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"Todos: los oportunistas sin ideología, los reaccionarios de distinto pelaje, los corruptos, los ajustadores. Todos. Todos los que tienen, como diría Borges, “algo que reprocharse”. Los K no quieren hablar del pasado reciente. Los macristas, no quieren hablar más de la dictadura. Los oportunistas de uno y otro lado no quieren recordar qué estaban haciendo poco tiempo atrás. En eso coinciden. Alcoyana-alcoyana".
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Marcha atrás ¿a todo motor?

Diez listas en el peronismo entrerriano sin que nadie pueda explicar si es porque Bordet no conduce o porque no le importa. ¿Qué es peor: creer que los ajustadores puedan ser la salida frente a los corruptos o creer que los corruptos puedan ser la salida frente a los ajustadores? El gobierno se empeña en dar marcha atrás, pero no en todas las medidas: precisamente en muchas que avanza a todo motor, son para ir para atrás, muy para atrás. Y mientras algunos gritan tanto que nadie los escucha, otros callan. ¿No es hora de levantar la voz, en especial quienes los votaron o quienes integran la coalición gobernante?

Por A.S.

 

¿Diez listas? Nah. Eso es un chiste, ¿nocierto?

Buen día, primero. ¿O dormimos juntos?

Ni Dios permita.

¿Se va a poner homofóbico a esta altura?

Para nada. Pero usté no es mi tipo.

Ah, qué gracioso.

Gracioso es Urribarri. O Busti. O no sé quién es el autor intelectual de este castigo que el electorado entrerriano tendrá que sufrir en agosto. ¡Diez listas!

Quince, no se olvide que hay otras fuerzas además del peronismo.

Ya sé, ya sé. Pero el interés estará ahí ¿no?

¿Le parece? A mí más bien se me ocurre que ni eso le pondrá un poco de interés a estas PASO.

Hablando en serio ¿escuchó alguna explicación razonable de por qué hay diez listas, casi todas encabezadas por desconocidos, en la interna del PJ?

¿Desconocidos?

Y sí. Sacando a Alasino y a la lista oficial, los demás son ignotos. Salvo el diputado Barreto, que ahora se hizo un poco más conocido por no ir nunca a trabajar. De nuevo ¿escuchó alguna explicación razonable?

No busqué mucho, la verdá. Pero me parece que hay dos posibilidades: o esto le sirve al gobernador Bordet y a su principal aliado, Urribarri, de alguna extraña manera que no alcanza a quedar clara. O Bordet decidió no conducir. Lo cual sería peligroso para el mismo, sobre todo cuando los Urribarri siguen manejando, nada menos, que el presupuesto y la policía, que en Entre Ríos es como mucho para una sola persona.

Muy raro. ¿De qué le serviría?

Ni idea. ¿Para hacer creer que es democrático? ¿Para anular a las listas opositoras por fuera del PJ, y apostar a que en octubre queden solo dos, el PJ y Cambiemos? ¿Para tener un triunfo contundente y mostrar que es el que conduce? ¿Para que quede patente que esos candidatos, que pidieron para bajarse mucho más de lo que pueden conseguir, entiendan que ya no sirve hacer ese jueguito en la política entrerriana actual? No sé. No está claro. Tampoco está claro de dónde salen tantas listas y tan a último momento.

 

Hmmm. Todo muy vidrioso. Lo único que parece claro es que Entre Ríos, a diferencia de otros lugares, sí usa las PASO. Porque además hay tres listas en Cambiemos, no se olvide.

Cierto. Igual, eso no le interesa a nadie. La sociedad está en otra. Le importa más el aumento de la nafta que las elecciones de este año. La mayor parte siente que no le cambia la vida por votar diputados. Y recuerde que en Entre Ríos es lo único que se elige. De hecho, los ve en las redes a los fanáticos de ambos lados y todos están mucho más interesados en lo que pasa en la provincia de Buenos Aires que lo que tienen frente a sus narices.

Sí. Igual me parece que la mayor parte de la ciudadanía cree tener claro cuál puede ser nuestro peor problema en estos momentos.

¿Y cuál sería, según usté?

Nuestro peor problema sería creer que los corruptos puedan ser la salida frente a los ajustadores.

Ah. ¿Y usté cree que la mayoría de la gente siente eso?

Estoy seguro. Por eso lo de los tres tercios en la provincia de Buenos Aires.

Usté dice que por eso hay un rechazo tan grande a la figura de la ex Presidenta.

Sin duda.

Sin embargo a mí me parece que hay mucha gente que se va dando cuenta de que nuestro principal problema es a la inversa.

¿Cómo sería eso?

Que nuestro peor problema fue creer que los ajustadores puedan ser la salida frente a los corruptos.

