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VEINTE AÑOS DE EL MIÉRCOLES

Lula y Tabaré en Paysandú: integración sobre nuevas bases (2005)

En esta nota del 9 de marzo de 2005, en el semanario El Miércoles se publicaba la cobertura sobre la visita del recientemente fallecido y entonces presidente oriental, Tabaré Vázquez, y su par brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva a la vecina Paysandú. Aunque no era la nota de tapa era por demás trascendente: era un encuentro en el que ambos mandatarios progresistas iban a inaugurar una planta industrial, pero en el que se abordaba la integración regional “sobre nuevas bases”.

 

En este artículo de aquel número 155, más de 15 años atrás, se abordaba el encuentro entre Tabaré y Lula, en una jornada “cargada de simbolismos”, como allí mismo se destacaba. Aunque la nota de tapa estaba destinada a contar sobre el Ente de Termas, creado por el gobierno bustista y que hasta ahora ha servido generalmente para “cargos consuelo”, en el racconto de notas publicadas en los 20 años del Miércoles de esta semana, preferimos destacar esta, a modo de homenaje al frenteamplista Tabaré Vázquez, días después de su muerte.

Así, compartiendo con nuestros lectores algunas de las más relevantes notas publicadas durante dos décadas, celebramos los 20 años de Miércoles, que se cumplen en este 2020.

 

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UN ACTO LLENO DE SIMBOLISMO: LOS PRESIDENTES DE URUGUAY Y BRASIL INAUGURARON UNA PLANTA INDUSTRIAL QUE HABÍA ESTADO AL BORDE DEL CIERRE

 

Lula y Tabaré en Paysandú: integración sobre nuevas bases (2005)

 

El miércoles pasado la vecina ciudad de Paysandú salió a la calle para vivir un día especial, una jornada cargada de simbolismo para una ciudad que alguna vez fue la capital del desarrollo industrial uruguayo y que poco a poco vio decaer su producción. Aquí se dieron cita el flamante presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, y su par brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva, para dar un fuerte gesto de integración regional «sobre nuevas bases».

 

Por AMÉRICO SCHVARTZMAN

Colaboración e imágenes VALENTIN BISOGNI

 

El miércoles pasado, la vecina ciudad de Paysandú salió a la calle para vivir un día especial, una jornada cargada de simbolismo para una ciudad que alguna vez fue la capital del desarrollo industrial uruguayo y que, poco a poco, vio decaer su producción. País de paradojas el Uruguay, ya se sabe: esta ciudad, la segunda en importancia del país, la “heroica Paysandú” a la que saludó Gabino Ezeiza, es la misma que cada año celebra la tradicional Semana de la Cerveza, haciendo más patente el dolor de tener cerrada la histórica cervecería Norteña. Aquí se dieron cita Tabaré Vázquez Rosas, flamante presidente de la República Oriental del Uruguay, y Luiz Inácio Lula Da Silva, su par brasileño, para dar un gesto fuerte de integración regional “sobre nuevas bases”.

 

«EL MERCOSUR QUE QUEREMOS»

Cerrada y desmantelada, la cervecera Norteña fue adquirida en el año 2001 casi en su totalidad por AmBev, la transnacional de origen brasileño novena en el mundo en su rubro. Y aunque no fabrica más cerveza, sí hubo un proceso de recuperación que concluyó en este día cargado de simbolismos. El segundo día del mandato de Tabaré, el «compañero presidente», como lo llamaron su par brasileño Lula y los miles de vecinos que se dieron cita para recibirlo hoy. La lucha por esta planta parece un ejemplo «del Mercosur que queremos», y así lo señaló Lula Da Silva en su discurso: la insistencia de los trabajadores sanduceros, la solidaridad de sus pares brasileños de la CUT, el entendimiento entre los gobiernos de Brasil y la ROU, y el apoyo a una empresa que genera riquezas para la región, fueron las claves para el acontecimiento que vivió hoy esta ciudad (Ver en página 12 de esta misma edición, la nota del periodista sanducero Edgardo Benítez).

