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OPINIÓN

"No puede ser tan inteligente el Covid este..."

La estrategia para detener el avance del Covid se planteó en el mundo como una batalla en varias etapas.

 

(*) Por DANIEL DE MICHELE

Lo primero fue usar lo aprendido en el medioevo: cuarentena. Sacar a la gente de la calle y evitar la circulación, claramente disminuye los contagios. A pesar de que la palabra “cuarentena” tiene una  connotación temporal asociada al numero 40 (días), esta vez, el encierro fue mas largo y el lio, mayor aun.

Lo siguiente fue el diseño de una vacuna que cubriera la debilidad que la ciencia presenta frente a un virus nuevo, que nos agrede con estrategias nuevas e inteligentes y que nos ataca mientras se lo esta conociendo.

No es un gran asesino como el virus de la viruela o la bacteria de la peste que asolaron al mundo medieval sembrando las calles de muertos de todas las edades.

Este perfil mas discreto asociado a su baja mortalidad, colabora a que se lo subestime peligrosamente.

Hay aquí es un tema que debatimos con los dirigentes políticos que administran las ciudades.

Todo está tranquilo”, aseguran e informan a la prensa. Es correcto tranquilizar al ciudadano, pero también hay que comprometerse y convencerse con la idea de que la pandemia no se verá en las calles.

Eso tiene un efecto benéfico y peligroso al mismo tiempo.

Por lo tanto si usted sale hoy a la calle en horario permitido en su ciudad, quizás sólo observe como como nuevo personas con barbijo. Ni siquiera habrá menos transeúntes.

Esta calma en la retaguardia no se condice con lo que esta ocurriendo en el frente de batalla.

El paisaje hospitalario, las salas de guardia, las de cuidados intensivos y la cotidianeidad de los trabajadores  de la salud también es un mundo con barbijo, pero no tiene nada de apacible.

La verdadera batalla diaria, transcurre oculta para el ciudadano medio, incluso para los dirigentes que disimuladamente buscan distanciarse bastante de los centros de salud donde están los pacientes y sus cuidadores en un desigual mano a mano con el virus y con la muerte.

Dramáticamente, las nuevas noticias no son alentadoras.

En algunos artículos anteriores especulábamos -no muy en serio-  con conductas del virus que parecen propias de seres vivos peleando por su supervivencia. Hoy la idea de que el coronavirus tiene conductas inteligentes, aumenta su perfil en mi cabeza (solo a mi se me ocurren estas cosas).

A pesar de que los virus no son considerados como vida, son capaces de reproducirse. Ésta es la única característica que comparten con los seres vivos. La forma de reproducción viral es singular, casi  mágica.

Necesitan ingresar al núcleo de una célula viva y negociar con ARN y ADN humano la copia de su estructura.

Se adueñan de la célula, hacen que su ARN sea copiado y liberado para invadir a otra célula y continuar las copias de sí mismo. Ese solo proceso de reproducción asexuada de parasitar una célula que lo copia y reproduce, tiene perfiles inteligentes, ¿no le parece?

En la misma línea, nótese que empezaron a descubrirse variantes químicas del virus producidas por mutaciones. El lio empezó en Inglaterra y Sudáfrica donde aparecieron las primeras mutaciones, pero el asunto se globaliza rápidamente y ya se conocen mutaciones múltiples que producen variantes del virus.

¿Dónde estaría lo inteligente del asunto de la modificación de la estructura química del virus mutante?

Vea que todo esto ocurre justo cuando la medicina desenfunda su arma mortal secreta: las vacunas.

¿Será casual? ¿O será que el Covid en la sangre de los humanos contagiados ya detectó el misil de la vacuna diseñada para producir anticuerpos que evitarán que su estructura se copie?

Parecen hormigas en la fila transmitiendo a sus colegas el mensaje de peligro para que todas desaparezcan.

Los anticuerpos diseñados para destruir una estructura química, la rastrean en la sangre pues “saben” específicamente lo que deben atacar y destruir. Eso haría una vacuna común, producir anticuerpos que atacan una estructura definida: en este caso un virus.

La inteligencia viral podría buscar un disfraz que lo volviera diferente para el anticuerpo que lo busca.

Eso se logra mediante una mutación viral, la que modifica la estructura del virus.

Si nuestro amigo sabe hacer esto, puede que las vacunas produzcan anticuerpos que luego, no lo vean.

-No puede ser tan inteligente el bicho este, ¿no?

-No se, pero eso es lo que parece estar haciendo.

-Y si le sale bien el asunto ¿habrá que diseñar nuevas vacunas?

-¡Callate por favor! ¡Callate!

eljibaro2002@gmail.com

(*) Artículo publicado el 4 de febrero de 2021 en el diario “El Pueblo” de la ciudad de Villaguay.

 

 

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