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SE PRESENTA “AVANTI” ESTE VIERNES

Miguel Demarlenge: “Este libro para mi era un sueño, era el libro que quería escribir”

Antes del lanzamiento de su primer libro, Miguel Demarlenge, empleado municipal y docente, conversó con El Miércoles Digital acerca de “Avanti (antes de que me olvide)”. En sus páginas se reflejan vivencias de sus orígenes en Santa Ana, departamento Uruguay, comparte cuentos y poesías, y aborda reflexiones y experiencias sobre el aula y la educación.

 

Por VALENTÍN BISOGNI, de la redacción de El Miércoles Digital

 

 

En el Auditorio Municipal “Carlos María Scelzi” de Concepción del Uruguay (8 de Junio y Urquiza) se presentará este viernes 7 de octubre, a las 21, el libro “Avanti (antes que me olvide)” de Miguel Demarlenge.

 

El libro será acompañado con una exposición de pinturas de la artista Isabel Ríos, la disertación del prologuista Carlos Ratto y la actuación del grupo folklórico Los Concepcioneros, además de algunas sorpresas para el público. La presentación de Miguel Demarlenge estará a cargo del periodista uruguayense Marcelo Sgalia.

 

Allí se podrá adquirir el libro al precio promocional de 200 pesos, y hacerlo firmar por su autor que solventó de su bolsillo y con la ayuda de amigos la publicación. Luego, estará disponible en las librerías de la ciudad. “Agradezco en el libro a la gente que te dice Avanti en la vida, y a los que te ponen palos u obstáculos también, porque la publicación de este libro es una forma de decirles que se puede”, anticipa Miguel Demarlenge.

 

LA IDEA DE PUBLICAR

“Me parecía que tenía un compromiso, un compromiso entre comillas, tampoco era una obligación, de reflejar algunas cuestiones que pasan en los pueblos, en las aldeas chicas, en la colonia, en el campo. Es como que tal vez tengo el privilegio, la suerte de poder contarlas, entonces me pareció que si no las contaba otro no iba a tomar la posta, ojala alguien tome la posta y siga ampliando lo que yo empecé”, cuenta Miguel Demarlenge emocionado recordando a su Santa Ana, colonia del departamento Uruguay que junto a Los Ceibos, La María, Colonia Oficial Nº 6 y parte de Colonia Caseros integran la misma zona en donde vivió su infancia.

 

El libro se hizo esperar pero llegó el momento de salir a la luz. “Había escritos míos que estaban sueltos en forma de poesía y que tenían más de 20 años, había hecho cuentos cortos que les gustaban a algunas personas que los leían, entonces siempre dije que quería publicar”, añade.

 

“Los hijos ya están grandes y los árboles ya dan sombra, entonces como que me quedaba la idea del libro pero no podía concretarla por falta de tiempo, más que nada. Debería ser un placer que uno tenga tiempo libre para el trabajo de escribirlo un libro, pero por unas cuestiones de salud debía parar si o si unos 90 días, y ya los primeros días me dije ´bueno pero si son 90 días, y yo soy bastante inquieto…´. Pensé que podía ser una forma de mantenerme entretenido empezar a juntar las ideas y demás, y empecé a hacer eso, a juntar las cosas, después le di un orden, fuimos haciendo un bosquejo, lo fuimos corrigiendo como todo proceso de un libro, lo reordenamos y quedó mas o menos definido como está ahora”, dice Miguel a El Miércoles Digital.

 

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RECUERDOS DE SANTA ANA

En una primera parte, el libro habla de la zona rural donde nació y se crió Demarlenge: “Están algunos personajes que de alguna forma me fueron marcando, y que por algo están en el libro, porque estuvieron también en mi vida de alguna u otra forma, como amigos, conocidos, buena gente, gente que tiene anécdotas para contar y que me pareció que a eso tenía que rescatarlo”.

 

En Santa Ana, en el Departamento Uruguay, funcionan dos escuelas la Nº 80, que queda a mano izquierda de la Autovía 14, y la Nº 30 que está en el centro de lo que era la Colonia. Allí, a la Nº 30 “Alejandro Miguel Aguado” fue Miguel: “Hay particularidades en esa zona, por ejemplo yo siempre cuento a mis alumnos que los siete años de primaria, siempre tuve a mi misma maestra, y en el libro está reflejada la señorita Iderla Mabel Tessore”.