 

UNA CIUDAD EN LAS CALLES

Lula y Tabaré inauguraron, con un par de horas de atraso respecto de lo anunciado, la ampliación de una planta de cebada que involucra una inversión de 5 millones de dólares. La cervecera había sido uno de los símbolos del progreso industrial de Paysandú hasta que los años 90 con su ola neoliberal la debilitaron y finalmente fue comprada por la trasnacional brasileña AmBev. Tras amenazas de cierre definitivo de la planta y la consecuente preocupación y protesta de los trabajadores, las negociaciones permitieron que no sólo no se cerrara, sino que ahora se amplíen sus instalaciones.

Tabaré y Gargano.

Los presidentes arribaron al aeropuerto de Paysandú a las dos de la tarde, en aviones distintos, y con un operativo de seguridad «a la uruguaya»: con la gente respetando notablemente un cordoncito que la separaba del lugar adonde, a pocos metros, aterrizó el «compañero presidente».

Vázquez llegó primero, en un pequeño avión de la Fuerza Aérea Uruguaya y con una comitiva integrada, entre otros, por el carismático Pepe Mujica, ministro de Agricultura; el de Relaciones Exteriores, Reinaldo Gargano, y el alcalde montevideano, Mariano Arana.

Unos minutos después llegaron los dos Boeing que trasladaban a la numerosa comitiva brasileña. En el segundo de ellos venían el Jefe de Estado brasileño acompañado por el ex presidente argentino Eduardo Duhalde, titular de la Comisión de Representantes del Mercosur, y casi un convidado de piedra en esta fiesta brasileño-oriental.

«La integración, que aparece con frecuencia en nuestros discursos, precisa actos e iniciativas para concretarse. Se debe expresar en beneficios concretos para nuestras poblaciones, que no pueden esperar más. Queridos compañeros: es significativo que un primer compromiso de la agenda bilateral que inaugura el nuevo gobierno uruguayo, sea aquí en Paysandú, en la apertura de una nueva planta, de origen brasileño. Esto ilustra el tipo de integración que queremos: una iniciativa que trae crecimiento, prosperidad, genera empleos y produce integración de nuestras cadenas productivas» (Lula Da Silva).

El recorrido hasta la planta industrial de la maltería atravesaba la ciudad –ubicada al borde del río Uruguay, a sólo unos kilómetros de Colón– e incluyó una caravana por el centro de Paysandú, acompañada en su recorrido por una increíble cantidad de gente que salió a las calles a saludar, agitando la bandera tricolor de Artigas que caracteriza al Frente Amplio. La inmensa popularidad de Mujica se volvió a hacer presente en esta ocasión: junto con el nombre del presidente, el del veterano dirigente tupamaro fue el más vivado por los sanduceros.

 

COMPAÑEROS Y AMIGOS

Parece mentira: El Miércoles y TV5 son los únicos medios argentinos cubriendo la presencia de Lula y Tabaré en Paysandú. Ni siquiera los medios entrerrianos de la zona se acercaron.

Los jefes de Estado se trataron mutuamente, durante sus discursos, de «compañero y amigo». Lula arrancó diciendo que «la victoria de Tabaré es un símbolo de que la esperanza venció al miedo. Este país está viviendo un momento histórico que demuestra que otro Uruguay es posible».

Como en varios pasajes, se dirigió directamente a su par: «Querido compañero Tabaré: hoy es un día en que celebramos la victoria de todos los trabajadores de la región. Es una victoria de todos quienes creen en la integración de nuestros países».

Luego remarcó su concepto de que «un Mercosur pujante» debe ser el eje de la fortaleza de la Comunidad Sudamericana de Naciones, reivindicó el establecimiento de una «ciudadanía fronteriza» entre Uruguay y Brasil y se manifestó «optimista» en cuanto a lograr una integración sin hegemonías, pese a las conocidas asimetrías entre los países de la región.

Por su parte, Tabaré Vázquez reiteró su compromiso con el desarrollo productivo sostenible del Uruguay, y dijo que, sin dudas, «es posible, y vamos a honrar y a cumplir ese proyecto». «En las circunstancias en la que se encuentra el país, no hay mayor satisfacción que inaugurar un lugar de trabajo», afirmó Vázquez y resaltó que no se está trabajando en soledad, sino «en clave de integración regional».

En ese sentido, y dirigiéndose al presidente brasileño, Vázquez aseguró que «ahora es tiempo de trabajar por objetivos comunes, que beneficien a ambos pueblos».

