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Cola de autos para cargar nafta en Colón: todos uruguayos.Foto: Alejandro Seselovsky.

La devaluación y la inflación frenaron las compras de uruguayos en las ciudades limítrofes

En los últimos tres años, ver los tres pasos fronterizos recargados de autos uruguayos era una imagen recurrente. Desde el vecino país llegaban a Gualeguaychú, Colón y Concordia a comprar alimentos, medicamentos, cargar combustible y disfrutar de la gastronomía, aprovechando la mejor y más variada oferta que existe de este lado del río Uruguay.
“Venían a comer sushi”, contó Adrián Lampazzi, presidente del Centro Comercial e Industrial de Concordia.

La peregrinación incluía no solo a habitantes de localidades limítrofes como Fray Bentos, Paysandú o Salto, sino también a otros de puntos alejados como Tacuarembó.

Aprovechando que la diferencia cambiaria dejaba productos y servicios a precio de ganga, muchos orientales, incluso, eligieron alquilar del lado argentino y seguir con su vida habitual en la otra orilla. También había jubilados que estiraban así sus ingresos.

Pero en diciembre todo cambió. Tras la devaluación del peso que duplicó el valor del dólar oficial y corrió hacia arriba las otras cotizaciones, más el impacto de la medida en los precios, las patentes uruguayas mermaron significativamente en los estacionamientos de supermercados, estaciones de servicio locales gastronómicos del lado argentino.

El freno

A partir de la última quincena de 2023 “bajó muchísimo el flujo de vecinos uruguayos que venían a comprar diariamente”, confesó Lampazzi. En la primavera pasada, las previsiones del comercio uruguayo indicaban que la situación continuaría dos o tres años, “pero ahora recuperaron su mercado interno y están descorchando champán”, graficó.

Del otro lado del río observan lo mismo. Vera Facchin, presidenta de Confederación Empresarial del Uruguay, entidad que reúne a las 25 cámaras empresarias del vecino país, indicó: “Los comercios del litoral uruguayo vienen con una mejoría en sus ventas, recuperando operaciones que en los últimos dos años se habían perdido fuertemente. La merma del 70 u 80 por ciento en el cruce de uruguayos a Argentina se ve reflejada en el aumento paulatino de las ventas en todas las ciudades” de la margen oriental, confirmó.

“Terminó el aluvión del Uruguay, la invasión donde uno salía a la calle y veía, por cuadra, ocho autos uruguayos estacionados por cada dos argentinos”, ilustró Federico Laderach, secretario del Centro Comercial de Gualeguaychú.

El “ticket uruguayo” era un diferencial en las ventas de los comercios de las ciudades litoraleñas. “Venían a hacer el surtido, como le dicen ellos a la compra mensual. Iban a comer, cargaban combustible y volvían”, relató el titular del Centro Comercial de Concordia. Llegó a representar el 70% de las transacciones diarias en algunos comercios de Gualeguaychú, destacó Laderach. Hoy ha caído “a un 20 ó 30 por ciento. Esto le pega en el bolsillo a comerciantes, porque el consumidor argentino está siendo muy conservador en las compras: no le alcanza”, expresó.

En el rubro alimentos, la mayoría de los orientales buscaba en las góndolas productos económicos, principalmente de los programas que subsidió el Estado nacional como Precios Cuidados o Precios Justos. “Esto trajo un trastorno: encima de que eran productos con faltante, se los llevaban los uruguayos. Al haber desaparecido, se les hace menos atractivo comprar aquí”, consignó Lampazzi.

Desde diciembre la brecha de precios de un lado y otro de la frontera se ha venido achicando. Facchin hizo foco en el corrimiento de valores de las naftas: “En el combustible, la diferencia por litro es muy corta, sólo 6 pesos” uruguayos, unos 132 pesos argentinos. A ese valor se llega porque las autoridades del vecino país decidieron bonificar en las ciudades fronterizas con Argentina el 40% del IMESI (Impuesto Específico Interno), que grava con un 27,5% los combustibles.

Laderach, en el mismo sentido, recordó que antes de la suba de precios en nuestro país, con el mismo dinero que se llenaba un tanque en Gualeguaychú, en Uruguay se completaba apenas un cuarto. Esto se daba a pesar de que las estaciones de servicio del lado argentino cobraban un diferencial a las patentes extranjeras. “Ahora estamos casi igual, un dólar por litro”, puntualizó.

Resultados

Facchin señaló que la diferencia de precios ha perjudicado al comercio de su país desde 2021, pero sobre todo en 2022 y 2023, años en los que se registró “la mayor brecha cambiaria de, por lo menos, los últimos 40 años”.

Esto “tuvo consecuencias a nivel de empleo y actividad económica. Hubo cierre de comercios, aunque las pymes en todo el litoral uruguayo intentaron mantener el personal. Hoy están viendo cómo rearmarse, pero aún no se puede hablar de una recuperación empresarial”, aclaró la empresaria uruguaya.

El cimbronazo se dio a pesar de que el gobierno oriental apeló a medidas de protección, tanto para sus empresas como para sus consumidores. Hubo exoneraciones impositivas, de aportes patronales, descuento de impuestos internos y promociones bancarias.

Pese al cambio de escenario “es importante que se mantengan por un tiempo prudencial, para permitirles a las empresas recuperarse, porque el impacto fue muy grande”, reflexionó la titular de la entidad empresaria.

Lampazzi, por su parte, indicó que el fin de la primavera fronteriza motivó que muchas inversiones, como por ejemplo en gastronomía, se hayan paralizado hasta que se aclare el horizonte.

La distorsión cambiaria y tributaria argentina llevó a situaciones paradigmáticas. Una de ellas es el caso de los neumáticos. “Era y es más barato cambiar las cubiertas en Uruguay. Nuestros costos son muy superiores. Un neumático fabricado en Argentina sale más barato en Salto que en Concordia. En junio del año pasado, del lado uruguayo, estaba a u$s 150 y ahora tal vez lo podés conseguir a 140. Pero de este lado, el mismo, vale $300 mil”, narró.

Un reclamo común

El fenómeno se desvaneció. Pero puede volver a repetirse. O darse a la inversa, con los argentinos invadiendo Uruguay en tour de compras. “Los que vivimos en la frontera sabemos y entendemos que estas cuestiones son circunstanciales”, reflexionó Lampazzi. Por eso, la entidad que preside viene bregando por una Ley de Fronteras que equilibre el comercio. “Pero nunca nos dieron bolilla”, se lamentó.

“Lo que pasó nos tiene que permitir buscar soluciones contundentes y definitivas a la problemática de frontera, que nos habilite después a pensar, como países vecinos, en qué nos podemos complementar y crecer”, coincidió Facchin. “Esto tiene que ser agenda pública de todos los partidos en las próximas elecciones”, reclamó. Uruguay no tiene este problema sólo con Argentina. Ocurre también en el norte, donde las fronteras son secas y las ciudades uruguayas integran un mismo núcleo urbano con las brasileñas.

Fuente: Juan A. Bracco para Infobae
 

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