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A 47 AÑOS DEL NACIMIENTO DEL CLUB PARQUE SUR

Miguel Pepe: “Yo era un enamorado del club”

Parque Sur, el club que unió a División y Pescadores en 1973, cumple este martes 47 años de vida. Su primer presidente, Miguel Angel Pepe, acaba de ser nombrado "Vecino Destacado de la ciudad" a sus 95 años.

 

Nota relacionada: Miguel Angel Pepe: un "Vecino Destacado” de Concepción del Uruguay

 

Miguel fue agrimensor, arqueólogo, docente, decano de la UTN, escritor, dirigente cooperativista, político socialista y candidato a Intendente. Fue uno de los partícipes del nacimiento de la empresa COPUL. Fue el primer presidente del club sureño. Un domingo de invierno de mayo del ’81, fue a festejar a Parque Sur el triunfo de Mitterrand como presidente de Francia. La vida le guardó dos cosas para un 8 de setiembre: la fundación de un club (1973) y el adiós a su esposa (2014). El domingo nos abrió el living de su casa para conversar con nosotros y viajar casi 50 años en la historia.

Mientras el domingo juega con la tarde, Pepe está sentado en su silla de ruedas en el corazón del living. El sol acaricia las ventanas de la esquina de su casa, a una cuadra de la plaza San Martín. Amablemente y cómo habíamos arreglado en la semana, nos estaba esperando para charlar. Rodeado de fotos, piedras, libros, pinturas, cuadros y reconocimientos, nos repetirá varias veces: “Yo tuve una vida muy linda, hermosa, estuve casado con una gran mujer, pero se está haciendo muy larga”.

Se lamenta de algunos achaques de los 95 años, cumplidos el 10 de agosto. Y nos confiesa: “El médico me dice Miguel sus problemas son los 95”. Pese a su falta de movilidad, la artrosis y dificultades para oír, su sentido del humor fluye varias veces. Se lo ve a gusto, con ganas de charlar.

Mientras espera a uno de sus hijos, el teléfono fijo no para de sonar. Jorge Ibáñez, actual presidente sureño, participa del diálogo y empiezan a aparecer nombres de aquellos primeros años. “Cómo no me voy a acordar de Mario Chiozza, más conocido que las cucarachas”, se ríe Miguel.

-¿Qué recuerda de la fundación de Parque Sur, de aquellos primeros años?

-Me acuerdo, cómo no. Hablábamos siempre en el Rectorado qué cómo iba a existir un club que se llamara División cuando todos eran Unión. Y la idea del barrio y de lo que vivíamos todos los días ahí era de amistad. Entonces no se podía llamar División. Fue una gran alegría cuando se fundó el club. El Payo Paolazzi andaba allí y tanta gente querida…

-¿Usted era más de Pescadores o de División?

-Iba a Pescadores. Yo empecé a ir con el Mono Bastrelli. Me acuerdo que un día había recibido una partida grande de vino para la cantina y pasamos a los pocos días y estaba vacía. Entonces le digo: “Qué lindo te fue, qué venta bárbara has tenido”. Se habían tomado todo ellos.

Miguel Angel Pepe fue presidente de Parque Sur durante poco tiempo. “Yo les decía que tenía que ser presidente alguno que conociera y estuviera más metido. Andaban los Leturia también en esa época”, relata.

-¿Qué deportes practicó o le gustaban?

-Hice rugby cuando estuve en La Plata estudiando. Me gustaba pero era malo (se ríe). Y escuchaba siempre fútbol. Pero el rugby siempre me gustó. Y antes a Pescadores iba más a pasear o a tomar algo con los amigos. Yo tuve la suerte que me designaran Decano de la UTN y estuve dos o tres años. Pero luego ellos preferían que el Decano sea Ingeniero y yo era Agrimensor. Hice buenas migas.

Coca –la señora que trabaja en su casa hace 40 años y que acompaña la soledad de sus días desde el fallecimiento de María, su mujer–, observa desde un costado, cuidándolo y atenta para cualquier consulta. “En el Puerto Viejo no se toma agua, se toma vino”, bromea ante la copa que ella le trae para hacer una pausa en el medio del diálogo. Coca se suma un momento y cuenta: “El hizo de todo y tuvo una vida siempre muy sociable, esta casa vivía llena de gente”. Miguel la invita. “Hice muchas cosas sí, pero todas mal”. Vuelve a reír.

