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Los bomberos aceptaron la propuesta provincial.
Los bomberos aceptaron la propuesta provincial.

El voluntario no sólo lucha contra el fuego

Los uruguayenses no tenemos ni idea de cuántas situaciones cotidianas pueden ponernos en peligro. Será porque naturalizamos nuestra forma de vida asumiendo que nunca puede pasarnos nada grave. Aquí un ejemplo claro de dicha ignorancia: hace un par de meses se compró en Europa un elevador (usado, por supuesto) que permite combatir incendios en altura. ¿Sabía usted estimado copoblano que antes de esto si había un incendio por sobre un cuarto piso nuestros bomberos no tenían manera efectiva de llegar a combatirlo? Haga un pequeño ejercicio, cuente los piso de su edificio y después me comenta qué se siente imaginar las llamas subiendo sin nadie que pueda sacarlo de ese infierno.

bomberos
"Los voluntarios de Concepción del Uruguay arriesgan su vida a diario por nosotros. Es hora de que esta ciudad empiece a devolverles aunque sea un poco". (Foto: FM Sensaciones).

(*) Por JAVIER ALEJANDRO GAUNA

 

A traves de los siglos en el mundo los incendios han sido en su mayoría combatidos por voluntarios. ¿Por qué hacerlo de esa manera? Podría enumerar muchas respuestas, aunque me gusta mucho una cuya razón está ligada a la filantropía: el voluntariado enaltece al ser humano, cualquier acto de solidaridad desinterezado nos hace mejores. Arriesgar la vida para salvar a otro es loable más aun cuando se hace por vocación de servicio.

Los Bomberos Voluntarios poco reciben salvo pequeños aportes, algún seguro u obra social dependiendo del lugar donde se desempeñen. Son personas comunes que donan su vida voluntariamente para velar por la seguridad de sus conciudadanos. En todo el planeta es y debe ser así.

En Concepción del Uruguay el Cuerpo de Bomberos ha sido históricamente integrado por personal policial destinado a esa tarea. Se lo llamaba Cuerpo de Zapadores y fueron capacitados para ello. Desde hace más de treinta años ha existido una comisión de ayuda integrada por escasos vecinos anónimos y conocidos que a base de trabajo voluntario y dedicado ha logrado equipar de manera eficiente al cuerpo local. Uno de los objetivos era crear finalmente el cuerpo de Bomberos Voluntarios como sociedad civil independiente de la policía. Ésto se ha logrando de a poco contando hoy día con un orgulloso material humano que voluntariamente apaga incendios, rescata personas (a veces también animales), y colabora en diversas actividades sociales.

Con el aporte de dicha comisión, sumado a la ayuda de vecinos que han participado en eventos recaudatorios, podemos afirmar que Concepción tiene actualmente el escuadrón mejor equipado de la provincia. Se compran constantemente vehículos, ropa, equipo especial, comida, y demás para mantener el cuartel. Sin embargo aun falta mucho. Hay cosas que exceden a las posibilidades de un pequeño grupo de personas que desde la comisión pelean (literalmente) contra las adversidades sociales y políticas que se imponen. Se dice que en estas orillas se acuerdan de alguien luego del desastre. Así ha pasado siempre. En importantes ciudades del mundo los Bomberos Voluntarios son el orgullo de todos, son un emblema. Aquí son olvidados, bastardeados, menospreciados. No sólo por una sociedad egoísta sino también por sus gobiernos negligentes.

El bombero se topa todos los días con la tragedia ajena y a veces con la propia. Son humanos dispuestos a enfrentar la muerte con muy pocas armas. Por eso si tiene un rato libre, le sugiero que se pegue una vuelta por calle Mitre. Charlé con los muchachos y chicas que montan guardia día y noche. Verá el orgullo que sienten de ser bomberos y la pasión que ponen en cada actividad. No cuesta nada. Pase, mire, pregunte.

¿Qué hace falta? Mucho. Además de aportes materiales en dinero y equipamiento, también se necesitan más que nada especialistas que sepan aportar lo suyo: ya sea médicos, psicólogos, mecánicos, preparadores físicos, nutricionistas, docentes, gente que posea cualquier habilidad y que no tenga problemas en dar unos minutos a la semana para ayudar. Los voluntarios de Concepción del Uruguay arriesgan su vida a diario por nosotros. Es hora de que esta ciudad empiece a devolverles aunque sea un poco. Por respeto más que nada. Porque ayudarlos nos hará mejores personas.

Soy el miembro más joven de una comisión de apoyo integrada por veteranos anónimos y conocidos que durante muchas décadas han ofrecido cuerpo y alma. Como tal, me veo en la obligación de proponer a los uruguayenses reflexionar y actuar. No esperemos que la tragedia nos gane de nuevo. Porque ya sabemos perfectamente qué es lo que los Bomberos Voluntarios hacen por nosotros. Preguntémonos entonces qué podemos hacer nosotros por ellos.

 

(*) Javier Alejandro Gauna. 35 años. Escritor uruguayense radicado en Paraná. Publicó "Itá Caabó" (cuentos, 2008). Posee varios artículos y publicaciones en distintos medios.

 

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