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“Siento que el Estado nos soltó la mano después de años de darle más de la mitad de nuestra facturación”

Tres meses con facturación cero, desde junio con pérdidas irremontables pero aguantando para no cerrar ni despedir a un solo empleado, sin respuesta estatales sobre los créditos blandos anunciados, sin respaldo de ninguno de los niveles del Estado... El sentimiento del propietario de un hotel mediano de Concepción del Uruguay –protagonista de esta nota– es de desamparo total. Aquí su testimonio.

 

 Por A.S. de EL MIÉRCOLES DIGITAL

 

 Beto tiene un hotel dos estrellas en Concepción del Uruguay, que en febrero cumplirá cuarenta años de actividad. Está a cargo desde el 2005, poco antes de que enfermara su papá, el fundador del hotel. En los últimos años sacó varios créditos: en 2015 para renovarlo en tecnología y luego en 2016 para añadir una piscina. Y ahora en 2020 para solventar gastos corrientes. El hotel tiene 16 habitaciones, todas con baño privado y todos los servicios. Trabajan en él tres empleados registrados y además parte de su familia. En temporada suele agregar más personal eventual.

 

Beto siente que no da más. Hace pocos días publicó un escrito en redes sociales en donde, con amargura, dejó constancia de la frustración que lo agobia, a partir de una sensación de impotencia: no sabe cómo podrá seguir adelante.

(Una aclaración: “Beto” es un nombre ficticio. Preservamos los datos filiatorios, a su pedido. Y por eso este testimonio se publica sin otros datos del emprendimiento –nombre comercial ni dirección– pero con la ilusión de que contribuya a que el Estado –en sus tres niveles: municipal, provincial, nacional– revea su rol ante situaciones como ésta y se decida a proteger, por esta vez al menos, a nuestros pequeños y medianos empresarios que apuestan a la ciudad y a la producción, en lugar de especular, de bajar los brazos, de rendirse. O que lo venian haciendo desde hace décadas en la realidad cotidiana. Ese apoyo que aparece en discursos de campaña y sin embargo es más esquivo en la práctica).

A raíz de ese escrito El Miércoles Digital le pidió que describa su situación. Aquí está el preciso y concreto testimonio: tres meses con facturación cero, desde junio con pérdidas irremontables pero aguantando para no cerrar ni despedir a un solo empleado, sin respuesta estatal sobre créditos blandos anunciados, sin respaldo de ninguno de los niveles del Estado... El sentimiento es de desamparo total.

 

INCERTIDUMBRE

 “Tuvimos cerrado el hotel desde mediados de marzo, un poquito antes porque una semana antes nos prohibieron trabajar. Y nos habilitaron en junio. Así que habremos estado casi tres meses cerrado con facturación cero. Y con la prohibición desde el Estado Nacional de despedir empleados, cosa que de todas maneras nosotros no hubiésemos hecho, pero en el caso de haber sido necesario había que pagar doble indemnización. Aclaro que cuando digo ‘en el caso de ser necesario’ me refiero a mantener capital que después nos permitiera abrir cuando se reactivara la economía, si es que sucede a corto plazo o a mediano. El Estado Nacional nos ayuda con los ATP, que los tres primeros meses fueron un sueldo mínimo vital y móvil y después lo recortaron a la mitad, y este último mes volvió a ser un sueldo mínimo vital y móvil. El problema es que nunca sabemos cuándo nos van a depositar, porque todo es sin aviso. O sea que tenemos incertidumbre en ese sentido. Por otro lado nosotros hemos tratado de sacar créditos en el CFI, por lo que para poder cumplir con algunos requisitos pagamos algunos de los impuestos que teníamos atrasados. 

“Me siento desamparado, no siento que el Estado en ninguno de sus niveles acompañe los reclamos del sector”.

“Nosotros nos atrasamos en el pago de impuestos por primera vez desde el 2001 y fue justamente por esta pandemia, nosotros siempre hemos sido de pagar nuestros impuestos en tiempo y forma, pero además cuando pagamos los impuestos atrasados el Estado mismo nos cobró intereses. Si ellos hubiesen mirado nuestros antecedentes de pago claramente se darían cuenta de que el atraso en los pagos es simplemente porque estamos viviendo una situación extrema. Lo mismo pasó con los servicios de gas y electricidad, sobre todo el de electricidad que cobró intereses bastante altos. Que, paradójicamente, es una empresa del Estado, como ves es una locura...”.