Al finalizar su discurso, realizó dos menciones especiales: la primera fue a los trabajadores que participaron en las obras de ampliación de la planta de Ambev, a los que operarán luego las instalaciones y a aquellos que desde el campo proporcionarán la materia prima para elaborar los productos de la empresa. La segunda mención fue para todos los demás uruguayos que a lo largo del país escucharan su discurso. Les dijo que mantiene «un irrenunciable compromiso para que en cada departamento se inauguren puestos de trabajo».

Tras los discursos, los trabajadores se acercaron a entregarles recordatorios a ambos presidentes. El abrazo y las fotos con Tabaré incluyeron en varios de ellos algunas lágrimas y la frase repetida: «Fuerza, compañero presidente».

 

«NO HAY PAÍS PRÓSPERO CON GENTE POBRE»

«No estamos trabajando en soledad, ni para la soledad. Estamos trabajando en clave de integración regional. (...) Es tiempo de trabajo por objetivos comunes que beneficien a nuestros respectivos pueblos y que le permitan a nuestra gente ejercer plenamente el derecho al trabajo decente y a la vida digna.

(...) No hay auténtico proyecto de desarrollo nacional sin una fuerte apuesta a la producción. Porque no hay Uruguay productivo sin Paysandú productivo, y además en desarrollo y sin polos de crecimiento en todo el país. Porque para construir Nación y encarar con éxito los desafíos y las posibilidades del mundo actual, hay que saber producir, saber vender, saber competir; y para saber hay que aprender, hay que innovar. Es cierto que la innovación por sí sola no garantiza el desarrollo productivo sostenible, pero también es cierto que no hay desarrollo sin innovación.

Hay que optimizar el aprovechamiento responsable de los recursos del país, porque la calidad del desarrollo de un país también se mide -y en no pequeña medida por cierto- en su relación con el medio ambiente y en la correcta administración de sus recursos naturales y materiales. Hay que optimizar su principal recurso que es su gente. Porque no hay países prósperos con gente pobre. Porque el desarrollo de un país no puede medirse buscando un promedio matemático entre la opulencia de unos y la miseria de otros. Hay que generar empleo decente, porque la mejor política económica y la mejor política social es que la gente tenga la oportunidad de trabajar en condiciones de dignidad. (...) Definitivamente atrás quedaron los tiempos de los gobiernos pretendidamente iluminados, amnésicos respecto a sus compromisos y distantes de la gente. (...) Quiero reiterar a ustedes mis felicitaciones por lo realizado, mi optimismo respecto a lo que aún queda por hacer, mi agradecimiento por esta jornada y mi alegría por contar con la compañía de mi querido amigo, señor Presidente de la hermana República Federativa de Brasil. Pero permítanme mencionar a quienes a menudo han sido injustamente olvidados en los discursos oficiales de este tipo de actos, me refiero a los trabajadores, los que trabajaron en las obras de ampliación de esta planta. Los que trabajarán en ella, los hombres y las mujeres del campo que producen la materia prima para que esta y otras plantas funcionen, agreguen valor y tecnología y sean un factor de generación de riqueza y de auténtica y concreta integración en el MERCOSUR. Y los que trabajarán en las diversas actividades vinculadas a esta planta. Sin el esfuerzo pertinaz de estas mujeres y de estos hombres, la jornada de hoy no hubiese sido posible y tampoco hubiera tenido sentido...”. (Palabras de Tabaré Vázquez, en la planta de Ambev, en Paysandú, el 2 de marzo de 2005).

 

120 OBREROS CERVECEROS CONTRA LA MAYOR TRASNACIONAL BRASILEÑA

HABÍA UNA VEZ UN CONFLICTO SINDICAL...

 

Por EDGARDO BENÍTEZ, Especial para EL MIÉRCOLES

 

Así podría empezar este hermoso cuento. Los personajes no podrían ser más dispares:

  • El Sindicato de Obreros y Empleados de Norteña (SOEM)
  • La multinacional AmBev
  • El pueblo de Paysandú
  • Tabaré Vázquez (presidente del Uruguay)
  • Lula Da Silva (presidente de la República Federativa del Brasil).

SOEM es un pequeño gremio, con 120 afiliados, en una ciudad de cien mil habitantes. Y AmBev es la mayor industria privada del Brasil, que el año pasado, a partir de una alianza global, pasó a integrar la mayor operación cervecera del mundo. Además, ingresó al mercado de América del Norte, con la incorporación de la canadiense Labatt, creada en 1999 con la unión de Brahma y Antarctica.