 

“La señorita Mabel, como le decíamos, hacía maravillas con nosotros, porque nos formó muy bien, muchos seguimos estudios secundarios, terciarios, universitarios, otros por supuesto que no pero no porque no hayan tenido preparación o formación en la escuela”.

 

“Es una zona de muy buena gente, no rica peros si solidaria, amena, algunos prósperos pero porque laburaron toda la vida, no porque hayan recibido herencias, personas dedicadas a la agricultura y a las pequeñas granjas”, explica.

 

“Todo es representativo, en el libro y en la presentación van a encontrar cuestiones que son muy significativas para mi, y supongo que para esas personas supongo que también. Otras personas ya no están, pero si sus descendientes y seguramente van a estar contentos de que los refleje en sus páginas, otros quedan pendientes por si hay una segunda versión del libro”, anticipa Demarlenge.

 

Una de las tareas que encaró Miguel, para recorrer ese camino de recuerdos y emociones fue hacer un mapa, ubicar espacialmente en las colonias de la zona a los personajes y anécdotas para poder situarlos. En ese mapa, que se ve reflejada en una páginas de su libro, se localización parte de la memoria individual y colectiva que rescata.

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LOS AMIGOS DE CLAUDIO

“Soy amigo de la familia Lepratti, así que Claudio está reflejado como uno de mis amigos. No podía haber un libro sin que estuviese Claudio y también Orlando, su padre, a quién me tocó despedir lamentablemente. Las palabras con la que me tocó despedirlo a Orlando también están en el libro, son las palabras de cuando me tocó despedir a un vecino… a un amigo”, expresa Miguel para referirse a quién luego muchos conocerían como Pocho y que sería inmortalizado en la canción de León Gieco, El ángel de la bicicleta, y a su papá.

 

“Nos llevábamos sólo dos años de diferencia con Claudio, cursamos toda la primaria juntos, y fuimos amigos desde antes de ir a la escuela. Lo conocí a los 4 o 5 años y con él tuve trato toda la vida. Es un fenómeno especial, porque después que pasó lo trágico de él (su asesinato a manos de la Policía de Santa Fe en diciembre de 2001) se llenó de amigos, y en realidad no éramos tantos los amigos de Claudio, me consta porque nos conocíamos bien”.

 

“Teníamos un equipo de futbol que nos dirigía Orlando (su papá), que funcionaba en el verano y se llamaba Operación Verano, y nos juntábamos para divertirnos. Cuento que cuando íbamos perdiendo muy feo, Orlando levantaba la mano, decía `entro´, y el aporte era risueño, porque entraba al arco o si los callos se lo permitían entraba a jugar a la cancha pero el entraba como diciendo `yo me meto a ayudarlos´, y ese éramos el grupo de Claudio.

 

“Cuando el estaba en Rosario, fui uno de los que dije, se lo comenté a mi señora, que me parecía que en algún momento Claudio podía llegar a tener un accidente entre comillas, siempre pensé que iba a sufrir un accidente. Todos sabían que andaba en bicicleta, el recorrido que hacía, y me dije un día un auto se lo va a llevar puesto. Porque sabía que el había enfrentado cara a cara a la gente que manejaba la droga en Rosario ya en esa época”.

 

“En realidad, el primer libro que yo quería escribir era uno que se llame Palabras de y sobre Claudio, y ya hablé con la familia, porque tengo muchas cartas que me mandaba a mi y las que yo les mandaba obviamente no se donde quedaron… que no son las importantes yo diría pavadas al lado de las cosas que decía el. Cuando el fue seminarista nos escribíamos seguido, y tengo esas cartas para publicar.”