“Con respecto al crédito, nosotros pedimos al CFI y a través de la Provincia hace dos meses y medio. Nos contestaron que el crédito estaba siendo analizado en el banco Bersa y desde entonces no volvieron a responder nunca más los mails que enviamos. Llamé al teléfono celular de la encargada en la Provincia del tema de CFI y tiene siempre el celular apagado, así que tampoco he obtenido respuestas sobre eso, hasta ahora. Después, el crédito a tasa cero de la Nación, son créditos que para el tipo de empresa que yo tengo, no me sirve porque de hecho no puedo pagar sueldos con eso, sino que es para consumo, y yo la verdad que me estoy limitando a pagar a proveedores para poder mantener el hotel con lo básico. ¡Qué consumos puedo hacer! No estoy en condiciones de gastar plata en ninguna otra cosa así que, en definitiva, eso no sirve. Con respecto a la Ley de Emergencia Turística de la Provincia, la verdad que es bastante básica: nos perdonan el pago del impuesto inmobiliario, cosa que en mi caso particular, ya lo pagué. Como siempre trato de cumplir con el Estado y pagar mis impuestos, aprovechando que la temporada había sido medianamente buena, en febrero cuando llegó la factura pagué el año completo, por supuesto que sin sospechar que el mes siguiente iba a comenzar todo esto e íbamos a tener facturación cero a partir de los meses subsiguientes. Por otro lado el tema de los impuestos de la provincia no los estoy pagando pero cada vez que me hacen la transferencia bancaria o pago con tarjeta de crédito o tarjeta de débito el Estado me retiene el impuesto tanto nacional como provincial.

 

EL DIEZ POR CIENTO DE LA FACTURACIÓN

 “Hoy la facturación que tenemos es mínima. Desde la apertura de junio estamos facturando alrededor del 10% de lo que necesitamos para cubrir el costo operativo, así que ni hablar de ganar. Los primeros tres meses perdimos el 100% y los siguientes tres meses perdimos el 90%. Venimos haciendo el esfuerzo de pagar los salarios a nuestros empleados, hasta ahora no les debemos nada de salarios, pero sí les debemos parte del aguinaldo, que estoy viendo si lo puedo resolver el mes que viene. Pero lo que no hicimos fue darles incrementos salariales, ni los que estaban pactados ni lo que se podría llegar a pactar, no porque no lo querramos hacer sino porque simplemente no podemos. Priorizamos mantener la fuente laboral, nos comprometimos a seguir pagándoles lo que estaban cobrando… 

“En seis meses de cuarentena es increíble que no hayan resuelto la parte crediticia, como si tuviésemos tiempo para seguir aguantando sin facturar...”

“Con respecto a la Ley de Emergencia Turística de la Nación, hasta ahora no hemos tenido novedad. Nos inscribimos, estuvimos con nuestra contadora una mañana entera juntando papeles y requisitos para poder entrar a esa ayuda, que en definitiva también es bastante abstracto lo que nos dicen porque no tenemos un número fijo, y por lo tanto no podemos planificar casi nada, ya que no sabemos en definitiva cuánto dinero nos va a ingresar. 

“Con respecto a la Municipalidad, lo dije en junio antes de que nos habiliten y se lo volví a repetir a la directora de Turismo: en mi caso me siento bastante desamparado, yo no siento que la Municipalidad acompañe los reclamos del sector. Simplemente, como suele suceder con los políticos, en vez de pensar en el sector, piensan todo desde su partido político, entonces cualquier cosa que uno reclama, en vez de tomarla como un legítimo problema, como un genuino reclamo, para considerarlo, analizarlo y ver de qué manera se podría solucionar, se ponen a la defensiva, lo toman como si uno estuviera haciendo política de oposición. Entonces, la verdad, uno se siente en ese sentido muy desamparado. La situación del sector es gravísima porque nuestros negocios tienen un costo operativo muy alto, estamos manteniendo los empleados con un enorme esfuerzo, y este costo operativo es prácticamente el mismo con el hotel lleno que si estuviera vacío. Por lo tanto las pérdidas económicas son muy grandes y las ayudas del Estado no llegan, son escasas o llegan tarde. 

“Hubiera esperado que ante esta situación el Estado no nos cobre impuestos. Pero no solo no nos condonan ni siquiera los meses de facturación cero, sino que cuando pagamos los impuestos atrasados el Estado mismo nos cobró intereses”.