Bueno, eso es lo que decidieron nuestros compatriotas.

No en todos lados. Acá en Entre Ríos, no.

Cierto. Pero quizás porque ve a los corruptos no tan corruptos.

O porque los corruptos pusieron como gobernador a un ajustador. Muchos se reconvierten a medida que los tiempos cambian.

También puede ser. Hay un indicado para detectar eso.

¿Sí? ¿Cuál?

"No hablemos más del pasado".

Ah, jaja. Esa muletilla, ¡seguro! y más en campaña. Pero ojo, porque en eso coinciden todos.

¿Todos quiénes?

Todos: los oportunistas sin ideología, los reaccionarios de distinto pelaje, los corruptos, los ajustadores. Todos. Todos los que tienen, como diría Borges, “algo que reprocharse”. Los K no quieren hablar del pasado reciente. Los macristas, no quieren hablar más de la dictadura. Los oportunistas de uno y otro lado no quieren recordar qué estaban haciendo poco tiempo atrás. En eso coinciden. Alcoyana-alcoyana.

Igual, no van a tener suerte. Estamos en la Argentina, che. Acá discutimos de qué color era verdaderamente la bandera de Belgrano, qué Congreso declaró primero la independencia y si el Padre de la Patria era o no un pedófilo los primeros cinco años de su matrimonio con esa nena, Remeditos.

Tiene razón.

Bueno, pero yo quería preguntarle por otra cosa.

A ver.

¿No le parece que el Gobierno nacional ya debería asumir como slogan uno que sea un poco más fiel a sus más profundas inspiraciones?

¿De qué habla? ¿Cuál sería ese slogan?

“Marcha atrás”.

Ah, sí, ya veo adónde va.

¿Adónde voy?

A la cantidad de medidas en las que el oficialismo tuvo que recalcular su anuncio original y dar un paso atrás, lo que ha dado pie al chiste de que las únicas buenas noticias que da el Gobierno de Mauricio Macri son las rectificaciones de sus propios anuncios.

¿Y le parece que no? Mire la lista, provisoria nomás: la designación por decreto de dos jueces en la Corte Suprema, el aumento de tarifas sin audiencias públicas, el patinazo respecto del reclamo de soberanía por las Islas Malvinas, la modificación por decreto en la ley de ART, la condonación a la millonaria deuda del Grupo Macri por el Correo Argentino, la modificación en el cálculo de la movilidad en las jubilaciones, la modificación del 24 de marzo como feriado fijo, la adjudicación de rutas aéreas a Avianca, la baja masiva en las pensiones por discapacidad…

Y son algunas nomás. La lista completa es incontable. Pero hay otras disposiciones “marcha atrás” que se concretaron sin tanta controversia, y en algunos casos, con la connivencia o el silencio de las principales fuerzas opositoras de la Argentina. O en el mejor de los casos, con alguna tibia objeción.

¿Cómo cuáles?

La supresión de gravámenes a las mineras y otros productos primarios, la reducción de alícuotas a productos suntuarios, como los autos de alta gama (de 50% a 20% y desde escalas más altas), el endeudamiento creciente y cada vez más preocupante.

Ah, pero esas son medidas “marcha atrás” en otro sentido.

Claro. Mucho más profundo. No se trata de cuestiones menores o de mero interés intelectual. Vea, por ejemplo, el caso de las mineras y su impacto social y ambiental. En los últimos años, y no porque el Gobierno anterior lo favoreciera, más bien todo lo contrario, el avance en la conciencia social sobre las problemáticas ambientales y la lucha de las Asambleas en todo el país, habían logrado que se comenzara a discutir cómo se deben resolver ese tipo de conflictos.

Cierto. Acá mismo hablamos bastante sobre eso. Acerca de la necesidad de tener en cuenta la participación ciudadana.

Es que incluso los pactos internacionales que ha firmado la Argentina lo reconocen. El Principio 10 de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, por ejemplo, que dice que “el mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda”.

Bueno ¿y qué pasa con eso?

Que ahora, con los hechos consumados, lo que se discute ya no es si las mineras pueden instalarse, sino si las mineras deben o no pagar impuestos. El retroceso no puede ser más evidente.

En eso estoy de acuerdo. Pero hay otras medidas “marcha atrás” tan torpes que sorprenden. Uno no sabe si es que están cebados o que creen que van a ganar por paliza. Pero es insólito que en pleno año electoral, el Gobierno avance sobre aspectos que para determinados sectores de la sociedad argentina parecían derechos consagrados, como los subsidios a personas con discapacidad, los descuentos en medicamentos a jubilados, los planes Progresar.