Volviendo a principios de la década del ’70, Pepe recuerda que estuvo en la Asamblea donde nació Parque Sur, en esa fusión de Pescadores y División y en la que él fue elegido presidente. “Era como un candidato intermedio porque yo surgí más porque veía los problemas del club desde la Facultad. Si me acuerdo que teníamos muchos proyectos, había gente muy macanuda en la UTN”.

Miguel confiesa que “teníamos el sueño, inclusive teníamos el dinero, de poder comprar la cantina de Racing y hacer un Comedor Universitario, era un predio hermoso, pero no se dio”.

Cuando Pepe era Decano en la UTN comenzó el fútbol en Parque Sur. Pepillo Ibáñez recuerda: “El tejido de la cancha perimetral lo puso la UTN. Iban a jugar al club con la camiseta verde. Al fútbol con el Payo Paolazzi y al vóley con el profe Varela. Luego nació el fútbol de Parque Sur”.

“Yo era un enamorado del club y de la UTN”, se emociona Miguel transportando su memoria casi cinco décadas atrás. Y agrega: “Yo el vínculo con el Puerto Viejo la tengo de chico, es decir hace casi un siglo, con la familia Labriola. Había una chica que trabajaba en casa, de apellido Labriola, que me enseñó a leer y escribir.

-De aquellos primeros años de Parque Sur ¿qué era lo que más le gustaba?

-Lo que más me gustaba era que parecía una familia, amistad. Llegabás y ya todos te cargaban. Se pasaban momentos muy lindos. Tengo muy buenos recuerdos, que lamentablemente ahora se me van perdiendo…

Miguel habla de frente a la ventana, esa que trata de dejar abierta “porque siempre alguno pasa y conversamos un rato”. Es padre de Miguel –también agrimensor-, Inés –arquitecta-, Eduardo –que vive en Mendoza- y una cuarta hija que falleció.

Contó sus experiencias de vida, su militancia, sus viajes y su amor en tres libros: Vivir Entre Ríos, Memorias del Caminante y Ausencia de María. Antes de despedirnos, nos autografía y nos regala el segundo de ellos: “Para tres amigos de Parque Sur, con cariño”.

La noche del 10 de mayo de 1981 proclamó al candidato socialista Francois Mitterrand como presidente de Francia. Al otro día lo primero que hizo fue disolver el Parlamento. Nadie sabía que se quedaría 14 años en ese lugar. Uno de los que festejó aquel resultado fue Miguel Pepe, que siguió los comicios por televisión.

En Memorias del Caminante, Miguel contó aquel día pero no encontró ningún eco para su alegría. “Llegué a mi casa y le dije a María: ¿Con quién puedo festejar este acontecimiento? No tengo donde ir, los milicos han deshecho todo intento de democracia en el país, la gente no quiere ni oír hablar de política, me siento horriblemente solo…”.

Miguel reaccionó: “Me voy a Parque Sur, en el club me tomo un vino con mis amigos y festejo. Cuando llegué a la cantina de mi viejo club de la ribera, estaban los de siempre en ese frío domingo de invierno y yo exultante: -Una vuelta para todos, yo pago porque quiero festejar el triunfo de… No pude terminar, el petiso Tarico, con un gesto de hombre acostumbrado a escuchar falsas expresiones me dijo: -¡Ah, claro, ahora todos son de River!.

Miguel recuerda: “Volví a mi hogar, derrotado el día del gran triunfo. Me tomé un vino y me acosté”.

Parque Sur podrá recordar en sus historias que su primer presidente intentó festejar en la cantina aquel triunfo de Mitterrand en Francia.

Un 8 de setiembre nació Parque Sur. Miguel estuvo ahí, en aquel 1973. En 2014, María Saravia, su compañera de toda la vida, esa mirada en la portada del libro que nos abrió la puerta de su living el domingo, y que Miguel sumó a la ronda varias veces, se fue un 8 de setiembre. Demasiadas casualidades domingueras. Parque Sur, Miguel y María, volvieron a estar ahí. Alumbrados por ese sol en la ventana que va cerrando la tarde. “Usted está equivocado, el agradecido soy yo”, nos dice al decir adiós.

Entrevista de Marcelo Sgalia (Prensa del club Parque Sur) en conjunto con Jorge Pepillo Ibáñez y Gerardo Iglesias.

 

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