. Hicieron uso de su situación de poder en el conglomerado social. Se suponía que sería un secreto pero el periodista Horacio Verbitsky destapó la olla. Y rápidamente el ministro Ginés tuvo que irse, a pesar de ser el más capacitado para manejar un servicio de salud masivo. El Gobierno minimizó la cuestión diciendo que había sido solo un adelantamiento en la fila, y que al fin y al cabo no cometieron ningún delito.

 

Por ANÍBAL GALLAY de EL MIÉRCOLES DIGITAL

Adelantarse en la fila ha cobrado una singular notoriedad. La primera es que los funcionarios sostienen que se trató de algo menor y que integraban, en verdad, parte del personal estratégico. No deja de ser una novedad y un argumento para quienes hacen de la viveza un modus vivendi.

La segunda cuestión la trajo a colación el presidente Fernández, quien aseguró que adelantarse en la fila no figura en el Código Penal, por lo tanto no es delito. La contraposición más vehemente vino del constitucionalista Sabsay asegurando que se habían cometido 17 delitos.

Se generó algún repudio contra este grupo que se vacunó por fuera del sistema ostentando  una cuota de poder. En la jerga callejera se dice chapear. Traducido es algo así como “¿para qué tengo el poder  sino es para usarlo en mi beneficio?”.

La transgresión a la ley forma parte de la vida argentina.

Son personas, casi siempre funcionarios, quienes se consideran a sí mismos como seres superiores y que tales privilegios no son tales, sino una justa retribución a sus patrióticos esfuerzos. Surgió la categoría “personal estratégico”. No hubo precisiones sobre esta cuestión.

Se suele decir que este es el país de los estafadores, mentirosos y avivados. La película Nueve Reinas ilustra sobre el punto. Y esto parece muy antiguo. La lectura de Memorias de un Vigilante, de Fray Mocho, es tan ilustrativa como la película mencionada.

En otros tiempos (cuando en las escuelas había exámenes escritos) a nadie se le iba a ocurrir denunciar a un alumno copión y machetero. Todos estaban de acuerdo que no era una trampa, y si lo era se trataba de un acto de viveza, universalmente aceptada.

La transgresión a la ley forma parte de la vida argentina. Adelantarse con doble línea amarilla es una avivada. Las leyes están hecha para los giles.

Pero las avivadas tienen su costo: en el año 2020 hubo 7 muertos por día en las rutas de Argentina. Es solo un dato, pero en todos los casos se trata de violaciones a las reglas de tránsito.

La trampa está a la orden del día.  Los exportadores de soja y maíz lo hacen llevando el producto al Paraguay. Suelen ser miles de toneladas que nadie percibe, ni siquiera los encargados de reprimir el contrabando.

A muchos les habrá tocado encontrarse con policías sensibles en desérticas rutas a quienes se les debe comprar un número de una rifa organizada por la cooperadora policial. En otros casos son coimas directas.

Aquellas personas que tienen puestos en el Estado suelen tener sueldos suculentos. En los dos casos son los mismos funcionarios quienes se adjudican el monto.

Así un juez de la Suprema Corte embolsilla  400.000 pesos por mes. Y claro está, no paga Ganancias. La ley dice que deben pagar, pero por medio de una acordada (20/96) se autoproclamaron aristócratas. Es el caso típico de una avivada haciendo valer la chapa.

Los diputados y senadores, más modestos, se llevan 218.000 pesos por mes. No se cuentan otros privilegios.

Y algo interesante es la condición de coimeros de los jueces. Durante el menemismo recibían un aliciente en billetes al que llamaron sobresueldos. Eran coimas lisas y llanas, pero nadie rindió cuentas.

Para el final el singularísimo gol tramposo, hecho con la mano en un Mundial de fútbol. Diego Maradona, un genio del balón, anotó un gol con la mano en un partido contra Inglaterra. Era una ventaja tramposa y fraudulenta. No había como justificarla y alguien, en una singular avivada, la llamó “la mano de Dios”, y todos felices.

La vacunación VIP fue una avivada y hubo que buscar algo que lo justifique, y se inventó lo de  “personal estratégico”.  Dígase una cosa u otra se trata de una acción tramposa y miserable.

rubengalllay@hptmail.com

 

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