AmBev, líder del mercado latinoamericano y la quinta mayor del sector a nivel mundial, llegó a Paysandú en marzo de 2001, al adquirir el 96 por ciento de las acciones de Cimpay, es decir de Norteña, la cerveza que orgullosamente fabricaban los sanduceros.

El SOEM tembló cuando se enteró de quién sería su nuevo dueño. No era para menos: los rumores decían que la política de la empresa era comprar fábricas y cerrarlas, dejando a los empleados en la calle.

La primera medida del SOEM fue aunar fuerzas, conseguir apoyo de la ciudadanía, de los medios de comunicación, de la Intendencia Municipal y de toda la dirigencia política. Juntaron firmas por todo el país e hicieron caravanas a la capital, llevando a la Presidencia el sentir de toda una ciudad: “No al cierre de Norteña”.

Pero poco se podía hacer para contrarrestar a esta multinacional. El cierre era inminente. Por intermedio de Tabaré Vázquez, que aún no era presidente, el SOEM se contactó con el presidente de Brasil, Lula Da Silva, quien intercedió en el conflicto. Pocas esperanzas había en lo que pudiera hacer, ya que en estos tiempos manda el poder económico. Un dato no menor: Ambev recauda más que el propio Estado brasileño.

Lo que parecía inevitable ocurrió: en el 2003 AmBev cerró la cervecería Norteña. Pero la lucha sindical que había conseguido la solidaridad de todos los gremios, el apoyo popular a nivel nacional y los diferentes contactos políticos, llevaron a negociar a AmBev con el gremio y la sociedad uruguaya. Se cerraría la fábrica pero la empresa se comprometía a mantener los 90 puestos de trabajo y a ampliar la maltería.

Se invirtieron cinco millones de dólares en el proyecto, incrementando en un 37 por ciento la producción de malta. Algo sumamente favorable para la economía uruguaya, ya que proporcionará una siembra adicional de veinte mil hectáreas de cebada y, se estima, una inyección de ocho millones de dólares en el sector agrícola del Noroeste uruguayo.

El epílogo del cuento fue el 2 de marzo. Ya desde el 28 de febrero a la medianoche la ciudad parecía estar de fiesta, en el cielo de Paysandú se vieron fuegos artificiales. La gente, tanto en el centro de Paysandú como desde diferentes barrios, despedía al gobierno liberal de Jorge Batlle y recibía al nuevo gobierno progresista de Tabaré Vázquez.

El 1º de marzo la ciudadanía con sus casas embanderadas seguía el cambio de mando. Este día histórico fue transmitido por cadena nacional. Por primera vez asumía un gobierno de izquierda y hacía 50 años que no había un gobierno con mayoría parlamentaria. El 2 de marzo la fiesta siguió en Paysandú: el primer día de trabajo del nuevo presidente era aquí, junto con el presidente Lula, inaugurando la ampliación de la maltería.

Los ocho kilómetros que separan el aeropuerto local de la planta de AmBev estaban bordeados por miles de sanduceros que con banderas uruguayas y partidarias vitoreaban el paso de Tabaré y Lula.

En la propia planta de AmBev, después del acto protocolar, los mismos obreros que le presentaron batalla a la multinacional, entregaron un recordatorio a cada presidente. El que le correspondió a Lula resaltaba: “El SOEM al señor Presidente de la República Federativa del Brasil en reconocimiento a su trayectoria sindical y los esfuerzos realizados por preservar nuestras fuentes laborales, la integración de nuestros pueblos que debe ser el marco para construir la Independencia y la Justicia Social”. Y el de Tabaré Vázquez: “El SOEM al Sr. Presidente de la República Oriental del Uruguay, doctor Tabaré Vázquez. Como testimonio de nuestro compromiso con las banderas de defensa del trabajo que tantas esperanzas ha generado en el movimiento sindical de todo nuestro pueblo”.

Los obreros saben que tendrán que seguir luchando. Pero es distinto. Van con otra fuerza a discutir el próximo convenio salarial.

Y colorín colorado, este cuento... no ha terminado.

 

*EDGARDO BENÍTEZ ES PERIODISTA DEL CANAL 4 DE TELEVISIÓN DE LA CIUDAD DE PAYSANDÚ

 

 

 

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