 

“La lucha se lo llevó puesto a Orlando me parece. Le pareció que podía tomar algunas de las banderas de Claudio y las tomó pero lo pagó con su vida, porque Orlando decía, y eso lo cuento en el libro, que `el estaba del lado de la gente que merecía ser ayudada´. Entonces lo veías en una marcha de ATE y no era trabajador estatal, en una marcha de Agmer porque era solidario con los maestros, o lo veías en un corte de ruta porque era solidario con los avicultores y el ya no era avicultor o se dedicaba a otra cosa. Y esos viajes a Rosario, y venidas y esas emociones se llevaron su corazón y su vida puesta”, recuerda Miguel con admiración y tristeza.

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DEL AULA AL LIBRO

Terminada la primaria Miguel se vino a Concepción del Uruguay y comenzó a trabajar como cadete a los 13 años, y fue haciendo el secundario en forma irregular, pudiéndolo terminar después de casado. Luego realizó el Profesorado de Enseñanza Primaria, “me fue bien, me gustó y me dio pie para hacer el profesorado de Filosofía, Pedagogía y Psicología, que me gusta mucho, y que lo hicimos juntos con mi mujer, Alejandra Russo. Con ella cursamos juntos los cuatro años, compartiendo las prácticas docentes y la crianza de los hijos”.

 

“Luego hice con mucho esfuerzo una maestría en la Universidad Nacional de Rosario, en Gestión y Política de la Educación y la foto de la contratapa del libro donde algunos dicen que se me ve contento y feliz es de cuando salía, está tomada en la puerta del Rectorado de la UNR, el día que aprobé mi maestría”.

 

Dentro de sus textos pedagógicos, Miguel incorpora a Avanti uno que se llama “El Otro” que fue incluido como parte de un plan de capacitación docente en Entre Ríos y otro que luego escribió denominado “Nosotros”. ”Me pareció que era fácil hablar de El Otro pero que también había que hablar desde nosotros.…”

 

Además, narra experiencias y vivencias del aula en su rol de docente de por ejemplo cuando fue tutor en la Escuela Normal Superior Mariano Moreno de Concepción del Uruguay.

 

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MUNICIPAL Y PERONISTA

El pensamiento político de Miguel y sus ideas también están abordas en una entrevista que incluye Avanti. “Yo muy feliz cuando cumplí los 18 años y pude afiliarme al Partido Justicialista. Nunca fui menemista ni kirchnerista, eso me marginó un poco del partido, pero eso es una carta de presentación para mi”, reafirma en diálogo con El Miércoles Digital.

 

“Políticamente siempre estuve errado, errado del poder…pero felizmente del lado de la justicia, sigo estando afiliado. Lo que no se, es si sigue existiendo el Partido Justicialista, se lo ha destrozado de manera sistemática y creo que a propósito. Usaron el partido que era una bandera de Perón y Evita y lo llevaron hasta lo que es hoy. Creo que por ahí viene la última derrota electoral también. No digo que me alegre, pero me parece que es un golpe que el justicialismo necesitaba para cortar un poco con estas cuestiones de gente que se apropiaba del partido, creo que ahora va a resurgir el partido, el peronismo, y tal vez yo esté ahí”.

 

“El prologo podría haber sido escrito por cuatro personas, Eduardo Giqueux, Laura Erpen, Daniel Carbone, o Carlitos Ratto” indica Miguel y aclara: “opté por Carlitos Ratto priorizando la amistad y el aprecio que nos tenemos mutuamente, porque sin ser muy amigos, ni estar en el mismo lado, hemos estado en posiciones encontradas pero jamás peleados… porque yo jamás me peleo con nadie por política, si tengo discusiones pero de las que son necesarias”.

 

Miguel se siente orgulloso de ser trabajador municipal: “Soy un agradecido del Municipio. No me regaló nada, pero me facilitó mucho más cosas para que yo pudiera estudiar. No se si otro empleador o con otro empleo pudiera haber hecho ese recorrido, cuando ingresé no tenía secundario.”

 

“En diferentes lugares que he estado he sido delegado de la Asociación de Obreros y Empleados Municipales (Aoem), y algún momento me enfrenté en elecciones con Mario Barberán (el actual secretario general del gremio), perdimos y al otro día estábamos trabajando a la par. En enero voy a cumplir 29 años en la planta permanente y me siento feliz de ser municipal”, cuenta Miguel Demarlenge y se prepara para el lanzamiento de su primer libro.

 

Fotos: V.B.

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