“A nosotros –más allá de la ayuda de los ATP que es para pagar una parte de los sueldos de los empleados– nos hubiera servido que el Estado decidiera al sector turístico –que es el más afectado, junto con algún otro sector como el de entretenimiento– simplemente que no nos cobren los impuestos, y que las empresas de servicios públicos no amenacen permanentemente con el corte de servicio a los que no pagan. Que no es mi caso, como te dije, nosotros venimos pagando los servicios ya que con la crisis económica tan grande que tenemos y habiendo visto que nos cobran intereses si pagamos tarde, yo trato de pagar para no generar mayor deuda de la que ya tenemos con el no pago de impuestos por razones obvias, ¿no? Y no porque uno quiera ser deudor del Estado, sino porque sencillamente no puede pagar.

 

EL DESAMPARO

 “La Municipalidad tampoco ha condonado ninguno de los impuestos: se sigue cobrando la tasa de Higiene, el agua medida, se sigue cobrando TGI, así que la verdad que yo me siento abandonado por el Estado. Estado al que le aportamos aproximadamente el 53% de nuestra facturación anual, durante muchos años. Y ya nos había pasado con la crisis del 2000-2001, pero no había una prohibición de trabajar... Ahora el Estado nos prohíbe trabajar y encima nos suelta la mano, como como si fuera únicamente nuestra la responsabilidad de financiar la crisis. Es triste porque nosotros nos hemos dedicado toda la vida, como muchas personas en diferentes rubros, a mantener un negocio, a pagar sueldos, a comprometernos en invertir en esta ciudad –que bastante falta de inversión tiene– y el Estado siempre estuvo ausente. Pero se nota mucho más cuando tenemos una crisis del tamaño de la que estamos viviendo. Se nota muchísimo que el Estado te suelta la mano y te deja solo. Y encima uno ve actitudes de funcionarios que te hacen pensar que hasta se ponen contentos cuando alguna empresa se cae. Sentimos que a los empresarios chicos o medianos nos han tomado como enemigos del Estado, lo que es doloroso para la gente como yo, como mi hermano y mi familia, que hemos puesto todo y arriesgado todo para poder progresar. Por supuesto que uno tiene una empresa para ganar dinero, pero en nuestro país la verdad que es muy difícil ganar dinero decentemente y progresar. 

“Siento que a los empresarios chicos o medianos nos han tomado como enemigos del Estado, y es doloroso para quienes hemos puesto todo y arriesgado todo para progresar”.

“En seis meses de cuarentena es increíble que no hayan podido resolver la parte crediticia y las emergencias económicas, como si tuviésemos tiempo como para seguir aguantando sin facturar... Nos habilitaron los hoteles pero tenemos prohibido el turismo, la cuarentena sigue, los viajantes de comercio prácticamente no pueden viajar, la policía en la puerta de las ciudades decide quién entra y quién no, y eso hace que el Estado piense o repiense a ver si nos va a dar un peso más o menos, con muchísimo cuidado de no darnos un centavo de más de lo que ellos consideran que necesitamos cuando nos están dando ni siquiera el 10% de lo que nosotros necesitamos para poder mantener el negocio a flote. 

“Es la primera vez en mi vida, después de tantas crisis, que si tuviese la oportunidad de irme a vivir a otro país, siento que lo haría. Después de tantas decepciones, siento firmemente que siendo honesto en la Argentina no se puede progresar”.

“El día que haya una recuperación no vamos a tener todo listo para salir, porque si la crisis continúa y no hay alguna medida de apoyo, nos estamos descapitalizando de tal manera que cuando querramos reaccionar ya no vamos a estar en condiciones para hacerlo. Y si seguimos así seguramente no va haber préstamos para poder acceder, porque nos van a romper el alma con los intereses. La misma plata que yo le pedí al CFI la tengo con un solo clic en el Banco Francés y en Galicia, sin tener que ir a firmar siquiera. Tampoco es que pedí una fortuna, pero no lo saco en esos bancos porque me matan con los intereses, por eso había acudido al Estado, porque habían prometido un crédito flexible, con una tasa de interés subsidiada… Pero la no respuesta por parte del CFI genera más incertidumbre. Te aseguro que yo prefiero que en todo caso me digan ‘Mire, no le vamos a dar el crédito’, entonces yo cambio de estrategia para poder financiar el déficit de la empresa. ¡Pero ni siquiera nos responden! Entonces además de todo, nos faltan el respeto, de una manera que realmente es dolorosa. 

“Es la primera vez en la vida, después de haber pasado tantas crisis, que si tuviese la oportunidad de irme a vivir a otro país y a invertir en otro país, hoy siento que lo haría. Después de tantas decepciones, siento firmemente que siendo honesto en la Argentina no se puede progresar. 

 

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