Y hay todavía una línea más que puede identificarse en la gran “marcha atrás” que parece proponerse el Gobierno. Más absurda, con piezas sueltas como las iniciativas legislativas conocidas en estos días: la eliminación de la obligatoriedad de las vacunas, o la inclusión en el Programa Médico Obligatorio (PMO) de la homeopatía, que es una “medicina alternativa”, entre comillas claro, cada vez más desacreditada.

Pero el gobierno se desmarcó de eso…

Sí, al menos de la primera. El subsecretario de Salud Pública dijo que es “una barbaridad, algo descabellado” sobre la iniciativa antivacunas de su propia diputada. La duda es ¿en serio es solamente una extraviada legisladora populista cool que cree (como también lo creen personas que no obstante se consideran “progres”) que las vacunas son perversas, que la homeopatía cura y que la ciencia es intrínsecamente mala?

Puede ser. Hay reaccionarios de izquierda y de derecha.

Sí. Pero cuando se mira el contexto, es difícil aislar estos casos de otros que no parecen anotarse iniciativas alocadas individuales. Por ejemplo, la capacitación en misticismo cuántico a formadores de docentes que contrató el gobierno bonaerense, que motivó el reclamo de científicos argentinos. O la afirmación del ministro de Educación, Esteban Bullrich, acerca de lo positivo que sería “enseñar todas las religiones” en la escuela pública.

O ahora esa “Sobre Libertad Religiosa” enviada al Congreso por el Ejecutivo para consagrar por ley la objeción de conciencia “para negarse a cumplir una obligación jurídica” incluidos funcionarios e instituciones. Médicos que podrían negarse a interrumpir embarazos, docentes que podrían no enseñar la evolución, funcionarios que se nieguen a casar a personas gay. Cualquier cosa podría pasar.

Sí. Y esa iniciativa, dice el Gobierno, fue consensuada con la Iglesia Católica, la Evangélica, las asociaciones judías DAIA y AMIA, el Centro Islámico y la Iglesia Ortodoxa Griega, entre otras organizaciones. La impugnación de Amnesty Argentina, ante el silencio de las principales fuerzas de la oposición, les recordó que en la Argentina hay millones de habitantes que tienen el derecho de no profesar ninguna religión, cuyos otros derechos esa iniciativa podría vulnerar de manera directa.

Me acordé de una anécdota de uno de los fundadores de FORJA, Manuel Ortiz Pereyra. ¿Lo ubica?

Sí, claro. Amigo de Jauretche y de Scalabrini.

Entre otros. Contaba que a sus clientes –los chacareros de un pueblo bonaerense– un almacenero italiano les anotaba en su libreta, entre otros artículos que aparecían en la lista, la venta de tantos pesos en concepto de “Persicola”. Después de pagar durante bastante tiempo “la Persicola”, uno de ellos le pidió que averiguara qué producto era ése, porque él no tomaba la conocida gaseosa. Ortiz Pereyra habló con el italiano y para su asombro el comerciante le dijo: “Ma, eso va per si cola. Si non cola, no va”.

Ja. Y bueno, algo parecido ocurre con el Gobierno de Macri. Y si usté cree que es idea mía, lo confirmó el ministro Bullrich en un panel de 2014, en referencia a la ciudad de Buenos Aires y su relación con los gremios: “Estoy develando la estrategia pero no importa porque es poco atacable igual”, decía. “La estrategia” consiste en “lanzar muchas iniciativas al mismo tiempo, porque el gremio focaliza… Cuando se dieron cuenta que alguna ya se implementó, van atrás de esa y avanzás con la que no habías avanzado”. Y añadió: es como “un partido de ajedrez o de damas medio complejo, pero que funciona”.

A mí me parece que las personas tenemos que alzar la voz ante este tipo de cosas. Porque la laicidad y tolerancia de la sociedad argentina no están tan consolidadas como alguno quisiera creer. Sin ir más lejos, en el gobierno anterior se produjo el avance oscurantista sobre las escuelas salteñas.

Sí. O la constante negación a discutir, hasta hoy, cuestiones básicas de libertades individuales que garantiza la Constitución en su artículo 19.

Frente a todas estas líneas de “marcha atrás”, me parece que las fuerzas políticas y sociales y las personas que creen en la igualdad y la libertad no deben quedarse en silencio.

Algunos lo vienen haciendo, pero exageran tanto, desde antes de que asumieran, que ya nadie les cree.

Claro. Yo creo que en especial deberían hablar quienes votaron a la coalición que gobierna, o sus dirigentes más lucidos, deberían ser los primeros en cuestionar.

De acuerdo. Para no perder la oportunidad de ser dignos y coherentes. La oportunidad que perdieron tantos kirchneristas que empezaron siendo críticos y sensatos y terminaron siendo funcionales a la corruptela y al 30% de pobreza.

Estamos totalmente de acuerdo. La seguimos en quince días, ¿le parece?

 

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